¿Quién dicta mis emociones?

Mikio Obuchi
0
51
emociones

En estos días vemos cómo se viraliza una noticia gracias a que cada persona se ha convertido en: un potencial pulgar hacia arriba (like) o una antena repetidora, pues a lo que emociona se da like y se comparte. Sonemos un poco “institucionales”: Esa dinámica se ha transformado en el automatismo que más impulsa las dinámicas en redes sociales. ¿Hasta dónde es cierto? Pasa algo interesante, las reacciones se capitalizan, ya no hay una reacción favorable ni una reacción desfavorable, ahora solamente existen reacciones utilizables, las emociones se capitalizan. ¿No me siento billete de ningún bolsillo y tú?

Vemos cómo las interacciones en redes sociales se reducen a reacciones, los diferentes “posts” se las arreglan para provocar enfados, risas, alegrías y una galería de emociones, estas son forjadas con el fin de viralizar publicaciones (la fábrica de sentimientos don Juan te saluda y usted elige), haciendo posible con ello que quien las genera las pueda administrar mejor que nosotros. ¿Así como un Pinocho sin alma de niño? Quiero ser un niño de verdad. ¿Qué no produzco yo mis emociones? ¿Somos autómatas? Suena a paranoia Pynchoniana pero: ¿O estoy paranoico?

Me parece muy extraño cómo personajes que son medianamente notorios se vuelven fuertemente notables y tan sólo por reaccionar (dale like y comparte … me ayudas mucho, gracias), ¿por qué será que vemos sus caras a cada rato y en la publicación de muchos de nuestros contactos? ¿Eso cambia cosas? ¿El “desconocido” gana popularidad? Es como ver caída cómica, el video corre el peligro de que sea el chiste de los 15 minutos. Un desconocido que resbala pasa a ser un accidentado célebre meramente porque es chistoso. ¿Será que vemos esta dinámica a diario? ¿Risa que provoca más risas? (Por favor comparte)

¿No será que en esta época hemos reemplazado la reacción por el juicio? Se conoce a los “Therians” más por su viralidad que por su concepto real, son populares más por los memes donde los atacan que por la idea que llevan en sí, ¿son gente que se identifica con un tótem animal? Se habló mucho del tema, se reaccionó mucho sobre ellos, pero hablar no es lo mismo que cavilar y eso se consiguió a partir de un par de sentimientos bien enlatados, ¿son un buen ejemplo de cómo funciona la economía de la reacción? ¿Son una moda? ¿Son animales? Aparecieron se hicieron odiar y a otra cosa. ¿Se habla por reacción o se habla por pensamiento o ambas?

De la misma forma vemos cómo se puede ascender gracias a reacciones (like y comparte) y a una administración adecuada de miedos, quizás de enojos. ¿Será que muchas veces nuestras emociones nos manipulan, nos orillan a buscar una salida y no nos generan espacio para asimilar lo que provoca la reacción? y eso se aprovecha para que el personaje o el tema se vuelvan virales (emociona y el universo te posicionará). Quisiera saber: ¿estoy llorando porque tengo pena?

¿Ante las redes sociales se puede hablar de libertad? ¿Siento lo que siento? ¿Quiero lo que quiero? ¿Me gusta ser una antena repetidora? ¿Quién mató al coronel Mostaza en el conservatorio? ¿Qué es en realidad un “therian”? ¿Qué está bien? ¿Qué es chistoso? ¿A qué le tengo miedo?… ¿Por qué tanta pregunta en un párrafo?

Creo que el párrafo anterior era necesario porque la reacción emotiva no tiene tiempo para preguntarse, solo comparte, comenta y da like. Es escaso ver a quién la piensa, quién la pregunta, ¿tú lo haces? Es que quizás vivimos más de deseos onanistas, es decir, la reacción funciona como gratificación a un estímulo que produce placer y espera por otro estímulo igual. Lo cierto es que sentirme utilizado me inquieta, no soy un objeto repetidor, ¿o sí?


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
Si quieres apoyar nuestro periodismo aporta aquí
Qr dat0s