Del odio de J.D. Vance al amor de Marco Rubio

Por Redacción datos con EGC
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jd Vance Marco Rubio EEUU
Foto: Casa Blanca

EE.UU. cambia de discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich. El Secretario de Estado habla de los lazos que lo unen a Europa.

El 14 de febrero de 2025, casi un año atrás, el vicepresidente de los Estados Unidos se dirigió a un centenar de líderes europeos en la Conferencia de Seguridad de Múnich para recordarles de la supremacía de los Estados Unidos en el mundo. Ese día J.D. Vance buscó la coartada al recordar a sus aliados europeos que Washington estaba cambiando. El enemigo no era China ni Rusia, no era ningún otro factor externo. “Lo que me preocupa es la amenaza interna”, dijo Vance. De allí que la reacción ante el discurso del segundo más fuerte del gobierno estadounidense fue que EE.UU. les había dado la espalda. “Vance nos odia”, se dijo tras el encuentro estelar. El momento se les presentaba a los europeos como una forma de empezar potenciando la capacidad militar como eje ante las amenazas externas. No las internas, tal como había observado Vance.

La previa a la reunión de Munich este año

Este año en la Múnich, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, cambió diametralmente el discurso. Recordó la historia que une a su país de Europa y desligó la política de odio. (Ver en la siguiente nota “Marco Rubio, la figura de transición”).

La Conferencia de Seguridad de Múnich de este año tuvo una previa. El canciller alemán Friedrich Merz, dijo que “el momento unipolar que surgió tras la caída del Muro de Berlín ha llegado a su fin”. “Haremos de la Bundeswehr (Fuerzas Armadas de la República Federal de Alemania) -o he dicho muchas veces y lo repito aquí- el ejército convencional más poderoso de Europa, y lo haremos lo antes posible”. La pretensión de supremacía de EE.UU. acabó cuestionada, incluso perdida.

Bajo el impacto chino, el modelo industrial alemán gira hacia la defensa, con una herramienta industrial, capitales y capacidades de gasto únicos. Ante la crisis transatlántica y la amenaza rusa, la Alemania de Merz se prepara: el objetivo es poder defenderse por sí sola, construyendo un ejército poderoso. Aquí es donde comienza la incomodidad europea. ¿Quién desea realmente que, a corto plazo, Alemania posea tanto la primera industria militar como el primer ejército del continente? ¿Quién puede realmente preferir el riesgo de una hegemonía alemana a un nuevo pacto europeo? La europeización del ejército ya no es una utopía revolucionaria, sino una respuesta conservadora a un desequilibrio estratégico. La crisis actual puede dar lugar a una defensa y un gasto comunes. Hoy es posible un nuevo pacto para una Europa que resiste frente al odio.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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