La ofensiva anticriminal de Ecuador agrava la crisis con Colombia

Campesinos de Putumayo, al sur de Colombia, frontera con Ecuador, hallaron munición sin explotar entre cultivos de coca y plataneras. Quito terminó reconociendo que emplea medios aéreos en su lucha contra el narcotráfico. | Fuente The New York Times
Noboa emplea a Petro como un contrapunto a su imagen política. Si la gran apuesta política del mandatario colombiano fue la Paz Total, la de su homólogo es la guerra abierta al crimen organizado.
El Escudo de las Américas baja al terreno. La coalición anticriminal formada por Estados Unidos y una docena de países del continente ha encontrado su primera gran crisis en la frontera entre Colombia y Ecuador. Según el presidente colombiano, Gustavo Petro, las fuerzas aéreas ecuatorianas habrían efectuado un ataque en territorio nacional que habría dejado al menos 27 fallecidos.
Las declaraciones derivaron rápidamente en un cruce de declaraciones entre él y su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, en el que ambas partes desmintieron las versiones de la otra.
Finalmente, Quito terminó reconociendo que emplea medios aéreos en su lucha contra el narcotráfico y, tras una reunión virtual entre los ministros de Defensa de ambos países, las dos naciones acordaron iniciar una investigación conjunta sobre los hechos.
Se trata del último episodio del enfrentamiento entre la Casa de Nariño y el Palacio de Carondelet. En enero de 2026, aduciendo la supuesta falta de compromiso de la administración Petro en la lucha contra el narcotráfico, Ecuador impuso un arancel del 30% a las importaciones colombianas.
Colombia respondió con la imposición de aranceles a 73 productos y detuvo las exportaciones de electricidad a su vecino meridional. Acto seguido, Quito subió un 50% el gravamen que cobra por transportar crudo colombiano a través de sus oleoductos.
Panorama criminal en Ecuador
Noboa emplea a Petro como un contrapunto a su imagen política. Si la gran apuesta política del mandatario colombiano fue la Paz Total, la de su homólogo es la guerra abierta al crimen organizado.
En lo que supone la enésima escalada en la militarización de la seguridad pública, el gobierno ecuatoriano ha desplegado hasta 75.000 militares en las calles y ha puesto bajo toque de queda las provincias costeras de Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.
Sin embargo, por el momento, el grueso de los operativos se está concentrando en la otra punta del país. El ejército ecuatoriano está llevando a cabo sendas ofensivas en las fronteras con Perú y Colombia contra la minería ilegal. Según fuentes oficiales, las fuerzas armadas habrían destruido 192 campamentos mineros ilegales y 94 bocaminas solo en el Parque Nacional Podocarpus mediante el empleo de artillería pesada.
En este contexto, los Comandos de la Frontera (CDF), una disidencia de las FARC, se ha convertido en uno de los principales objetivos del Palacio de Carondelet. Surgidos al calor de la firma del Acuerdo del Teatro Colón, los CDF aglutinan entre sus filas miembros de los antiguos frentes 48 y 32 de las FARC y La Constru, una organización criminal heredera del Cártel del Norte del Valle.
La acelerada atomización de los panoramas criminales en Colombia y Ecuador ha catapultado a los CDF a la cima del hampa de ambos países. Su bastión en su país natal, Putumayo, es uno de los principales centros de producción de cocaína del mundo. La rápida acumulación de efectivo que supuso el control de dicha región estratégica les condujo a protagonizar una rápida y agresiva expansión.
Durante el primer lustro de la década de 2020, los CDF salieron en tromba de Putumayo decididos a conquistar otros centros cocaleros como los departamentos colombianos de Cauca, Nariño, Caquetá y Amazonas. Pero se encontraron con una feroz resistencia. Desde el departamento de Meta, el Frente Carolina Ramírez del Estado Mayor Central (EMC) –otra disidencia de las FARC– emprendió una campaña que logró limitar su expansión.
Así, con el frente colombiano en disputa, los dirigentes de los CDF apostaron por el mayor margen de maniobra que les otorga la binacionalidad. El hampa ecuatoriana se deshilachaba.
La muerte de “Rasquiña” supuso la implosión de Los Choneros y el inicio de la actual escalada. En este contexto, los CDF vieron la oportunidad de incursionar en las provincias ecuatorianas de Sucumbíos y Carchi, ricas en petróleo, oro y madera.












