La Revolución Pop que Sustituye al Plan Cóndor

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La visita cool del presidente Obama a Cuba y a la Argentina, es parte de la revolución pop que además de música incluye una compensación histórica como la apertura de los archivos secretos de la época de las dictaduras militares, que el propio Obama ha propuesto desclasificarlas. Una posición de mal gusto entre los simpatizantes de la izquierda latinoamericana, pero que contiene un mensaje en clave para las generaciones que han nacido en democracia. El mensaje tiene un doble significado para naciones como Cuba, que hasta hace poco permanecían anquilosadas en un pasado que estaba a punto de asfixiar el desarrollo comercial, con el advenimiento de la tecnología, que ya nadie puede negar. Todo está a punto de cambiar en la Isla de los hermanos Castro

Muchas personas en Cuba dicen que la llegada de Obama y pocos días después la  de los Rolling Stones, para un concierto gratuito, son una verdadera revolución. Mucho antes del surgimiento del Airbnb en el mundo capitalista, miles de cubanos se las buscaban para sobrevivir decorosamente ante la severa crisis que asoló el país en un concierto de escases y restricciones de entrada y salida; medios de comunicación controlados por el régimen y la obsolescencia de los servicios de internet. Miles de cubanos llevaban una vida doblemente agitada; alquilando uno o dos cuartos en sus viviendas, dedicados al transporte de turistas en sus horas libres y hasta se la pasaban cocinando unos frejoles para mitigar las dependas del mes.

El cambio al nuevo orden se ha venido gestando sin ocultar que todas esas actividades que los cubanos hacían paralelamente, son ahora más requeridas que nunca por el turista; esperan que la ola continúe para seguir ganando.

De momento, los cubanos se han mostrado muy abiertos al cambio. Basta recordar algunos acontecimientos previos. El elegante distanciamiento del presidente de Cuba, Raúl Castro, de sus aliados bolivarianos en la Cumbre de las Américas celebrada el año pasado en Panamá; el restablecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con EEUU y finalmente, el show que culminó en marzo con la visita de Obama y terminó con el concierto gratuito ofrecido por los Rolling Stones. Todo en muy corto tiempo.

Este marco impresionante de sucesos no se había registrado desde que en 1959, cuando los barbudos guerrilleros a la cabeza de Fidel incursionaron en La Habana tras expulsar a los reaccionarios del régimen de Fulgencio Batista. Si es cierta la frase de que todo cambia el ejemplo más claro es Cuba. Tras la visita del presidente de EEUU y más aún con el anuncio sorpresa de que los Rolling Stones tocarían gratis en Cuba, después de una gira por siete países de la región, la Isla se convirtió en una verdadera caja de sorpresas.

Miles de turistas transitaban las calles de La Habana transportados por los autos modelo ´60 y ’70, cientos buscaban un lugar donde dormir implorando una cama. Como una buena cantidad de cubanos se han dedicado a convertir  sus viviendas en hostales, la alegría por el cambio se podía ver en los rostros. Si bien los cubanos aprendieron a hacer de todo para salir de la crisis por el embargo económico, la desconfianza aún anida en sus corazones. Muy amplios y dispuestos a ayudar al visitante o a conversar sin temores, lo cierto es que el cubano es bastante desconfiado. Se escucha decir con bastante frecuencia que 50 años de bloqueo, amenazas y venganzas son demasiado tiempo para confiar de un día a otro.

En el mismo camino, uno de los grupos de rock más aclamados en el mundo, por años de desenfreno que los identifica con otra revolución menos sangrienta pero revolución al fin; la época de los hippies, de la transición que también se identificó con el cambio. La música de los RS perdura los mismos 50 años desde la toma del poder por los revolucionarios cubanos; el grupo inglés transitó una época de rebeldía que identificó a millones de jóvenes en el mundo. La llamada revolución de las flores: paz y amor y la transgresión con los valores capitalistas incorporados. La ironía contra el despilfarro; las drogas contra el poder de la sobriedad y la guerra. Fueron de cierta manera aspiraciones por un mundo mejor.

Claro que no es fácil ser cubano, haber vivido el descenso de los barbudos de Sierra Maestra, haber acompañado la caída del Muro de Berlín, poco antes la destrucción del comunismo, el desmembramiento de sus aliados e incluso así, pretender que la visita de un presidente norteamericano, les  cuesta  entender a los cubanos

Aires de libertad

Lo evidente es que hace tiempo no se habían visto tantos aires de libertad en la Isla de los hermanos Castro. Ver los servicios de transporte circulando por el casco viejo de La Habana con la bandera norteamericana, una escena improbable hace algún tiempo. Hace menos de un año había gente en Cuba que era detenida por portar dólares, ahora los cubanos esperan ganar en moneda americana. Con la apertura diplomática entre los dos países, los vuelos chárter entre Cuba y los Estados Unidos han sido liberados. Y no es sólo eso, a partir de septiembre de este año, se anuncia la firma de un acuerdo para formalizar las operaciones  de compañías aéreas norteamericanas. Serán 20 aviones por día aterrizando en La Habana y en otras 10 ciudades de Cuba.

Sin dólares en la mano o haciendo largas filas como ocurrió con la presencia de los RS en las otras capitales de Latinoamérica, el significado de su presencia en Cuba aportó un dato: fue un “concierto de la amistad”. Conjugaron banderas y leyendas, banderas cubanas y argentinas y la inserción de la mítica figura del revolucionario del Che Guevara, personaje pop para el resto del mundo. Los cubanos agitaron banderas de su país en lo alto coreando “Viva la Revolución”. El clima fue el de Woodstok, sin drogas ni alcohol.

Desacostumbrados a este tipo de espectáculos, los cubanos celebraron con emoción el concierto de los músicos ingleses. “Sabemos que hace algunos años era muy difícil escuchar nuestra música en Cuba. Pero aquí estamos, pienso que finalmente los tiempos están cambiando”, dijo Mick Jagger. Tras esas declaraciones un grupo de cubanos entonó en coro “Viva la Revolución”. El show llegó al clímax.

Sin bebidas alcohólicas, sin drogas y sin confusión, el concierto de los antiguos “agentes del capitalismo”  terminó en santa paz en el territorio de los revolucionarios. Afuera, una vez culminado el concierto la gente en las calles pareció salir de un estadio de fútbol celebrando la victoria cantando “Cuuuba, que linda es Cuuuba…”. Y es que Cuba está de moda, es la sensación del momento, como fue hace más de 50 años, solo que ahora la tropa capitalista está a punto de desembarcar en La Habana. Para este mes de mayo se anuncia la presencia de Karl Lagerfeld, en el primer desfile de Chanel. “El mundo está cercado de capitalismo por todos los lados. No podemos llevar nuestra isla a otro planeta, tenemos que convivir con las nuevas reglas”, dijo en una entrevista el exeditor de la agencia Prensa Latina.

En resumen, se puede decir que la visita de Obama significa el fin de la Guerra Fría, el concierto de los RS un soplo de libertad y que con dinero en Cuba se vive mucho mejor.