La alfombra negra de la Casa Blanca

Por Redacción dat0s con agencias
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petro y trump 2026

Colombia y Venezuela desfilan por los ambientes incómodos del poder en Washington.

Por estos días, la Casa Blanca se ha convertido en una especie de pasarela de los líderes políticos caribeños que desfilan por la alfombra negra para complacer el poder imperial del mandatario estadounidense. Ayer, el del jopo amarillo se reunió con el presidente colombiano Gustavo Petro para disipar los rumores de que los Estados Unidos habría puesto en la mira a Colombia tras la invasión perpetrada en Venezuela. Petro y Trump se reunieron y regalaron amplias sonrisas de que todo está bien. Al extremo, Trump aseguró que el encuentro con el colombiano fue “magnífico”. Durante semanas, en Colombia se habló más de lo que podía salir mal, de lo que podría salir bien. El encuentro era una prueba de fuego. Dos líderes imprevisibles, con historial de excesos, podían convertirlo fácilmente en un choque de trenes en el que Colombia tenía las de perder. El temor no solo era el enfrentamiento directo, también flotaban otros miedos: que el colombiano se fuera por las ramas o que como advertían quienes lo vieron unos días antes de la reunión terminara “centrado en lo cósmico”. Contra todo pronóstico el tren se encauso. “Fue fantástica”, dijo el republicano. “Me gustan los gringos francos”, sentenció Petro.

No hay acuerdos concretos que se hubieran conocido tras la reunión, pero todo apunta a que el país recupera una alianza en asuntos sensibles como el narcotráfico, la energía o la mediación regional. Un aliado imprevisible, pero aliado al fin.

Venezuela otro aliado de EE.UU.

En cuanto a Venezuela la comunicación parece encarrilada a acuerdos de mediano término. Los Estados Unidos ha planteado que se podría hablar de elecciones en unos dos años, situación que encrespa a la oposición, léase Corina Machado, pero eso a Trump le tiene sin cuidado. El gobierno de Rodriguez que sigue el juego al pie de la letra, designó a Félix Plasencia en el escenario diplomático para reconducir las relaciones entre los dos países. Excanciller, exviceministro y uno de los pocos cuadros técnicos del régimen de Nicolás Maduro, el diplomático de carrera asume la tarea de recomponer —o al menos administrar— una relación bilateral rota desde 2019 y hoy condicionada por una inédita tutela extranjera sobre el poder venezolano.

Embajador saliente en el Reino Unido, Plasencia es un dirigente que alcanzó los altos mandos del poder político venezolano más por sus destrezas y conocimientos que por su fervor ideológico. El diplomático obtuvo sus credenciales en 1991, apoyándose en mecanismos institucionales que el chavismo fue vaciando tras su llegada al poder: un concurso público de oposición que ponderaba la preparación profesional.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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