La guerra ya golpea el bolsillo en el Golfo: Emiratos sube hasta 33% la gasolina y 72% el diésel

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La foto que dejan los surtidores del Golfo es una señal temprana de un riesgo más amplio. La guerra ya no solo altera las cotizaciones bursátiles del crudo: empieza a impactar en los precios que pagan consumidores y empresas.

Emiratos Árabes Unidos aplicó subas de hasta 33% en la nafta y de 72% en el diésel en abril, en medio de la tensión en el Estrecho de Ormuz. La medida refleja cómo el encarecimiento del petróleo empieza a golpear el bolsillo incluso en países productores y anticipa nuevas presiones sobre la inflación global.

A un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente, el impacto del conflicto dejó de sentirse solo en el precio internacional del petróleo y empezó a trasladarse con fuerza a los surtidores. Emiratos Árabes Unidos aumentó en abril entre 31% y 33% la gasolina, mientras que el diésel saltó 72%, en medio de la tensión sobre el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de crudo.

La guerra en Medio Oriente ya no se mide solo en la volatilidad del barril ni en las oscilaciones de los mercados financieros. A un mes del inicio del conflicto, el impacto comenzó a trasladarse de lleno a la vida cotidiana en los países del Golfo, con fuertes aumentos en los combustibles que anticipan un nuevo frente de presión económica en la región.

Emiratos Árabes Unidos dispuso este miércoles una suba de más del 30% en los precios de la gasolina y un salto de 72% en el diésel, en una señal concreta de cómo la crisis geopolítica está empezando a filtrarse hacia los costos internos. Según informó AFP, las tarifas mensuales fijadas por el comité de precios del combustible elevaron en abril los valores de la nafta entre 31% y 33%.

La decisión marca un punto de inflexión. Hasta ahora, el foco había estado puesto en la suba del petróleo y en el temor a una interrupción prolongada del suministro global. Pero la actualización de precios en Emiratos muestra que la tensión regional ya empezó a tener consecuencias visibles para consumidores, transportistas y empresas, incluso dentro de economías petroleras.

La mayor tarifa de la gasolina quedó en 3,39 dirhams por litro, equivalente a unos 0,92 dólares.

En el caso del diésel, ampliamente utilizado por camiones y autobuses, el valor trepó hasta 4,69 dirhams por litro, unos 1,28 dólares, de acuerdo con la agencia AFP.

Ormuz, el cuello de botella que dispara la energía

Detrás de este ajuste aparece el factor que concentra la atención del mercado energético mundial: el Estrecho de Ormuz. Ese corredor marítimo, por donde normalmente pasa cerca del 20% de la producción mundial de petróleo proveniente del Golfo, se convirtió desde el inicio de la guerra en uno de los puntos más sensibles del mapa global.

AFP indicó que Irán, vecino de Emiratos al otro lado del estrecho, viene atacando diariamente al principal productor petrolero de la zona con drones y misiles desde el 28 de febrero. Bajo esa amenaza, el paso está en gran medida cerrado, lo que altera los flujos logísticos y dispara la tensión sobre el suministro.

El resultado es inmediato: si una parte clave del petróleo mundial encuentra obstáculos para salir al mercado, los precios internacionales reaccionan al alza y el encarecimiento termina trasladándose a los combustibles refinados. Lo que ocurrió en Emiratos es, en ese sentido, una expresión concreta de ese shock.

El dato es especialmente sensible porque no se trata de una economía importadora y dependiente, sino de uno de los grandes jugadores energéticos de la región. Que incluso allí los precios domésticos suban con esta magnitud refuerza la idea de que el conflicto dejó de ser un riesgo potencial para transformarse en un problema económico real.

El aumento ya se extiende a otros países petroleros

La presión sobre los combustibles no se limita a Emiratos. Según AFP, otros países del Golfo también ajustaron al alza sus tarifas en abril, confirmando que el impacto del conflicto empieza a extenderse dentro de una de las zonas más relevantes para el negocio petrolero global.

En Kuwait, otro productor de la OPEP, la gasolina de alta calidad aumentó 12,5%. En Qatar, en tanto, la gasolina estándar subió 7,9%. Aunque los porcentajes son menores a los aplicados por Emiratos, la tendencia es la misma: la guerra empuja los costos energéticos incluso en economías acostumbradas a convivir con precios relativamente más estables por su condición de exportadoras.

Para el resto del mundo, esta dinámica funciona como una advertencia. Si el conflicto se prolonga y el Estrecho de Ormuz sigue operando bajo amenaza, la presión sobre el petróleo puede seguir escalando y abrir una nueva ola de aumentos en combustibles, transporte y logística. Ese traslado, a su vez, podría complicar la inflación global justo cuando muchas economías todavía intentan consolidar la desaceleración de precios.

La foto que dejan los surtidores del Golfo es, así, una señal temprana de un riesgo más amplio. La guerra ya no solo altera las cotizaciones del crudo en las pantallas financieras: empieza a impactar en los precios que pagan consumidores y empresas. Y cuando eso ocurre en una región central para la energía mundial, el efecto puede dejar de ser regional mucho más rápido de lo que espera el mercado.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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