España ante Trump: Sánchez busca liderar la oposición europea a la guerra de Irán

España cierra su espacio aéreo a todos los vuelos relacionados con la guerra en Irán | Fuente: La Sexta
Tras las críticas de España a Donald Trump, ya son cuatro los países europeos que han restringido el uso de sus territorios y bases por parte de aviones militares estadounidenses para operaciones en el marco de la guerra de Irán.
A España, que abrió la veda tras el rechazo del gobierno de Pedro Sánchez a permitir que Estados Unidos emplease la Base Aérea de Morón en su ofensiva contra Teherán, se han sumado Francia e Italia, y también Suiza se halla enmarcada en esta negativa.
Además de cuestionar la tradicional “timidez estratégica” española –la histórica tendencia de Madrid a mantener un perfil bajo en política exterior, esperando a que la Unión Europea defina su “posición común” para, a posteriori, hacerla propia de forma pasiva–, la decisión de Sánchez parece haber dado cauce a movimientos de relativa impugnación a la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos.
Francia sigue a España
Según informó Reuters, Francia había negado a Israel el uso de su espacio aéreo para el transporte de armamento estadounidense que había de ser utilizado en la guerra regional en Oriente Medio.
Esta postura de París, aparentemente tomada durante el fin de semana, constituye una novedad en la línea que el presidente Emmanuel Macron había seguido en los hechos hasta el momento.
Es la primera vez que Francia niega a un avión de Israel o Estados Unidos el tránsito por su espacio aéreo para operaciones militares en la contienda contra Irán. De hecho, previamente París había reiterado que su gobierno permite el uso de la base de Istres-Le Tubé –en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul–, siempre y cuando las aeronaves no formasen parte de un operativo para atacar a la República Islámica.
Donald Trump posteó en la red social Truth una crítica abierta a esta decisión de París. “Francia no va a permitir que aviones cargados con recursos militares en dirección a Israel vuelen sobre territorio francés. Francia ha sido MUY POCO ÚTIL con respecto al Carnicero de Irán, que ha sido exitosamente eliminado. ¡Estados Unidos lo recordará!”, dijo.
No obstante, un oficial francés negó que Francia hubiera restringido en general el tránsito por su espacio aéreo. París ha insistido en que las condiciones para el uso de sus bases y espacio aéreo por parte de Estados Unidos no han cambiado, por cuanto siguen limitadas a tareas logísticas. “La aviación estadounidense está autorizada a sobrevolar el territorio francés de acuerdo con las reglas internacionales”, han asegurado fuentes diplomáticas galas.
De todos modos, Trump parece haber optado por una estrategia de respuesta agresiva similar a la que puso encima de la mesa con otros asuntos como el groenlandés. La Casa Blanca podría estar confiando en que las amenazas a España, Francia e Italia jueguen un doble papel: de un lado, torcer el brazo de estos aliados “díscolos”; del otro lado, limitar los incentivos de otros países a sumarse a esta postura crítica.
Apenas una hora antes, el propio Trump había señalado a Reino Unido al criticar a “todos esos países que no pueden conseguir petróleo por el estrecho de Ormuz” y que previamente “rechazaron involucrarse en la decapitación de Irán” y les había recomendado que, en primer lugar, “compren [petróleo] de Estados Unidos” porque “tenemos de sobra” y, en segundo lugar, que “se armen de coraje, vayan al estrecho, y simplemente LO COJAN”.
De paso, el mandatario norteamericano lanzó una velada advertencia a Europa: “Tendréis que empezar a aprender cómo pelear por vuestra cuenta, Estados unidos ya no estará ahí para ayudaros”.
La excepción italiana
El caso italiano es bastante particular por el carácter ideológico de su gobierno. La primera ministra Giorgia Meloni, afín políticamente a Donald Trump, se ha acercado tímidamente también a la postura española.
Roma ha denegado a varios aviones de Estados Unidos con implicación en la guerra de Oriente Medio el uso de su base militar en Sicilia alegando que no habían solicitado la autorización necesaria. Pese a que no existen muchos detalles públicos sobre la posición italiana, su ministro de Defensa, Guido Crosetto, ha reconocido que la negativa a emplear la base de Sigonella tuvo lugar hace unos cuantos días.
El Ministerio de Defensa, en cualquier caso, se ha cuidado de no excederse en su postura frente a Washington. El propio Crosetto ha advertido que, en realidad, “las bases están activas, en uso” y que “nada ha cambiado”.
El enfoque de Italia sencillamente plantea que Roma decidirá en cada caso si permite o no el aterrizaje de los aviones que vayan a participar en la guerra en Oriente Medio, pero que los fundamentos de su alianza con Washington siguen a priori intactos.
Así, Italia, y específicamente Crosetto, sostiene que “cualquier operación que no esté contemplada en los tratados [con Estados Unidos] y, por lo tanto, requiera autorización” será llevada al Parlamento.
La posición de Italia, Francia y España con Trump –no necesariamente coordinada– limita considerablemente el uso de Europa Occidental para operaciones de guerra en Oriente Medio por parte de Estados Unidos.
Si bien Trump sigue contando con el apoyo de grandes actores como Reino Unido –que, no obstante, ha mostrado tímidas reservas– o Alemania, lo cierto es que las tensiones con Madrid, París y Roma pueden empujar a otros Estados europeos a sumarse al pulso.












