Ahora o nunca
Edición "dat0s 234"
Por: Carlos Rodriguez San Martín
Noviembre 2020
Fotografia: Revista dat0s 234

Parecer√≠a una locura que sectores radicales de las elites se opongan al contundente resultado electoral del pasado 18. Algo similar en otro sentido sucedi√≥ en 2002. Entonces, las organizaciones sociales impusieron una agenda de demandas que culminaron con la salida del √ļltimo Gobierno que representaba a las elites pol√≠ticas y empresariales que desde la recuperaci√≥n de la democracia se favorecieron de negocios p√ļblicos olvidando el legado de las mayor√≠as; de estructurar un cimento en el que se deber√≠a asentar la democracia. A lo largo del tiempo nos acostumbramos a concurrir a las urnas sin mayores cambios: ni m√°s salud ni m√°s educaci√≥n que promet√≠an los l√≠deres entonces representantes de los partidos tradicionales que transaban gobernabilidad; repart√≠an ministerios e instituciones entre sus simpatizantes, sin capacidad para m√°s. Hoy, el pa√≠s se encuentra en un dram√°tico punto de inflexi√≥n. Durante la √ļltima campa√Īa electoral las agrupaciones ajenas al MAS, se dividieron en siete candidaturas olvidando que el pa√≠s ped√≠a unidad y se olvidaron de la realidad lacerante que golpea a todos por la crisis sanitaria y el impacto econ√≥mico, se dedicaron a confrontar olvidando que Bolivia es un pa√≠s de originarios 62% de acuerdo al censo de 2011 y bajaron sus propuestas en las redes como si estas fueran todo. La votaci√≥n del pasado 18 contra todo pron√≥stico ordena un escenario conflictivo e incierto, al despejarse la posibilidad de una segunda vuelta, y alienta elementos de un nuevo tiempo en la pol√≠tica nacional.

Ciegos antes esta realidad, grupos aglutinados en un supuesto civismo radical, exigieron hasta √ļltima hora la anulaci√≥n de las elecciones. Utilizando las redes sociales, como durante toda la campa√Īa, para sembrar temor en la poblaci√≥n, desconocen no solo el resultado, sino la historia misma de la naci√≥n.

En paralelo, la tapa de esta edici√≥n parecer√≠a ajena a nuestra realidad. Sin embargo, hoy m√°s que nunca el universo se achica por la manipulaci√≥n que ejercen las grandes compa√Ī√≠as tecnol√≥gicas, tuercen nuestra conciencia y debilitan el sistema democr√°tico; ya se vi√≥ su influencia en distorcionar la verdad y ciertos procesos pol√≠ticos.

Bolivia requiere pronto encontrar un cauce. No será a través de las especulaciones que provocan las redes, sino mirando la historia para encontrar el futuro.

 

 

Efecto colateral

En Brasil, la política se ha convertido en una tranca para el impulso de la vacuna que permita frenar el nuevo coronavirus que sigue generando atención de la industria farmacéutica. A pesar de que los índices de contagio son los más altos de América Latina y el cuarto país con más incidencia de muertes por la pandemia en el mundo, una innecesaria polémica entre el presidente Jair Bolsonaro y el gobernador del Estado de Sao Paolo, Joao Doria, ha generado efectos colaterales. En cuanto la ciencia cumple su papel, cada vez más cerca del descubrimiento de la vacuna, ambas autoridades se han embarcado en una discusión sin límites que en Brasil pueden retrasar la llegada del inmunizante. La edición de la revista Veja de noviembre pone en evidencia las absurdas diferencias políticas que desnaturalizan la solución al problema.

 

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