
Entonces un amigo dijo: “Cuánta verdad en tan pocas palabras”, robándome esta frase de una discusión, me pregunto si es verdad por ser corto, por ser sencillo o porque emociona “creer que lo corto es cierto”. Lo cierto es que esta frase y los memes comparten un par de cosas: son cortos y están llenos de emoción.
La palabra emoción deriva del latín emovere que significa “mover hacia afuera”, “sacar”, impresionar o trasladar; en sí, podemos entender la emoción como algo que nos impulsa a movernos de un estado a otro, dicho de otra forma, es el impulso que nos induce a la acción.
Podemos decir que la emoción es un mecanismo de supervivencia, por lo que no se puede prescindir de ella; sin embargo, se la puede generar, basta pensar que la música hace eso todo el tiempo ¿El impulso requiere reflexión?
Cuando dicen que: “a muchos políticos es que no saben “jugar” ni conectar con los sentimientos de la gente”, me deja pensando en algo que es muy popular en chistes y memes: los chistes de “abracemos niños”, donde se muestra el intento de acercamiento a la gente, es como decir: “miren el candidato siente empatía por nuestros niños” (aunque sea a la fuerza) ¿Qué pasa si el niño vomita sobre el candidato?
El hecho de hablar bonito, posar de una forma segura son formas de seducir a la gente (recuerdan básicamente al seductor del curso), eso te hace uno más del grupo y a la vez uno que es atractivo porque trae bienes para todos ¿Hacer eso no es conectar con los sentimientos o la emocionalidad de la gente? ¿Acaso el político no es el primero en jugar a seducir al votante? ¿Dónde queda el no saber?
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Cuando vuelvo a la idea de la emoción, se me hacen un poco inverosímiles las afirmaciones citadas: en el primer caso, porque relaciona la verdad con la extensión, a veces una mentira se dice con muy poco: El chiste es saber mentir, si la falsedad se muestra con un bonito decorado (seguridad, empatía, brevedad) puede pasar por verdad. La segunda cita es obvia pues parte del marketing de un político es evitar el análisis y usar la emoción (impulsemos a votar por x). En ambos casos entra el juego de mostrarse más que de convencer (emovere) ¿O no?
Aquí es donde vemos que la política se sirve del juego y el marketing. Se juega a seducir: vemos poses corporales seguras, verdades memeficadas, ¿posverdades? Se diseña, se construye y se presenta al sujeto seductor (candidato) sobre el que va a recaer la emoción y lamentablemente esto es un golpe para nuestra segunda afirmación, pues seducir implica saber y entender a la “gente común” ¿Soy gente común? ¿Esa pregunta implica que estoy reaccionando a un pinchazo emocional?
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Lo cierto es que el meme y la emoción son elementos nada despreciables para el marketing (son las herramientas del seductor). Hacen reír y se utilizan porque son cortos, además son ambivalentes ante una idea de verdad ¿Cuánto de verdad tiene un meme? ¿Por qué poner meme al lado de verdad? ¿Por qué usar la palabra verdad?
Para muchos los memes son solamente un chiste ingenioso, para otros son el fruto de los datos que se pueden extraer de una coyuntura determinada, para un hábil seductor son una gran herramienta para generar un movimiento ante un tema.
Si vemos a lo lejos el panorama, ante la política, cosas tan “insignificantes” como el juego, el meme y la conexión sentimental, son herramientas nada despreciables ante cualquier fin. Son elementos que se estudian y se aplican, son parte del juego de seducción de las masas. Esto hace inevitable preguntarse:
¿La política es también marketing? ¿La democracia es un juego de Marketing político?
¿Sigo indignado por ser gente común? 😉












