De la necesidad de perderse y otras comidas rápidas

Mikio Obuchi
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guitarra caminos perdidos, éxito

Perder, errar, quizás sea la promesa más realista de sentir que estás vivo, pues perder puede ser duro, pero te lleva a sitios que posiblemente no quieras, pero terminan siendo tu lugar.

Hace ya algún tiempo tengo la costumbre de encontrarme con un amigo de colegio que vive afuera. Es una oportunidad especial que se da una vez al año, pues era mi mejor amigo en mi curso. Este año no fue la excepción; sin embargo, este año me dio un regalo especial: un libro sobre los árboles genealógicos de las guitarras. Para mí ese obsequio es muy especial porque me dejó pensando en muchas cosas, una de ellas es cómo me gusta ese instrumento que solía tocar. Lo curioso es que, de horas de ensayo y de sacar canciones de partitura, ahora todo se reduce a cinco minutos de toquetear las cuerdas, guardar la guitarra y ponerme a leer (debo reconocer que mi capacidad para la música es bastante limitada).

Al recordar, quizás con nostalgia, esa época, mirándome en el espejo me preguntaba: ¿cuál era tu sueño en colegio? (Ser guitarrista, entrar al conservatorio). ¿Qué sucedió? (El fantasma del éxito contable me llevó a la informática y terminé en la literatura). ¿A quién le interesa? (Déjame, es una introducción). Eso me ha llevado a pensar en una idea que siempre vuelve: errar, perderme, etc. Pues empecé en un punto y terminé en otro. No quiero nombrar los puntos porque para mí fue errar por la vida (y la pelaste bastante). Si pienso en esa idea de perder, en muchas maneras se contrapone con la aburrida idea del éxito.

¿Cuál es la diferencia? ¿Qué, no perderse significa que estás fuera del camino? ¿Cuál es el camino? Por lo general pensamos que hay un camino de subida que nos lleva al “éxito” y, una vez arriba, vemos que somos capaces de algo (el superpoder humano… ¿o no?). Pero está por demás pensar que el éxito y su camino son una construcción de terceras personas. Sin embargo, ¿dónde está el éxito en errar? Quizás en el detalle de un libro de guitarras, en la presencia de varias personas a las que estimo en mi trabajo. No lo sé, siendo ñoño me gusta verlo así.

Ahora que veo hacia atrás, hasta mis fracasos me llevaron a un sitio nuevo, un gran valor en el arte de perderme por la vida (y seguir vivo jajajaja), y es que errar o perderse no exige un éxito. Toca usar una frase de Samuel Beckett de mala manera: “Lo has intentado. Has fracasado. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor”. Pero no la voy a usar en el sentido clásico de que el camino al éxito está pavimentado de fracasos (ya sueno a gurú de autoayuda), sino que la quiero emplear con el tono pesimista de la misma. Perder, errar, quizás sea la promesa más realista de sentir que estás vivo, pues perder puede ser duro, pero te lleva a sitios que posiblemente no quieras, pero terminan siendo tu lugar.

Entonces, vagabundear, errar, perderse, es quizás la forma que más nos muestra la realidad de vivir. A veces pierdes familia, amistades, amores, pero en algún punto te das cuenta que estás en otro sitio, quizás más dañado, quizás con muchos sueños olvidados, pero con muchas sorpresas vividas.

¿Qué tienes ahora? Ahora me queda ese irracional gusto por ver un instrumento que amé colgado en una tienda y la certeza de que jamás voy a hacer lo que me hubiera gustado (lamentablemente, el lado corporal de la vida se vuelve tu conexión obstáculo… no importa), un libro donde un montón de amigos han hallado su voz y me han ayudado a construir algo, no en el mismo tiempo, sí en el mismo sitio (la memoria). Posiblemente ese errar te lleva a lugares que nunca has buscado (como rehén más que como invitado), que uno nunca ha esperado y ni siquiera ha pensado (tal vez, en algún caso, tampoco ha deseado). Sin embargo: ¿será que el éxito es todo menos lo que uno piensa? ¿Tal vez esté hecho más de contrastes e intensidades que de metas cuantificables?

Lo cierto es que ahora tengo un libro de guitarras. Un Libro lleno de presencias que cada que lo pienso y hago presente, las muchas voces que ayudaron a construir eso me hacen soltar una lágrima, una gratitud infinita por haberme perdido y un Artículo cursi.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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