Las claves de la primera vuelta en Brasil: de la fuerza ultra al día después de Lula con América Latina pendiente

El País
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Foto: EFE
  • El líder del Partido de los Trabajadores y su rival, del Partido Liberal, disputarán la segunda vuelta el 25 de octubre. Por delante, tres intensas semanas de campaña.
  • El gigante sudamericano votó también por un Legislativo mucho más conservador, con poder para reconfigurar el Tribunal Supremo. La derecha también se llevó la mayoría de las 27 gobernaciones.
  • Si Lula gana en una segunda vuelta, tendrá un Senado que dificultará su cuarto mandato. Si lo hace Bolsonaro, ha anunciado que indultará a su padre.
  • Brasil, la primera economía latinoamericana, es la gran pieza que le falta a Trump para completar su plan de convertir el continente en el patio trasero de Estados Unidos.

La Presidencia de Brasil se disputará en segunda vuelta entre dos candidatos con visiones antagónicas para Brasil: el actual mandatario, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro. La victoria de este en primera vuelta este domingo (47% frente a 45%) ha mostrado una clara pujanza de la derecha. El líder del Partido de los Trabajadores y su rival, del Partido Liberal, disputarán la segunda vuelta el 25 de octubre. Por delante, tres intensas semanas de campaña. Estas son las principales claves de los comicios.

La ventaja del ultra

Flávio, el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, no ha alcanzado el 50% más uno de los votos válidos para ser electo este domingo. Pero, con los 56,1 millones de votos logrados, parte fortalecido de cara a la batalla final. La derecha llegó a las urnas fragmentada y se prevé que el 7% que suman los candidatos descalificados vayan para el candidato derechista.

Lula, que llegó a la votación con la izquierda unida detrás de él, ha sumado 53,8 millones de votos. El izquierdista lo tendrá difícil para remontar y conseguir un cuarto mandato no consecutivo. Su principal vía para sumar apoyos es movilizar a los abstencionistas (un 21%).

El gigante sudamericano votó también por un Legislativo mucho más conservador, con poder para reconfigurar el Tribunal Supremo. La derecha también se llevó la mayoría de las 27 gobernaciones.

Las encuestas subestiman a la derecha

Las empresas encuestadoras han vuelto a subestimar al candidato de ultraderecha, como en 2022, aunque por un margen algo menor. Hace cuatro años los sondeos daban 14 puntos de ventaja a Lula frente a Jair Bolsonaro, padre del rival actual, en primera vuelta, pero el candidato de la izquierda brasileña se impuso por solo cinco puntos. Ahora la última encuesta de Datafolha, publicada el sábado, dio a Lula el 45% de los votos válidos frente al 42% de su adversario, casi un empate técnico. El resultado final fue el inverso, con el derechista por delante durante todo el recuento.

Bolsonaro se beneficia del voto útil

El senador y heredero político del clan Bolsonaro se benefició del voto útil al que apeló durante toda la campaña. Ninguno de los candidatos minoritarios, en su mayoría opciones de derecha, llegó al 3% de los votos. La elección se polarizó entre Flávio y Lula todavía más de lo que pronosticaban los sondeos. Ni siquiera el psiquiatra Augusto Cury (2,8%), exitoso autor de libros de autoayuda y el candidato sorpresa que asomó fugazmente, logró romper la polarización extrema.

La derecha, reforzada en el Senado

La pelea menos visible de la noche es también decisiva. El bolsonarismo ha depositado buena parte de sus esfuerzos en la renovación de 54 de los 81 escaños del Senado. Desde ahí pretende lanzar una cruzada contra el Tribunal Supremo. La Cámara alta es la única que puede destituir a sus jueces, entre ellos a Alexandre de Moraes, el magistrado que condenó a Bolsonaro padre por golpista.

Si Lula gana en una segunda vuelta, tendrá un Senado que dificultará su cuarto mandato. Si lo hace Bolsonaro, ha anunciado que indultará a su padre. El próximo presidente podrá nombrar al menos tres magistrados para plazas que quedan libres por jubilación y por lo atento moldear la corte para décadas.

Los vecinos, pendientes

La región está muy pendiente de los resultados de esta elección. Lula, junto con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, es el último dique contra la ola derechista —más o menos radical— que ha ido haciéndose prácticamente todos los Gobiernos de América Latina.

Brasil, la primera economía latinoamericana, es la gran pieza que le falta a Trump para completar su plan de convertir el continente en el patio trasero de Estados Unidos. Este domingo ha dado un gran paso en esa dirección. Varios presidentes de ultraderecha, como Javier Milei, han felicitado a Bolsonaro hijo.

El republicano, interesado en las tierras raras brasileñas, aseguró antes de la votación que seguía “muy de cerca” la elección aunque no llegó a respaldar formalmente al brasileño. La agencia de inteligencia brasileña, la ABIN, ha detectado múltiples indicios de injerencias estadounidenses en estos comicios y la defensa de la soberanía ha sido uno de los grandes lemas de campaña de Lula.

América Latina mira expectante si uno de los últimos bastiones progresistas del continente se suma al bloque ultraconservador que ha promovido Donald Trump en la región.

El día después de Lula

Gane o pierda al final, la izquierda tiene una tarea inmensa por delante: pensar en el día después de Lula. El presidente cumple 81 años el 27 de octubre y estas son sus séptimas presidenciales desde 1989. Sigue siendo el único líder capaz de aglutinar a la izquierda brasileña, y ni el Partido de los Trabajadores —ni tampoco él mismo— han apostado por formar a un sucesor con su arrastre. Fernando Haddad, que sustituyó a Lula en las presidenciales de 2018 cuando estaba encarcelado, ha caído este domingo derrotado por 26 puntos en las elecciones al Gobierno de São Paulo frente al gobernador Tarcísio de Freitas. El exministro de Bolsonaro fue durante meses el favorito del mercado y del centroderecha para disputarle la presidencia al petista.

Lula es el último de una generación de líderes de izquierdas que dominó América Latina a principios de siglo y que sigue en el poder mientras a su alrededor la sociedad brasileña ha sufrido profundas transformaciones y todo ha ido cambiando de color.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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