
Bolivia recupera la confianza de los cooperantes externos en materia de seguridad para combatir al crimen organizado.
El ministro de Gobierno de Bolivia Tuco Oviedo participa estos días de la reunión de la CLASI*, un comité latinoamericano de seguridad interior para combatir al crimen organizado. Ayer, en estas mismas páginas, publicamos el trabajo de una socióloga chilena peruana Lucia Damer. Ella describió en un Podcast con periodistas del Programa El Hilo los ultrajes a los que nos tiene sometidos el delito en sus variadas facetas. Por un lado, Damer mostró los síntomas desgarradores del crimen que se ha diversificado en la política y la economía. El informe destapa las carencias; es crítica sobre la falsa premisa de políticas al combate de la actividad ilegal, citando con alarma la permisión de los Estados sin capacidad de integrar políticas que modifiquen el cuadro. La socióloga ve con alarma que existe cierta complicidad institucional para definir con claridad cómo combatir a las organizaciones dedicas al crimen, lo que ha contribuido a su granulación múltiple y a permearse en estructuras funcionales.
El titular de la seguridad en Bolivia explicó brevemente la importancia de que el país ocupe la presidencia del CLASI tras un periodo de letargo en el que se había desvinculado de la cooperación internacional. Oviedo citó sin vueltas que cuando miembros de los anteriores gobiernos asistían a este tipo de reuniones los asistentes preferían el silencio que el debate abierto. Preferían no hablar. O sea, Bolivia no solo que dejó de participar en estas reuniones, sino, había generado cierto nivel de desconfianza entre los cooperantes externos.
El dato señalado por el ministro boliviano no es menor. El desmontaje de las estructuras criminales compromete acciones de alta confiabilidad en la que cualquier filtración puede resultar en fracaso. Que Bolivia retorne a este escenario es una buena noticia, pero de nada servirá si es que como cita la experta Damer no hay voluntad y conocimiento de combatir a las mafias que se han permeado en la sociedad. Hace poco el comandante de la Policía Boliviana, un hombre que transmite confianza, aseguró que en Bolivia no hay carteles, pero sí reconoció que conviven elementos de siglas tan conocidas y peligrosas como el PCC, que como se ha visto en los últimos años han establecido una peligrosa presencia sobre todo en los departamentos de Santa Cruz y Beni. Por tanto, una tarea enorme. No hay que ignorar que uno de los hijos del Chapo Guzmán y que familiares del Mencho tenían residencia en Bolivia.
* El Comité Latinoamericano de Seguridad Interior fue fundado en 2022 con el apoyo del programa EL PACCTO , financiado por la UE, con el objetivo de reforzar la cooperación en materia de seguridad en la región y fortalecer un canal de comunicación estable con la Unión Europea en este ámbito.












