
Situación estratégica y recursos fósiles y minerales potenciales de Groenlandia | Descifrando la Guerra
Groenlandia, la isla más grande del mundo, con cerca del 80% de su superficie cubierta por hielo, ha vuelto a situarse en el centro del debate internacional. La creciente relevancia estratégica de este territorio en el tablero geopolítico global se ha visto reforzada en los últimos meses por las amenazas y ofertas del presidente estadounidense Donald Trump para hacerse con el control de la isla.
Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca, pero goza de una gran autonomía política que le permite contar con su propio gobierno y amplias competencias en números ámbitos. Este estatus le permitió incluso abandonar las entonces Comunidades Europeas –de las que Dinamarca era parte– en 1985.
Pese a su enorme extensión, de aproximadamente 2,16 millones de kilómetros cuadrados –lo que la situaría como el duodécimo Estado más extenso del mundo si fuera independiente–, en Groenlandia solo habitan cerca de 60.000 habitantes. Sin embargo, su principal fortaleza no reside ni en su clima extremo ni en su reducida población, sino en el potencial de sus recursos y en su posición estratégica.
Los recursos e importancia de Groenlandia
Ubicada cerca del Polo Norte y con casi toda su superficie dentro del círculo polar ártico, Groenlandia actúa como un puente geoestratégico entre Eurasia y América.
Su relevancia estratégica ha aumentado de forma notable debido al progresivo deshielo del hielo marino ártico, que abre la puerta a nuevas rutas marítimas estacionales a través del océano Ártico y permite reducir de manera significativa las distancias entre puertos de Asia oriental, Europa y América del Norte.
Este deshielo está dejando al descubierto zonas de la isla hasta ahora permanentemente congeladas, muchas de ellas con un elevado potencial en recursos minerales y energéticos. Aunque la exploración y explotación petrolífera se vio frenada tras su prohibición en 2021, la isla sigue contando con un considerable potencial económico gracias a sus recursos minerales.
Se estima que Groenlandia podría albergar las octavas mayores reservas de tierras raras del mundo, un recurso estratégico de primer orden en el contexto actual. Asimismo, dispone de reservas de otros minerales clave, como níquel, cobre, tungsteno y grafito.
Todas estas materias primas están catalogadas como críticas por la Unión Europea debido a su importancia económica y al elevado riesgo de suministro, al ser esenciales para tecnologías críticas y depender en gran medida de proveedores externos.
Por su posición geográfica, Estados Unidos considera esta gélida isla un espacio indispensable para su seguridad nacional. Así lo ha señalado en repetidas ocasiones el mandatario estadounidense, al subrayar su utilidad para monitorizar las actividades de China y Rusia en la región.
Aunque Washington ya cuenta con la base militar de Pituffik en la isla, un mayor control permitiría supervisar de forma más completa las nuevas rutas árticas, reforzar los sistemas de alerta temprana y defensa antimisiles, y facilitar el acceso a los potenciales recursos minerales y energéticos.
En este contexto, el deshielo acelerado, la riqueza mineral, la apertura de nuevas rutas marítimas, los intereses estratégicos de las grandes potencias y los propios anhelos políticos groenlandeses convierten a este territorio en un espacio de enorme sensibilidad en el tablero internacional: una región durante décadas periférica que empieza a perfilarse como un nuevo foco de competencia e inestabilidad en el Ártico y, por extensión, en el sistema internacional.












