Nicholas Carr: “La tecnología no resuelve todos los problemas que la tecnología crea”

Por Perfil (Tomado de Periodismo Puro de Jorge Fontevecchia) con edición dat0s
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neurología aplicada

El cerebro optimiza su funcionamiento en función de aquello a lo que le dedica su atención. A medida que nos adaptamos a internet, las redes sociales y los teléfonos móviles, lo que estamos ejercitando y practicando en nuestra forma de pensar es absorber pequeños fragmentos de información muy rápidamente. Entonces nuestro cerebro se optimiza para eso.

En su libro The Shallows (2010) el ensayista estadounidense Nicholas Carr formado en Harvard una de las voces más incómodas del debate cultural contemporáneo, finalista del premio Pulitzer y bestseller del New York Times abrió un debate global sobre cómo internet modifica nuestra forma de pensar. En su reciente “Superbloom” examina los efectos de la tecnología en la esfera pública. En esta entrevista sostiene que las redes sociales, lejos de hacernos más inteligentes y sociables, producen exactamente el efecto contrario, y advierte que, si delegamos en la inteligencia artificial hasta la lectura y la escritura, corremos el riesgo de perder las capacidades de pensamiento crítico que nos permiten comprender el mundo.

Carr sostiene que la tecnología, estar en línea, entrena para pensar de manera muy dispersa. “Tenemos que procesar mucha información proveniente de fuentes muy diversas, muy rápidamente. Entonces nos entrenamos para pensar superficialmente para poder seguir el ritmo del flujo de información. En los años siguientes, han pasado 16 años desde entonces, todas estas tendencias se han vuelto aún más fuertes a medida que pasamos de las laptops y las computadoras de escritorio a los teléfonos móviles, y a medida que nos conectamos a las redes sociales. Todo en la forma en que ha progresado la tecnología enfatiza ráfagas muy cortas de información superpuesta. Así que hemos creado para nosotros mismos un entorno que recompensa el pensamiento superficial y no nos da espacio para un pensamiento más profundo, más reflexivo y más contemplativo.

De manera más precisa el ensayista aclara que los modelos adquiridos de acuerdo a la evolución de la tecnología; la absorción de tareas que requieren una multiplicidad de factores de pensamiento se acomoda a una dirección que las vuelve lineales y dificulta la manera de pensar las cosas con profundidad. “Nuestra mente es maleable, es plástica a lo largo de toda nuestra vida, no solo cuando somos jóvenes, y esto es lo que los científicos llaman neuroplasticidad. Nos adaptamos al entorno en el que pensamos. Y cuando digo adaptamos, me refiero a un nivel físico, neurológico. Una forma de pensarlo es que tu cerebro optimiza su funcionamiento en función de aquello a lo que le dedicas tu atención. Y a medida que nos adaptamos a internet, las redes sociales y los teléfonos móviles, lo que estamos ejercitando y practicando en nuestra forma de pensar es absorber pequeños fragmentos de información muy rápidamente. Entonces nuestro cerebro se optimiza para eso, y deja de entrenar el pensamiento profundo y concentrado. Los seres humanos somos distraibles por naturaleza, tenemos que entrenar nuestra mente para prestar atención, para concentrarnos, para enfocarnos. Si no practicamos esa forma de pensar, nuestras neuronas y sinapsis dejan de hacer las conexiones que sostienen el pensamiento profundo, y en cambio refuerzan las conexiones que nos llevan a un pensamiento rápido pero superficial”, sostiene el ensayista.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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