Abu Musa y las islas Tunb: ¿el objetivo de los marines que Trump está llevando a Oriente Medio?

Descifrando la Guerra
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islas del estrecho de ormuz, irán

El despliegue de varios miles de marines de Estados Unidos en Oriente Medio –que, según The Wall Street Journal, deberían llegar el viernes 27 de marzo– ha abierto diversas ventanas de operaciones en la región.

Pese a las especulaciones en torno a grandes acciones con el objetivo de toar por la fuerza las costas iraníes de Ormuz, lo cierto es que tal escenario parece poco probable con un despliegue de tropas relativamente pequeño como el que reportan los medios estadounidenses.

Donald Trump parece haber puesto el control de Ormuz como su prioridad central en el contexto de la guerra contra Irán y, para ello, podría optar –al menos en una primera fase– por ocupar algunas de las islas bajo control de la República Islámica.

Muchas son las candidatas –Qeshm, Hengam, Larak, Ormuz…–, pero, por razones políticas y operacionales, tres son las grandes señaladas: Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor.

Irán las controla, Emiratos las reclama

En noviembre de 1971, Irán –por aquel entonces bajo gobierno del sah Mozammad Reza Pahlavi– tomó Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor, aprovechando la retirada de las fuerzas británicas antes de la independencia emiratí.

Estas tres islas se encuentran en el estrecho de Ormuz, a una distancia relativamente intermedia entre ambos países. Tunb Mayor está a unos 50 kilómetros de Irán y a unos 75 de Emiratos Árabes Unidos; Tunb Menor, a unos 42 kilómetros de la República Islámica y a unos 84 de territorio emiratí; y, finalmente, Abu Musa se ubica a en torno a 70 kilómetros de las costas iraníes y a unos 60 de las emiratíes.

Aunque Irán ha ostentado su control de forma ininterrumpida desde 1971, Emiratos Árabes Unidos reclama su soberanía sobre ellas. Específicamente, lo hacen el emirato de Sharjah, que reivindica Abu Musa, y el emirato de Ras al-Khaimah, que hace lo propio con Tunb Mayor y Tunb Menor.

Abu Dabi argumenta que las islas estaban bajo control de la dinastía Al Qasimi y que, por extensión, los derechos sobre ellas corresponden a la entidad política heredera, en este caso los dos emiratos que hoy las reclaman. Teherán siempre ha rechazado cualquier tipo de negociación, así como los intentos emiratíes de elevar la cuestión a instancias internacionales y de mediación.

Para Irán, el control de las tres islas disputadas con Emiratos Árabes Unidos es fundamental para garantizar el control del estrecho de Ormuz, especialmente en contextos como el actual en el que un efectivo cierre del canal podría ser una de sus principales bazas de presión contra Estados Unidos e Israel.

De hecho, hay precedentes históricos del valor de estos territorios para hacer valer los intereses militares de Teherán. En la guerra con Irak, los iraníes usaron Abu Musa como base para las operaciones navales de las fuerzas de la Guardia Revolucionaria.

Las aguas territoriales de Abu Musa tendrían considerables reservas de petróleo y gas, lo que eleva su valor estratégico, aunque sin duda su verdadera importancia reside en su posición geográfica.

Dado su papel en la monitorización y control de las rutas marítimas del golfo Pérsico, se estima que en la isla –habitada por cerca de 2.000 personas– Irán ha desplegado sistemas de misiles defensivos y construido fortificaciones subterráneas. En 2025, semanas antes de la Guerra de los Doce Días, la Guardia Revolucionaria anunció el envío de sistemas con capacidad para “atacar bases, buques y activos enemigos en la región”.

¿En el foco de Trump?

Estados Unidos podría lanzarse a la toma de estas tres islas como primer gran movimiento en su campaña para la reapertura del estrecho de Ormuz. Ciertamente, la justificación para ello sería relativamente sencilla, pues Trump podría invocar el derecho de un aliado –en este caso, Emiratos Árabes Unidos– a recuperar el control de territorios que reclama.

Los preparativos militares que están teniendo lugar en las filas emiratíes podrían ser una señal de una posible participación en las operaciones. Cabe recordar, no obstante, que Irán mantiene activos militares en estas islas, que constituyen uno de los pilares de su arquitectura de control de Ormuz, por lo que cualquier acción no está exenta de riesgos.

Junto a probables ataques aéreos contra posiciones iraníes en la costa y en otras islas en el estrecho, la toma de Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor ofrecería al eje israelí-estadounidense dos palancas.

De un lado, una carta para negociar con Irán una salida de la guerra, so pena de perder de facto el control de las mismas en favor de Emiratos Árabes Unidos –que, con toda probabilidad, brindaría acceso privilegiado a los estadounidenses–.

Del otro lado, controlar las tres islas daría a Estados Unidos cierto control material del estrecho de Ormuz con el que podría intentar mitigar los efectos del bloqueo impuesto por Irán.

Al mismo tiempo, los norteamericanos obtendrían una posición más ventajosa para lanzar ataques contra la isla de Qeshm, donde Irán dispone de bases subterráneas para sus misiles.

En cualquier caso, existen sendas dudas sobre esta posible estrategia. La principal crítica si Trump lanzase una campaña sobre Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor sería que ello no garantizaría la normalización del uso del estrecho de Ormuz, puesto que Irán conservaría capacidades en otras islas y en la misma costa, así como pequeñas barcas y capacidades para hacer efectiva su amenaza de minar la zona.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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