La guerra contra Irán desgasta el arsenal de Estados Unidos

Descifrando la Guerra
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Foto: Fox News

Estados Unidos ha consumido “años de munición crítica” de su arsenal de misiles desde que comenzó la guerra contra Irán, según recoge el diario británico Financial Times, citando fuentes cercanas a la Casa Blanca.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) atacó durante la primera semana de la guerra “más de 3.000 objetivos” en territorio iraní, a lo que hay que sumar una cifra indeterminada de operaciones defensivas frente a los ataques realizados por Teherán contra infraestructuras militares y energéticas en distintos países de la región.

De acuerdo con la información del rotativo inglés, Estados Unidos ha realizado un “gasto masivo de misiles Tomahawk”. Otros medios europeos también apuntan a un uso elevado de misiles Patriot –entre 200 y 300–, un tipo de proyectil con un coste muy superior al de los Tomahawk.

El empleo de este armamento se dirige tanto al ataque de objetivos en Irán –como la escuela infantil Shajareh Tayebeh, donde murieron 168 personas, 110 de ellas niños– como a la neutralización de misiles y drones lanzados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).

Límites del arsenal de Estados Unidos

La clave del desgaste del armamento estadounidense se encuentra en las tácticas ofensivas iraníes. Además del uso de misiles balísticos, su estrategia está basada en gran medida en el empleo de drones tipo Shahed-136.

Su coste de fabricación ronda los 30.000 dólares y su lanzamiento se realiza en enjambre. De este modo, un nutrido grupo de estos drones debe ser derribado con munición antiaérea de precisión, mucho más cara. Los misiles estadounidenses AIM-9, por ejemplo, cuestan casi medio millón de dólares, un coste por unidad unas 200 veces superior al de los Shahed-136.

El 6 de marzo, una semana después del inicio de la Operación Furia Épica, el presidente Donald Trump organizó una reunión con ejecutivos de las mayores empresas contratistas del país.

Una fuente presente en el encuentro sostuvo a la agencia Reuters que uno de los objetivos fue presionar a la industria armamentística para acelerar el ritmo de producción y los plazos de entrega de los contratos ya en vigor.

En dos semanas de conflicto en el golfo Pérsico, Estados Unidos ha utilizado más misiles Tomahawk que los que ha entregado a Ucrania en toda la guerra contra Rusia. Washington encargó en 2025 la fabricación de 72 misiles de esta clase y a principios de este año realizó un nuevo pedido de 57 unidades.

Sin embargo, un nuevo acuerdo firmado el 4 de febrero de 2026 entre el gobierno estadounidense y el fabricante de los Tomahawk, Lockheed Martin, prevé incrementar la producción hasta 1.000 unidades anuales.

“Tenemos un buen suministro, pero no estamos donde queremos estar”, declaró Donald Trump en la red social Truth Social el pasado 2 de marzo. Más pesimista se muestra el ala demócrata del espectro político estadounidense.

Quien fuera secretario de Estado en la administración de Joe Biden, Antony Blinken, manifestó al medio neoyorquino Bloomberg su preocupación por el uso de armamento en el conflicto de Oriente Medio.

En las condiciones actuales, sostiene Blinken, “una guerra sostenida en el tiempo contra Irán haría vulnerable a Estados Unidos”. De acuerdo con las palabras del antiguo responsable de la política exterior, una contienda de desgaste contra la República Islámica mermaría enormemente la capacidad armamentística del país y lo haría vulnerable frente a potenciales futuros adversarios como Rusia o China.

El problema para Washington radica en el tiempo de fabricación de misiles de alta gama. Un misil Tomahawk tarda, de media, dos años en estar listos para su uso. Y los Patriot manejan plazos muy similares.

Donald Trump ha exigido a los contratistas de defensa que agilicen y prioricen la producción al máximo, aunque esto no es tan sencillo como parece debido a las complejidades logísticas y manufactureras. También ha pedido al Pentágono que elabore una lista de “contratistas con bajo rendimiento” a los que exigirá planes para corregir esta situación bajo la amenaza de suspender los contratos.

Entre tanto, la factura de la Operación Furia Épica ascendió para Estados Unidos a unos 11.000 millones de dólares en los primeros seis días de conflicto, de los cuales 5.600 se emplearon durante las primeras 48 horas.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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