La huida de Flávio Bolsonaro desnuda una alineación ideológica con Trump que prevalece sobre el derecho internacional en Latinoamérica

El País
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flavio bolsonaro
  • La salida de Bolsonaro hacia Miami, demuestra, según analistas consultados, la existencia de un bloque latinoamericano no solo alineado ideológicamente con Trump, sino dispuesto a actuar bajo su misma lógica, sin respetar los tratados internacionales.
  • “Se observa la consolidación de un bloque afín a Trump dispuesto a operar fuera de los parámetros jurídicos tradicionales, pero al mismo tiempo es un bloque debilitado por la coyuntura interna de cada país, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad de ese alineamiento”
  • Los gobiernos de Argentina y Ecuador colaboraron para sacar de Brasil al candidato ultra burlando la ley brasileña

La huida del político ultraderechista brasileño, Flávio Bolsonaro, de Brasil, ha dejado en evidencia el apoyo subrepticio de la Administración estadounidense de Donald Trump y la red de alianzas del bloque de países conservadores en el continente, alentados por Washington, que han colaborado para su fuga. La salida de Bolsonaro hacia Miami —solo un día después de asegurar que lideraría la oposición a un nuevo mandato de Luiz Inácio Lula da Silva—, demuestra, según analistas consultados, la existencia de un bloque latinoamericano no solo alineado ideológicamente con Trump, sino dispuesto a actuar bajo su misma lógica, sin respetar los tratados internacionales.

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“Es una red con un comportamiento idéntico al de Trump, donde el derecho internacional carece de relevancia. La Administración estadounidense no siente ningún respeto por él y el caso de Bolsonaro es una prueba más. Esto produce un efecto contagio sobre sus aliados en la región, que deciden ignorar la legalidad. Trump fija el patrón y sus aliados evitan cualquier decisión que pueda irritarlo: están alineados y siguen la política que él define”, señala Michael Shifter, expresidente del Diálogo Interamericano y uno de los analistas de política hemisférica más influyentes de Washington.

Al poco de regresar a la Casa Blanca para su segundo mandato, Trump impregnó la Administración federal con su particular visión geopolítica. Una mirada que busca “restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, según describió la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por el Pentágono a finales del año pasado. El nuevo plan del Departamento de Defensa busca instaurar la doctrina Monroe, denominada así por el presidente estadounidense James Monroe, que a principios del siglo XIX ideó el concepto de “Estados Unidos para los estadounidenses”, una ideología que consolidaba la hegemonía estadounidense en toda América y fomentaba la injerencia y el intervencionismo en los países de América Latina.

La estrategia ha encontrado respaldo entre sus aliados. Unos meses antes de las elecciones en Brasil, el hijo del expresidente Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por planear un golpe de Estado tras las elecciones de 2022, visitó a Trump en el Despacho Oval, algo inusual para un candidato. Allí, según publicaron medios estadounidenses, acordaron que Trump no ofrecería públicamente su respaldo a Bolsonaro porque podría ser contraproducente, pero durante estos meses ha estado complicándole las cosas al Gobierno de Lula da Silva. Y ahora lo recibe en su país.

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El hecho de que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, le permita a Flávio Bolsonaro huir de Brasil —donde es investigado por casos de corrupción, entre ellos lavado de dinero— sienta un precedente negativo en la región, afirma Michael Shifter. “Todo lo que hace Trump marca una pauta”, aclara. “Hay una lista larga de hechos inéditos y este es un precedente muy preocupante, porque demuestra que no existe consideración por ninguna ley, norma o instrucción judicial”, explica.

El ocupante de la Casa Blanca se ha entrometido en todas las elecciones presidenciales que se han celebrado durante los dos últimos años en la región para favorecer a los candidatos más conservadores. El líder republicano apoyó sin tapujos al argentino Javier Milei en las legislativas del año pasado. Washington facilitó un rescate financiero de 20.000 millones de dólares para mantener la divisa argentina en un momento de turbulencias financieras. Y sin muchos remilgos condicionó la ayuda a que el populista argentino ganara las elecciones.

Imponer la doctrina Monroe

Fue el mayor ejemplo de intervencionismo, aunque también se entrometió en otras elecciones a través de mensajes explícitos de apoyo en su red social, Truth, con los que buscaba favorecer a aspirantes derechistas que se sumasen a su causa. Apoyó públicamente a Nasry Asfura en Honduras. También escenificó su “respaldo total” a Abelardo de la Espriella para ganar las elecciones presidenciales en Colombia. Durante los dos últimos años, Trump ha mantenido el carrusel de apoyos con Keiko Fujimori en Perú; Rodrigo Paz, en Bolivia, y expresó su preferencia por Laura Fernández, en Costa Rica. El pasado noviembre declaró su apoyo al ultraderechista José Antonio Kast para convertirse en el nuevo presidente de Chile.

escudo de las américas sep 2026

Reunión del Escudo de las Américas, septiembre 2026 | Cuenta en X @SecRubio

Todos estos nuevos aliados conservadores firmaron el acuerdo para crear el llamado Escudo de las Américas, una asociación de países americanos para luchar contra el narcotráfico y el crimen organizado. Trump escenificó la fundación de la nueva organización el pasado marzo en la cumbre de Doral (Miami), adonde acudieron una buena representación de mandatarios que se sometieron a los dictados del estadounidense. El Escudo de las Américas, sin embargo, es también un instrumento de Washington para cimentar su nueva política exterior hacia América Latina: con la visión neocolonial bautizada como la “doctrina Donroe”, un juego de palabras de la estrategia de James Monroe con el nombre de Donald Trump.

Con esta estrategia, desde que Trump regresó al Despacho Oval, hace dos años, ha forjado una alianza con los presidentes conservadores de Latinoamérica, mostrando su favoritismo y denostando, en ocasiones, a los rivales.

El giro político en la región es evidente. Un total de 17 países aliados, de orientación derechista, se han asociado al Escudo de las Américas fundado por Estados Unidos. En la región, prácticamente solo Brasil, México, Uruguay, Guatemala, Nicaragua y Cuba están gobernados por partidos de izquierda. Aunque Trump no respaldó públicamente a Flávio Bolsonaro en la carrera para la presidencia de Brasil, maniobró para favorecerlo.

trump y hermanos bolsonaro

Donald Trump recibió en la Casa Blanca a Flávio y Eduardo Bolsonaro en mayo 2026.

Ese alineamiento ha permitido la salida de forma impune de Bolsonaro de Brasil, burlando la ley brasileña. Katya Salazar, directora de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), una organización que promueve los derechos humanos y el Estado de derecho en América Latina, critica el respaldo prestado por los gobiernos del argentino Javier Milei y del ecuatoriano Daniel Noboa para facilitar la huida del senador brasileño, quien la noche del martes cruzó en vehículo la frontera terrestre con Argentina junto a su esposa y sus dos hijas. A las 23:30 (hora local), la familia embarcó en un vuelo privado de la compañía Baires Fly S.A. rumbo a Guayaquil, que despegó pasada la medianoche.

“El apoyo de Argentina y Ecuador a la salida de Bolsonaro resulta especialmente preocupante porque existían restricciones judiciales expresas que le impedían abandonar el país. La afinidad ideológica ha pesado más que el respeto a la justicia”, afirma Salazar. “Este tipo de solidaridad entre gobiernos no es exclusivo de un sector político; lo hemos visto en distintos puntos del espectro ideológico. Pero, precisamente por eso, hay que insistir en un principio básico: la afinidad política no puede justificar que se eluda la ley ni que se desconozcan las resoluciones judiciales”, añade. “El precedente es pésimo para las Américas, sobre todo en un contexto en el que Estados Unidos desempeña un papel cada vez más activo en el respaldo a líderes afines. Aceptar estas conductas supone normalizar una lógica donde las alianzas prevalecen sobre las instituciones. La región no puede darse ese lujo”, advierte.

Fisuras internas

Tanto Ecuador como Argentina forman parte del Escudo de las Américas. Para Michael Shifter, el bloque presenta severas fisuras, a pesar de la firmeza del discurso y de maniobras conjuntas como la huida de Bolsonaro. “El resultado electoral en Brasil fue un golpe muy duro para la política de Trump hacia América Latina y para sus ambiciones de mostrar una región totalmente alineada”, afirma. “Las dos principales economías de la zona, que concentran más de la mitad de la población y el mayor PIB, están ahora en la otra orilla. Esa tendencia hacia la alineación automática pasa por un momento muy complicado”, argumenta.

A ello se suma que gobiernos como los de Chile, Argentina o Ecuador arrastran serios problemas internos que asfixian a sus mandatarios: desde la crisis de violencia descontrolada que acorrala a Noboa, hasta los bajos niveles de popularidad del chileno José Antonio Kast o de la peruana Keiko Fujimori, quien acaba de asumir la presidencia con un desgaste severo.

“Se observa la consolidación de un bloque afín a Trump dispuesto a operar fuera de los parámetros jurídicos tradicionales, pero al mismo tiempo es un bloque debilitado por la coyuntura interna de cada país, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad de ese alineamiento”, explica Shifter. A nivel social, además, las encuestas reflejan un deterioro de la imagen de Estados Unidos frente a una percepción más favorable de China.

“La relación con Washington es compleja. Es cierto que estos líderes mantienen su lealtad al liderazgo republicano, pero también saben que el mapa político en Washington puede reconfigurarse tras las elecciones de mitad de mandato, lo que alteraría sus cálculos”, advierte Shifter. Un eventual debilitamiento de Trump tras las urnas impactaría de lleno en la dinámica con sus socios latinoamericanos. “Trump mantendrá mucho poder, pero no el mismo. Y eso es determinante para la histórica relación de tutela de Estados Unidos con la región”, concluye.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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