
Fue gracias a las apuestas del mercado financiero que se esperaba que la guerra en Oriente Medio no escalara. Esta creencia es arriesgada, ya que depende de la confianza en las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump. El repunte del mercado el día anterior se produjo tras el aplazamiento del ultimátum que él mismo había dado al régimen iraní, afirmando que las negociaciones con Teherán habían avanzado.
El problema es que Irán niega cualquier tipo de diálogo. Ante esta negativa, los mercados perdieron parte de su optimismo el martes. Los precios del petróleo volvieron a subir, arrastrando a la baja a las bolsas mundiales, aunque el movimiento puede considerarse sutil dada la reciente volatilidad: el crudo Brent avanzó alrededor de un 1%, ligeramente por encima de los 101 dólares por barril, mientras que los futuros estadounidenses cayeron levemente.












