Resumen de la semana: Vía rápida

Al cierre de 2025 -poco menos de un año de gestión- la administración Trump firmó un estimado de 255 órdenes ejecutivas.
A los 10 días de iniciar su mandato en 2023, el presidente argentino, Javier Milei, anunció el Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) titulado “Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina” que contenía más de 300 artículos destinados a la desregulación de la economía, lo cual generó el rechazo en amplios sectores sociales hasta hoy, largos cuestionamientos en el legislativo, movilizaciones callejeras y ejercicio del aparato represor del Estado reiteradas veces. A pesar de todo ello llegó a modificar al rededor de 100 leyes por decreto en su primer año. Tras las elecciones legislativas de medio término el 2025 que contaron con la injerencia directa de EEUU, Milei obtuvo mayor peso parlamentario que le posibilita avanzar con los artículos que aún no logró imponer.
A casi 40 días de su mandato, Paz Pereira publicó el Decreto Supremo 5503 de “Necesidad de urgencia para la estabilización económica, financiera y social del Estado Plurinacional de Bolivia” con más de 120 artículos que, en la medida en que se fueron conociendo generaron el rechazo de distintos sectores que se aunaron a la cabeza de la Central Obrera Boliviana, a pesar de las negociaciones que alcanzó el ejecutivo con algunos sectores importantes -conocidos por la fuerza que ejercen- como el transporte y cooperativismo minero.
El mecanismo estrella del decreto, no era tanto la eliminación de la subvención de hidrocarburos como lo era el denominado “Fast Track” (Vía Rápida) -que planteaba agilidad administrativa a la vez que daba lugar a vulnerar las barreras proteccionistas de los recursos naturales-, fue duramente objetado en las movilizaciones bajo la consigna “Bolivia no se vende” con bloqueos de carreteras y paralización productiva.
Durante casi un mes, las jornadas de protestas sociales y bloqueos in crescendo no esperaron debates parlamentarios para vetar la medida. Fast Track.

De la inmigración a la represión: cómo Trump convirtió al ICE en una fuerza ideológica La muerte de una activista LGBTQ+ en Minneapolis confirma un patrón de represión federal en ciudades progresistas bajo el discurso de seguridad.

Bandera del León y el Sol que representa a la otrora monarquía del shah
Irán se revuelve entre injerencias y crisis de régimen Ante la escalada interna iraní, Israel y sus socios europeos y estadounidenses, que ya en su momento celebraron que Tel Aviv les hiciera “el trabajo sucio” atacando Irán, vuelven a intentar fomentar un cambio de régimen.

La extraversión de Venezuela y el motivo real de la intervención de Estados Unidos A partir de 2024 Venezuela comienza a vender parte de su petróleo en yuanes, euros o rublos y a construir canales de pago alternativos con China. Este proceso no se limita a una diversificación de socios comerciales frente a las sanciones norteamericanas, sino que altera el patrón de extraversión dominante.

Así reaccionan petroleras al llamado de Trump a invertir en Venezuela La cautela de las grandes petroleras revela que, más allá de los gestos políticos, la inversión extranjera sigue condicionada a garantías jurídicas, estabilidad institucional y reglas claras.

Simpatizantes del chavismo se manifiestan en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, en Caracas, tras la intervención militar de EEUU el 3 de enero de 2026 | EFE
Los venezolanos son humanos El futuro político de Venezuela no se definirá por operaciones militares ni por deseos externos, sino por la correlación real de fuerzas, creencias y miedos que atraviesan a su sociedad. Tras 25 años de revolución bolivariana, el control del Estado por parte de las Fuerzas Armadas y sus estructuras paralelas consolidó un poder armado, ideologizado y socialmente enraizado, que no puede ser removido por atajos. Mientras la oposición permanece desarmada, fragmentada y atemorizada, el chavismo conserva capacidad de movilización y control territorial. A esto se suma un factor clave: la dimensión emocional de la política.

China ante la ofensiva hegemónica de Donald Trump China es un buen socio económico, pero es un débil aliado político, en primer lugar porque, en su política exterior, no busca aliados al estilo occidental, sino socios que, quedan en la intemperie cuando advierten los límites de una solidaridad retórica y constatan que la convergencia política o ideológica no deviene el apoyo necesario.
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