Mundial 2026: ocho oportunidades de negocio para el crimen organizado

Animal Político con redacción dat0s
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La Copa Mundial 2026 atraerá miles de turistas y tendrá una gran derrama económica, pero también incentivará al crimen organizado a desplegar esquemas de fraude, piratería, drogas, trata, lavado de dinero, apuestas no reguladas y extorsión.

De acuerdo a un análisis de Víctor Manuel Sánchez Valdés, especialista en seguridad pública, la Copa Mundial 2026 de fútbol que organiza en conjunto, Estados Unidos, Canadá y México, implicará el arribo de miles de turistas con alto poder adquisitivo y por tanto grandes oportunidades de negocio derivado de la derrama económica, no sólo para los comercios formales, sino también para las organizaciones criminales.

El analista desarrolla 8 posibles fuentes de ingresos para las bandas criminales en esta justa deportiva, las cuales son las principales, aunque no las únicas y en las que las autoridades deberán poner atención.

Una primera vertiente de negocio que resulta lógica, debido a la alta cantidad de turistas que estarán buscando boletos para ver a su selección o a otras, es la venta de boletos falsos o repetidos, ya que existen muchos aficionados que viajan a los países sede sin los mismos, con la esperanza de comprarlos en reventa, situación que puede ser aprovechada por las organizaciones criminales para falsificar las entradas o vender varias veces una misma entrada legítima.

La venta de boletos también puede ir acompañada de paquetes falsos de todo incluido, ofrecidos por supuestas agencias de viaje. De hecho, en los mundiales pasados se han presentado varias estafas de este tipo en México, en donde se les vende a los aficionados paquetes con avión, hoteles y entradas, que al final resultan falsas.

La segunda vertiente es la venta de productos pirata alusivos al mundial o a las selecciones participantes. Basta darse una vuelta a las inmediaciones de los estadios de la Liga MX para ver decenas de puestos que venden productos no oficiales alusivos a los equipos de fútbol, por lo que en el Mundial 2026 esta práctica será mayor y el crimen organizado buscará una parte del negocio, proveyendo los productos o cobrando derecho de piso a los vendedores.

Los productos oficiales del Mundial o de las selecciones suelen tener un costo alto y no todos los consumidores pueden adquirirlos, por lo que es común que se genere un mercado negro con clones de calidad inferior, pero a precios más asequibles, y hay redes criminales que sacan provecho de esta demanda no satisfecha por el mercado legal, ofreciendo la alternativa no legal, que suele ser socialmente tolerada.

Como tercera vertiente se encuentra la venta de drogas. Muchos de los turistas vienen a divertirse, y como ya consumen estas sustancias en sus países de origen, buscarán canales de venta no sólo en las sedes mundialistas de México, sino también en Estados Unidos y Canadá. Es previsible que las organizaciones de mayor tamaño generen redes de vendedores en los sitios de mayor densidad de aficionados, como las Fan Zones, hoteles, bares, centros nocturnos, restaurantes y alrededor de los estadios.

Esto también puede hacerse extensivo a otras ciudades, no sólo a las sedes mundialistas, ya que muchos turistas aprovecharan para vacacionar, por ejemplo, en playas mexicanas o zonas arqueológicas.

La cuarta vertiente sigue la misma lógica que la anterior, pero con la demanda de prostitución y pornografía. Es decir, habrá turistas que busquen estos servicios que ya ofrece el crimen organizado, por tanto, las organizaciones delictivas ya deben estar trazando la estrategia para llegar a los aficionados y poder captar a la mayor cantidad posible.

Esta vertiente es preocupante porque a muchas de las mujeres y hombres que participan se les obliga a prestar servicios sexuales en un esquema de explotación, incluso puede haber menores, lo que agrava la situación, por lo que se requieren acciones preventivas y punitivas de parte de las autoridades.

La quinta vertiente se relaciona con la primera, porque las organizaciones criminales pueden estafar a los turistas de muchas formas, además de con los boletos, ya que estos grupos necesitan servicios de transporte, hospedaje, alimentación, diversión y turismo, por lo que en cada uno de ellos puede haber estafas. Por ejemplo, suplantación de hospedajes, traslados inexistentes o a sobreprecio, tours falsos, entre muchas otras variantes.

Estos esquemas funcionan porque al estar en un país diferente al suyo, los turistas no pueden confirmar la veracidad de todos los servicios -lo cual los convierte en blanco fácil- y tampoco tienen claro con qué autoridades se pueden quejar si son víctimas de una estafa.

La sexta vertiente es que un aumento en el caudal de dinero provocado por el Mundial ofrece la oportunidad a las organizaciones de lavar dinero, porque al ser un evento tan corto, de menos de 40 días, se tendrán que instalar negocios temporales para dar servicio a los turistas, como bares, restaurantes, comercios, tiendas, centros de atención y lugares de esparcimiento, que por su corta duración son difíciles de fiscalizar por las autoridades, lo que los convierte en una forma efectiva para lavar dinero.

De hecho, es complicado saber si las ganancias reportadas por un comercio son reales. Esto permite legalizar los recursos obtenidos de forma ilícita en otros mercados, sin que las autoridades se percaten con facilidad.

Como séptima vertiente tenemos las apuestas no reguladas. Si bien hay muchas casas de apuestas que se encuentran formalmente registradas y pagan impuestos, otras pueden desarrollarse en línea o en formato físico que no tengan aval de las autoridades, que evadan impuestos e incluso que formen parte de esquemas fraudulentos.

En este nicho las apuestas en línea ocupan un lugar especial, porque los servidores pueden estar alojados en paraísos fiscales que ni siquiera puedan ser auditados por las autoridades mexicanas. O incluso pueden combinarse con la vertiente seis, al ser un esquema de lavado de dinero.

Por último, como octava vertiente está la extorsión a otros negocios que se benefician del mundial. Por ejemplo, el cobro de derecho de piso a todos los restaurantes y comercios que se encuentren en las zonas cercanas a los estadios, bajo la amenaza de ataques si no dan las cuotas solicitadas, de manera que se estarían aprovechando de las ventas de terceros.

También puede darse el caso de que las organizaciones criminales administren espacios cercanos a los estadios o a las Fan Zones, donde los comerciantes que se quieran instalar les paguen una renta a cambio de tener acceso, pero en esos casos quedaría en claro la complicidad de las autoridades.

Así como las organizaciones criminales están tomando medidas para aprovechar la derrama económica del mundial, es necesario que las autoridades tengan mecanismos para enfrentar estas prácticas ilegales de negocio. Primero, estableciendo medidas para prevenir su aparición; segundo, para identificar en el menor tiempo posible la presencia de estos negocios ilícitos; tercero, estableciendo vías de denuncia para convertir en aliados a los ciudadanos y aficionados, y cuarto, para desarticular estos esquemas sin poner en riesgo a la población civil y a los turistas, para que todos podamos disfrutar la fiesta mundialista.

* Víctor Manuel Sánchez Valdés (@victorsanval) es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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