Quién es Abelardo de la Espriella, el líder de la derecha radical colombiana

Su programa político se articula en torno a la seguridad, con propuestas como la reactivación de fumigaciones para erradicar cultivos ilícitos, el uso de bombardeos aéreos contra grupos armados y el fortalecimiento de alianzas internacionales con Estados Unidos e Israel. Los casos más paradigmáticos de esta combinación de punitivismo y adhesión a Washington son El Salvador y Ecuador.
En un contexto político marcado por el impulso electoral de la izquierda colombiana tras la designación de Iván Cepeda como su candidato, así como por el refuerzo institucional del Pacto Histórico tras los comicios legislativos de 2026, la derecha colombiana ha comenzado a reconfigurar su estrategia de cara a las elecciones presidenciales.
En este escenario, caracterizado por una creciente polarización entre bloques ideológicos, la figura de Abelardo de la Espriella ha emergido como uno de los principales referentes del espectro más radical de la oposición.
Abogado de profesión y con una trayectoria política prácticamente inexistente hasta fechas recientes, De la Espriella ha construido su candidatura en torno a un discurso frontal contra el gobierno de Gustavo Petro y contra el conjunto de la izquierda colombiana. En cierta medida, su campaña como outsider recuerda a otros casos recientes en la región, como el argentino Javier Milei.
Quién es Abelardo de la Espriella
La irrupción de Abelardo de la Espriella responde, en buena medida, a una lógica ya conocida en América Latina: la aparición de liderazgos que, al margen de las estructuras tradicionales de partido, apelan directamente a una narrativa de crisis nacional y a la necesidad de una respuesta contundente.
Bajo esta premisa, De la Espriella ha formalizado su candidatura para las elecciones de 2026 al frente del movimiento Defensores de la Patria, en alianza con Salvación Nacional, configurando así un espacio político que busca aglutinar a los sectores más duros de la derecha colombiana.
Al mismo tiempo, su figura se inscribe dentro de una dinámica más amplia de reorganización del bloque conservador, en la que distintos actores, incluidos sectores del uribismo, exploraron posibles convergencias con el objetivo de disputar el poder al progresismo. De la Espriella adelantó “por la derecha” a esas numerosas expresiones de la derecha nacional hasta posicionarse como el líder con más opciones de avanzar al ballotage contra Iván Cepeda.
Hasta 2019, la participación de De la Espriella en la política institucional era prácticamente nula. Pero su ambigua propuesta contra la “izquierda radical” parece haber calado entre amplias capas del electorado de derecha colombiano y de antiguos abstencionistas.
En términos ideológicos, se ha declarado abiertamente uribista, reivindicando la figura de Álvaro Uribe como referente central. No obstante, ha optado por desarrollar su candidatura al margen del Centro Democrático, apostando por una vía independiente basada en la recolección de firmas y enfrentándose electoralmente a Paloma Valencia, la candidata del espacio.
Su programa político se articula en torno a una agenda centrada en la seguridad, con propuestas como la reactivación de fumigaciones para erradicar cultivos ilícitos, el uso de bombardeos aéreos contra grupos armados y el fortalecimiento de alianzas internacionales con Estados Unidos e Israel.
Semejante agenda ya está siendo aplicada en otras latitudes en las que las cuestiones de seguridad marcan la actualidad del país y en las que se hacen con el gobierno sectores derechistas y outsiders. Los casos más paradigmáticos de esta combinación de punitivismo y adhesión a Washington son El Salvador y Ecuador.
Además, De la Espriella ha defendido ampliar el presupuesto destinado a la defensa, la incorporación de tecnología militar avanzada y, en general, una mayor simbiosis entre el poder ejecutivo y las Fuerzas Armadas.
Abelardo de la Espriella concurre a las elecciones presidenciales de Colombia acompañado de José Manuel Restrepo como su candidato a la vicepresidencia. Su liderazgo al frente del partido Salvación Nacional ha dado un vuelco a las expectativas de este espacio político, que permaneció sin personería jurídica entre 2006 y 2021 y que apenas obtuvo un 0,2% de los votos tanto en las presidenciales como en las legislativas de 2022.
En 2026, las expectativas del partido son ostensiblemente más altas, a pesar de que en las legislativas solo obtuvieron el 4%, muy lejos de lo que las encuestas vaticinan.
Más allá del partido, es la cara del movimiento Defensores de la Patria, que en su página web es descrito como “una iniciativa del abogado Abelardo de la Espriella” y “un ejército pacífico de ciudadanos colombianos, cohesionados por un profundo amor a nuestra patria y el coraje para defender nuestra democracia y libertad” frente a “un gobierno que amenace nuestras libertades fundamentales o intente perpetuarse en el poder”.
Esto último alude al presidente Gustavo Petro y, más ampliamente, al Pacto Histórico. Así pues, el perfil ideológico de Abelardo de la Espriella es particular, aunque puede inscribirse como cercano al trumpismo, defensor de una considerable liberalización de la economía y, al mismo tiempo, de valores católicos.
Impulsor de una retórica punitivista “de mano dura” en materia securitaria y regresiva en cuanto a los derechos del colectivo LGTBIQ+ y a buena parte de los reclamos del movimiento feminista, el líder de Defensores de la Patria recuerda a otras expresiones de extrema derecha outsider latinoamericana como el chileno Johannes Kaiser.
Qué dicen las encuestas
A la luz de los datos disponibles en los trabajos demoscópicos, el escenario electoral colombiano brinda una ventaja sostenida del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, frente a sus principales rivales en la derecha, entre los que destaca Abelardo de la Espriella.
De hecho, en el campo de la derecha, la situación dibuja una realidad fragmentada. Abelardo de la Espriella ha optado por no participar en las consultas interpartidistas, argumentando que su legitimidad no proviene de estructuras políticas tradicionales, sino de un mandato directo del “clamor del pueblo”.
Esta decisión le ha permitido preservar su capital político, aunque también le ha dejado al margen de un proceso que ha servido para medir fuerzas dentro del bloque conservador. En contraste, la candidata uribista Paloma Valencia sí participó en dichas consultas.
El panorama electoral apunta a una disputa en la que, si bien existen múltiples candidaturas, la competencia tiende a concentrarse en torno a dos grandes polos: por un lado, el oficialismo progresista de Iván Cepeda y el Pacto Histórico; por otro, un bloque de derechas dividido entre distintas estrategias y liderazgos.
En este último espacio, la relación entre figuras como De la Espriella y Valencia será determinante, especialmente de cara a eventuales alianzas en una segunda vuelta de las elecciones.
Las encuestas, en este sentido, sugieren que Abelardo de la Espriella se sitúa como el gran actor de la extrema derecha que, a su vez, podría ser el segundo candidato más votado, por encima de otros como Valencia o Fajardo.
Por otro lado, la fragmentación del voto conservador introduce un elemento de incertidumbre: ¿sería capaz el líder de Defensores de la Patria de convencer a votantes de centro y de derecha en un eventual ballotage contra la izquierda?












