
La trayectoria de las cotizaciones está íntimamente ligada a la evolución del conflicto y la respuesta que tengan los mercados de la energía, lo que influirá de manera dispar entre los países emergentes y en desarrollo.
La trayectoria de las monedas en América Latina no escapa de las tensiones desatadas tras las agresión de EE.UU. e Israel contra Irán.
Según Bloomberg, la volatilidad de los mercados, así como los precios de la energía y la movilidad del dólar podrán condicionar directamente el comportamiento de las monedas locales en la región en el corto y mediano plazo.
En esa línea, se prevé el movimiento de las carteras hacia activos en dólares, lo que afecta a las monedas emergentes como el real y el peso mexicano. La agencia cita un informe elaborado por Chris Turner y Francesco Pesole, de ING, en el que se detalla que ese comportamiento toca incluso a países como Brasil, que son “exportadores netos de energía”.
No obstante, es justamente esa característica de Brasil en materia energética la que ofrece una “base de apoyo” para apostar a la recuperación, en un eventual escenario de estabilización. “Vemos potencial para que el real brasileño rebote más, o al menos supere a los ‘forwards’, si la crisis disminuye”, sostuvo Turner.
En el caso de México, el pronóstico de los analistas apunta a una apreciación gradual con respecto al dólar. Su vaticinio es que, con una crisis energética de corto alcance, el peso mexicano termine el año cerca de las 17,25 unidades por divisa estadounidense.
En vía contraria se presenta Chile, país que está fuertemente condicionado por sus importaciones de combustibles fósiles y la evolución de la cotización de materias primas como el cobre. Ese panorama expone a la moneda chilena a presiones que pueden derivar en su depreciación.
“El peso chileno parece el más vulnerable, especialmente si el cobre sigue cayendo”, precisó Turner. Las dinámicas no solo afectan a la región latinoamericana, sino al resto del mundo, aunque los analistas prevén que el escenario actual dista de la crisis energética de 2022.
Pese a ello, advierten que la trayectoria de las monedas estará íntimamente ligada a la evolución del conflicto y la respuesta que tengan los mercados de la energía, lo que influirá de manera dispar entre los países emergentes y en desarrollo.
Agresión contra Irán
- La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de “eliminar las amenazas” de la República Islámica.
- Los bombardeos causaron la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, fue elegido como su sucesor.
- Desde el inicio de las hostilidades, más de 1.300 civiles han fallecido en Irán y más de 18.000 personas han resultado heridas, según las autoridades de la nación persa. Además, han sido destruidas o gravemente dañadas miles de infraestructuras civiles, viviendas, centros médicos y escuelas.
- Como represalia por la agresión, Teherán ha lanzado decenas de oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos que alcanzaron “instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos” en varios países de Oriente Medio.
- Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.
- El mandatario estadounidense envió el pasado sábado un contundente mensaje a Teherán, en el que le dio un plazo de 48 horas para reabrir el estratégico paso marítimo, bajo la amenaza de destruir las instalaciones energéticas iraníes.












