Qué es la Junta de Paz de Trump para gobernar Gaza

Descifrando la Guerra
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La Junta de Paz es un fideicomiso impuesto por Estados Unidos para gobernar sobre la Franja de Gaza. Trump invitó a 60 dirigentes mundiales de los que 23 aceptaron al momento de la firma en Davos.

La llamada Junta de Paz es un fideicomiso impuesto por Estados Unidos para gobernar sobre la Franja de Gaza. Este organismo internacional es uno de los componentes centrales del plan de 20 puntos presentado por Donald Trump en septiembre de 2025, que posteriormente recibió la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con la resolución 2803.

El nuevo mandato colonial sobre Gaza tiene la responsabilidad de avanzar hacia la fase dos del plan Trump, cuyo elemento central es el desarme de la resistencia palestina, algo a lo que Hamás se ha negado repetidamente mientras no haya una vía creíble a un Estado palestino.

La resistencia palestina sabe que abandonar las armas a la colaboracionista Autoridad Nacional Palestina sólo creará las condiciones para que Israel pueda continuar la ocupación y termine el genocidio.

El ejército israelí ha incumplido prácticamente todos los días el “alto al fuego” y se prepara para una nueva ofensiva mientras continúa reduciendo el perímetro del campo de concentración, moviendo la línea amarilla.

Junta de Paz o Naciones Unidas 2.0

La Junta de Paz está compuesta de cuatro niveles. En el primero están los miembros que integrarán este organismo, con Donald Trump como presidente. A este nivel, la Casa Blanca ha invitado a otros jefes de gobierno o de Estado de su mismo rango.

Esta lista aún no es definitiva, pero se sabe que el líder republicano ha ofrecido incorporarse a la misma a 60 dirigentes mundiales. De ellos, 23 habían aceptado en el momento de la firma en Davos, a fecha de 22 de enero de 2026, entre los que se encuentran:

  • El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu
  • El primer ministro húngaro, Viktor Orban
  • El presidente argentino, Javier Milei
  • El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan
  • El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi
  • El presidente pakistaní, Shehbaz Sharif
  • El presidente indonesio, Prabowo Subianto
  • El presidente emiratí, Mohamed bin Zayed
  • El rey de Jordania, Abdullah II
  • El rey de Marruecos, Mohamed VI
  • El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud
  • El emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani

Según informa Bloomberg, el objetivo de la Junta de Paz va más allá de Gaza, buscando crear un nuevo órgano de gobernanza internacional presidido por Estados Unidos que podría actuar de forma similar en otros conflictos como Ucrania o Venezuela, debilitando todavía más el papel de Naciones Unidas como parte de la remodelación del orden internacional. El propio Trump ha declarado que “podría” reemplazar a la ONU.

En esta junta, las decisiones se tomarían por mayoría, con un voto por cada Estado miembro presente, pero todas estarían sujetas a la aprobación del presidente, por lo que ejercería en realidad poderes plenos sobre el resto.

La Junta de Paz convocaría reuniones con derecho a voto al menos una vez al año y “en las fechas y lugares adicionales que el presidente considere oportunos”, según el borrador de los estatutos. El orden del día estaría sujeto a la aprobación del presidente.

Trump también tendría la facultad de destituir a cualquier integrante, sujeto al veto de una mayoría de dos tercios de los Estados miembro. “El presidente designará en todo momento a un sucesor para el cargo”, establece el estatuto, lo que significa que podría retener el puesto en todo momento, incluso tras abandonar la Casa Blanca.

De hecho, la organización, que se rige por su propia carta privada, reconoce únicamente a una persona: el “presidente Trump”, quien puede adoptar resoluciones o impulsar iniciativas en su nombre sin necesidad de consultar a la junta y ostenta la condición de figura vitalicia.

El presidente tiene también la autoridad exclusiva para crear, modificar o disolver las entidades subsidiarias de la Junta de Paz. Todas las revisiones de la Carta y las directrices administrativas emitidas por la Junta de Paz están sujetas a su aprobación.

Además, “[c]ada Estado miembro ejercerá un mandato de no más de tres años a partir de la entrada en vigor de la presente Carta, renovable por el presidente. El mandato de tres años no se aplicará a los Estados miembro que aporten más de 1.000 millones de dólares en fondos en efectivo a la Junta de Paz durante el primer año de entrada en vigor de la Carta”, según reza el borrador.

De este modo, las membresías son determinadas por Trump únicamente, que tiene la intención de cobrar 1.000 millones de dólares por asiento. Todos los fondos de la organización estarían controlados por él mismo.

Estas condiciones han creado preocupaciones entre los Estados invitados, tanto por su naturaleza desigual como por la falta de garantías y controles sobre la gestión de los fondos. Pero también por la pretensión de rivalizar a las Naciones Unidas, con la posibilidad de que Estados Unidos continúe minando el orden de la posguerra.

Por último, esta Junta de Paz contaría con una fuerza militar, la Fuerza Internacional de Estabilización, que se desplegará en Gaza, dirigida, como no puede ser de otro modo, por un militar estadounidense. El mayor general Jasper Jeffers es el elegido para esta labor, aunque todavía ningún país se comprometido a enviar tropas, pues nadie quiere ocuparse de desarmar a las resistencia palestina.

Quién es quién en la Junta de Paz

Volviendo sobre la composición del organismo, en un segundo nivel se encuentra la Junta Ejecutiva, que es la que realmente se encargaría de la reconstrucción, gobernanza, relaciones regionales, seguridad y movilizar fondos en Gaza. Este órgano está subordinada a la Junta de Paz y participaría en sus reuniones periódicas.

En un tercer nivel está la Junta Ejecutiva de Gaza, una versión expandida de la anterior cuyos miembros son prácticamente los mismos. La diferencia es que los poderes de este ente son únicamente consultivos para apoyar la gobernanza y proveer de servicios.

Y, en el fondo de la cadena de poder, se ubican los palestinos, que formarán el Comité Nacional para la Administración de Gaza, un organismo tecnocrático sin capacidad de tomar decisiones, cuya única responsabilidad será supervisar los servicios públicos y las instituciones civiles.

Empecemos con los nombres de la Junta Ejecutiva, compuesta por ocho personas.

Nickolay Mladenov
El búlgaro Nickolay Mladenov, que acumula una extensa carrera política y diplomática, ejercerá de Alto Representante para Gaza. Su elección como director general de la Junta de Paz ha sido una opción de compromiso con las capitales árabes que no veían con buenos ojos a Tony Blair. Y es que su nombre no es extraño en Oriente Medio, pues ha trabajado como Enviado especial de la ONU para Irak (2013-2015) y para Oriente Medio (2015-2020).

Mladenov recibió la bendición de Benjamin Netanyahu tras reunirse con él en Tel Aviv, lo que tiene todo el sentido viendo su currículum de trabajo con el think tank del lobby sionista en Estados Unidos, el Instituto de Washington para la Política de Oriente Próximo.

Su nombre ha sido igualmente celebrado por la Autoridad Palestina y por Emiratos Árabes Unidos, habiendo sido director general de la Academia Diplomática Anwar Gargash, la escuela diplomática emiratí. Ha sido, además, un entusiasta promotor de los Acuerdos de Abraham.

En los inicios de su carrera política en Bulgaria, con el partido conservador GERB, fue ministro de Defensa (2009-2010) y ministro de Exteriores (2010-2013), mandato en el que se destacó en 2012 como anfitrión de la primera reunión de la oposición siria, que juntó a representantes de varias facciones que se oponían al gobierno de Bashar Assad.

El foro terminó con una declaración conjunta que marcó el inicio de un diálogo estructurado entre los distintos grupos de la oposición. Como último detalle de color, su nombre aparece en los Pandora Papers, una investigación periodística sobre malversación en paraísos fiscales.

Marco Rubio
El actual secretario de Estado de Trump es sobradamente conocido, y su enorme poder en la administración no deja de crecer, asumiendo cada vez más cargos, lo cual se ha convertido en un meme recurrente en la política estadounidense. Rubio añadirá su membresía a la Junta Ejecutiva una larga lista de puestos como asesor de seguridad nacional interino o archivista federal.

El republicano se ha destacado como un gran defensor del sionismo en el Senado y por sus comentarios genocidas contra los palestinos. Conocido también por sus posiciones neoconservadoras, su cambio al America First en el segundo mandato de Donald Trump ha sido puesto en duda por los más críticos con el intervencionismo y las “guerra eternas” en Oriente Medio.

Steve Witkoff
Otro hombre fuerte en la diplomacia estadounidense de la administración Trump. Este promotor inmobiliario judío-estadounidense del Bronx se ha destacado como enviado especial a Oriente Medio, habiendo negociado el acuerdo de Gaza. Witkoff mantiene estrechos vínculos con las monarquías del Golfo debido a sus negocios inmobiliarios, especialmente con Catar, elemento clave para la financiación de la empresa en el enclave palestino.

Jared Kushner
El yerno de Donald Trump ha jugado un papel clave en sus dos presidencias como asesor y diplomático en Oriente Medio, habiendo sido el autor del “plan de paz” para Israel-Palestina presentado en 2020. También dirigió las negociaciones que llevaron a la firma de los Acuerdos de Abraham.

Sus negocios inmobiliarios con Israel y su afinidad por el Estado hebreo como miembro de la comunidad judeo-estadounidense es algo extensamente denunciado. De hecho, la empresa inmobiliaria de la familia Kushner mantiene acuerdos duraderos y continuos con las principales instituciones financieras israelíes.

El yerno de Trump también fue codirector de una fundación familiar que donó decenas de miles de dólares a grupos de colonos judíos en Cisjordania, según los registros fiscales estadounidenses. La familia también donó al menos 298.600 dólares a Friends of the Israel Defense Forces.

Kushner y su familia también tienen vínculos personales de larga data con Benjamin Netanyahu. En una rueda de prensa en la Casa Blanca Netanyahu bromeó diciendo que conoce a Kushner desde que era niño.

Sus negocios inmobiliarios con fondos financieros saudíes e israelíes con la firma de inversiones Affinity Partners es testigo de su intento de adelantar una normalización de relaciones entre Riad y Tel Aviv.

Sus intereses inmobiliarios también se extienden a Gaza, siendo autor de la idea de la “Riviera” por sus comentarios en la Harvard Kennedy School en 2024, cuando Kushner describió la Franja como “una valiosa propiedad frente al mar” y sugirió reubicar a los palestinos en el desierto del Negev o en Rafah mientras se “limpiaba” el territorio. Su papel junto a Witkoff como negociador del acuerdo de Gaza indica que quiere llevar estas ideas a la práctica.

Tony Blair
Si bien el exprimer ministro británico no pudo conseguir el cargo de director general de la Junta de Paz, ha recibido un cómodo asiento en la Junta Ejecutiva. Blair es conocido por su papel en la invasión y ocupación de Irak en 2003, así como su extensa relación con el lobby sionista británico, siendo un miembro destacado de Amigos Laboristas de Israel.

En los inicios de su periplo político por las altas esferas del laborismo, su asociación con importantes donantes prosionistas vinculados al lobby le abrió la puerta a su éxito electoral.

El apoyo del capital privado e importantes sionistas como Michael Levy, que sería nombrado enviado para Oriente Medio y aparecería en el escándalo de “dinero por títulos nobiliarios”, hicieron posible el nuevo laborismo de Blair: al poder prescindir de los fondos del sindicalismo, tuvo la capacidad de implementar sin obstáculos su tercera vía neoliberal.

Su Gobierno se destacó por defender políticas fuertemente proisraelíes en un momento en que el público británico comenzaba a cuestionar la relación con Israel y la negación de los derechos de los palestinos.

Por otro lado, Blair es menos conocido por su papel como enviado del Cuarteto de Oriente Medio para facilitar el desarrollo de las instituciones del futuro Estado palestino. Su labor puede resumirse en dos palabras: inmobilismo y ausencia.

La Autoridad Palestina, cuando todavía le quedaba algo de sangre en las venas, señaló abiertamente que “[Blair no] vivía en Palestina, venía cada dos o tres meses para hacerse la foto […] Recibía un salario y reembolsos de gastos enormes por una misión a la que no hizo avanzar en sus objetivos ni una pulgada”, acusaba el negociador palestino Mohamad Shtayé.

En los mismos términos habló el político palestino Mustafá Barghouti: “El señor Blair no hace nada. Nunca habla con la parte palestina. Sus únicas acciones se restringen a reunirse algunas veces con [el presidente Mahmud] Abbas y nada más. Es una figura completamente ausente. Blair no es imparcial, pues está completamente alineado con los intereses israelíes”.

Esa es la opinión general entre los palestinos de Blair: “No era el enviado del Cuarteto, era un enviado de Israel y Estados Unidos y estaba completamente sesgado”. Su papel fue congelar el desarrollo económico de Palestina, aceptar las demandas de Israel y, en palabras del Instituto Brookings: “Tony Blair ha ayudado a reforzar el dominio norteamericano sobre este proceso [las negociaciones entre Israel y Palestina]”.

Al final de su mandato tampoco terminó muy congraciado con los israelíes, que le recriminaron meterse en su relación con Rusia y sus críticas a la guerra de Gaza de 2014 cuando ya se veía liberado del cargo.

No obstante, a vuelve a Palestina de la mano de Trump, y seguramente juegue una parte importante su estrecha relación con multimillonario Larry Ellison. Igualmente, el laborista ha destacado en el asunto de Gaza por sus propios méritos, estando el Instituto Tony Blair para el Cambio Global al frente de los planes de refinamiento del campo de concentración de Gaza y limpieza étnica.

La propuesta The Great Trust, desarrollada junto a un grupo de empresarios israelíes y la Boston Consulting Group, pretende transformar Gaza en un centro comercial e industrial para multinacionales tecnológicas, una distopía que incluye poner todos los terrenos públicos de Gaza bajo un fideicomiso, cuyos activos serían tokenizados y vendidos a inversores privados.

Los palestinos pueden elegir entre ser expulsados o tener la oportunidad de “aportar” sus terrenos privados al fideicomiso a cambio de un token digital, que les daría el “derecho” a una vivienda permanente.

Marc Rowan
Poco se pude decir de Rowan. Es un multimillonario de las finanzas que dirige Apollo Global Management, una empresa estadounidense de gestión de activos. Marc Rowan llegó a ser considerado entre los posibles candidatos a secretario del Tesoro de la administración Trump.

Se puede mencionar que representa en el mundo financiero la tendencia dominante a la victoria de los fondos de capital privado sobre los bancos tradicionales desde la crisis de 2008. Los gestores de activos los están sustituyendo como engranajes fundamentales en el flujo de crédito y en la nueva estructura financiera. En Gaza puede jugar un papel importante en la movilización de capital privado.

Ajay Banga
Este exejecutivo de Mastercard indio-estadounidense no ha sido elegido por sus buenas relaciones con Trump. Si está en la lista es únicamente por la posición que ostenta como presidente del Banco Mundial, cargo al que fue nominado por Joe Biden.

Robert Gabriel Jr.
Gabriel fue nombrado en enero de 2025 asistente para políticas del presidente. En general ha ocupado cargos menores de este tipo, trabajando junto a Stephen Miller, Susie Wiles o Marco Rubio.

Su única experiencia anterior fue en las campañas presidenciales de Trump y como redactor de discursos. Pero en mayo de 2025 fue nombrado asesor adjunto de seguridad nacional, como parte de la reestructuración que esta llevando a cabo Rubio. En general, podemos hablar que es un peón leal en la Casa Blanca.

Por su parte, los miembros de la Junta Ejecutiva para Gaza está compuesta de once personas, cinco de ellas forman parte de la anterior Junta Ejecutiva, estas son: Nickolay Mladenov, Steve Witkoff, Jared Kushner, Tony Blair y Marc Rowan. Vamos ahora con las seis restantes.

Hakan Fidan
El ministro de Exteriores de Turquía es una figura en ascenso en la política turca. Antes de ser ministro dirigió de 2015 a 2023 la Organización Nacional de Inteligencia. Fidan ha mantenido relaciones estrechas con el liderazgo de Hamás, lo que ha generado serias quejas por parte de Israel que considera la presencia de los turcos en el plan de Trump una amenaza a sus intereses.

Ali al-Thawadi
Este diplomático catarí fue clave en las negociaciones para el acuerdo de “alto al fuego” entre Hamás e Israel. Adicionalmente, Ali al-Thawadi estuvo presente en la disculpa publica de Benjamín Netanyahu a Catar desde el Despacho Oval para asegurar que todo fuera como era debido, lo que muchos en Israel vieron como una humillación al país.

Hassan Rashad
El general de división egipcio asumió en 2024 el cargo de director del Servicio General de Inteligencia, la principal agencia encargada de los servicios de inteligencia y de la policía secreta.

Hassan Rashad ocupará una labor fundamental en la recopilación de información en Gaza, tal y como llevan haciendo años los servicios de inteligencia egipcios en colaboración con Israel. Fueron los egipcios quienes advirtieron del 7 de octubre de 2023 ante los oídos sordos de los israelíes.

Reem Al-Hashimy
Actualmente ministra para la Cooperación internacional, esta política emiratí se ha destacado por su apoyo a Israel, como marca la línea del Gobierno. Reem Al Hashimy viene de una familia bien conectada y será la cara pública de Emiratos Árabes Unidos para la cuestión palestina.

Yakir Gabay
Este multimillonario chipriota-israelí del negocio inmobiliario tuvo un papel destacado en presionar al alcalde Nueva York, Eric Adams, ha desalojar el campus de Columbia durante las protestas contra el genocidio en Gaza, formando un grupo de presión de empresario israelíes junto a miembros del Gobierno.

Sigrid Kaag
La elección de Kaag se debe a su cargo como como Coordinadora humanitaria y de reconstrucción de las Naciones Unidas para Gaza y enviada interino de la ONU a Oriente Medio. Esta política y diplomática neerlandesa ocupó el cargo de ministro de Exteriores y fue líder del partido socioliberal D66.

Su carrera en Naciones Unidas es extensa, habiendo trabajado en la organización desde 1994, casi siempre en temas de Oriente Medio, en lo que especializó sus estudios y sabiendo hablar árabe, de hecho esta casada con un político palestino, retirado desde 2009, de Fatah.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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