Escribir escribiendo: ¿Quién escribe?

Mikio Obuchi
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escribir, ia

La redacción en tiempos de IA adquiere un matiz maniqueo: ¿Quieres que te lean? ¿Quieres que traten de entenderte? He ahí los dilemas (casi shakesperiano).

Muchas veces estoy sentado mirando la pantalla de mi compu y escribiendo, como todo ser humano escucho ese impulso que me dicta lo que debo escribir, preguntar, en fin, me ayuda a construir un texto. Sé que para muchas personas ese impulso puede ser otra cosa: una serie de imágenes, una serie de sonidos, quien sabe si aromas y sabores, etc. Así es el Génesis de desarrollar una forma propia, luego pasa por instancias menos “mágicas”, se revisa, se corrige, un lector lo observa, finalmente el editor revisa y se ejecuta.

Sin embargo, ¿cómo afectan las IAs en este tipo de procesos? Definitivamente para muchos el lugar de intervención ideal sería el proceso de corrección o edición, pues los acelera muchísimo, corrige, acomoda según parámetros: ortográficos, sintácticos y de mercado, haciendo del texto un todo producido con buena calidad y a un nivel deseable.

¿Para quién: un mercado, el autor, una forma (periodística, literaria, académica)? En todo caso hay una lógica subyacente en lo que hace. Y es que la IA busca automatizar procesos.

Quizás quienes más padezcan con esta automatización sean los autores. Muchas veces ellos buscan el decir, para ello se valen de estrategias claras, asumen riesgos, se toman licencias, mismas que un automatismo ve como un error y lo depura. (La IA bajo sospecha) Es que la máquina está hecha con una lógica interna, en el caso de las IAs, suelen buscar una media de aceptación del público (claridad), una facilidad de lectura (ventas casi aseguradas), en cambio algunas veces el autor no lo hace. No olvidemos que la IA también es un producto.

La redacción en tiempos de IA adquiere un matiz maniqueo: ¿Quieres que te lean? ¿Quieres que traten de entenderte? He ahí los dilemas (casi shakesperiano). En un mercado profesional ese maniqueísmo se resuelve de forma sencilla, que te lean termina siendo una meta importante (¡éxito!) y la IA un aliado efectivo. Pero, y aquí recurriré a un trabalenguas: “a veces el autor necesita saber qué es lo que no sabe que dice, cuando dice algo”. 😊

Eso implica que no siempre uno quiere ser leído, a veces (y cada vez menos) se escribe de tal forma que el impulso dicta que se escriba sin claridad o si debe haberlas (entre Hacer y Acer puede haber una voz oscura que pide que se le entienda). ¿Cuándo la IA nos ayuda a hacer y cuándo nos evita comprender? ¿funcionar o ser, he ahí el dilema (pueden ser ambas)?

¿Con IA o sin IA? Es un hecho que la Inteligencia Artificial vino para quedarse y vino para aprender, fue hecha para ayudar como razón de ser; sin embargo, muchas veces esa razón de ser, esa lógica de fuente es funcional a una situación, se come para seguir vivo, pero en los humanos no se vive para comer, también producimos sistemas, economías, lógicas, emociones, prótesis, algoritmos, IAs, automatismos. Quien me diga que no hay lógicas detrás de eso es un vil mentiroso.

Quizás después de toda esta cháchara la pregunta ¿Con IA o sin IA? Haya mutado a ¿Cuándo la IA, cuándo no y cuándo ambas? Al final el autor elige, aún tenemos esa libertad, ¿O no?

Mientras tanto seguiré aquí a las chorrocientas de la madrugada, pensando qué escribir, preguntándome, cómo hacerlo y si tiene sentido… ¿Tiene sentido, el mundial? Ups mi impulso… prometo hablar en el siguiente texto de ese asunto o ¿debo consultar a la IA?


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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