China y Bolsonaro convierten la carne en un producto casi de lujo en Brasil
Por: El País
Diciembre 2019
Fotografia: Cris Faga / Getty

La soltura con la que el brasile√Īo Silvio de Oliveira, 48 a√Īos, habla sobre los cientos de millones de chinos que han prosperado en los √ļltimos a√Īos y la epidemia de la peste porcina que ha obligado a sacrificar a un tercio de la caba√Īa en China sorprende: esto es el mercado municipal de S√£o Paulo y √©l no es un analista de relaciones internacionales, sino el propietario de dos inmensos puestos -Buey feliz y Cerdo feliz- con m√°s de 100 empleados y 30 a√Īos de experiencia en el sector. Asegura que nunca el precio de la carne hab√≠a escalado tanto en tan poco tiempo (se entiende que desde la hiperinflaci√≥n de la d√©cada de los ochenta). "En los √ļltimos 40 d√≠as la carne ha subido un 30%", desliza mientras sus empleados preparan el g√©nero. De repente, el ama de casa brasile√Īa sufre las consecuencias de un c√≥ctel que a√ļna los efectos de la globalizaci√≥n y la propia pol√≠tica interna.

Es uno de los asuntos m√°s comentados en el √ļltimo mes; ha saltado al debate pol√≠tico, los informativos y las sobremesas familiares. El alza ha sido especialmente notable en S√£o Paulo, la ciudad m√°s grande de Brasil y de Am√©rica Latina, donde la carne bovina ha subido oficialmente un 11% solo en noviembre, explica Andr√© Braz, del Instituto de Econom√≠a de la Fundaci√≥n Getulio Vargas, que advierte tambi√©n de que "todav√≠a existe espacio para nuevos aumentos". Una s√ļbita e inesperada amenaza a esa instituci√≥n brasile√Īa que es el churrasco dominical en familia. Aunque incluso aqu√≠ avanza el veganismo, Brasil es uno de los pa√≠ses que m√°s carne consume (77 kilos por habitante y a√Īo) y el segundo mayor productor de carne de vacuno con m√°s de 10 millones de toneladas en 2018, el 16% del total mundial.

El kilo de contrafil√©, el corte m√°s caro, est√° a 45 reales (9,6 euros), seg√ļn detalla el carnicero Oliveira. El acusado incremento obedece a una conjunci√≥n de factores internos y externos que han formado una tormenta perfecta que golpea con fuerza el bolsillo del brasile√Īo en v√≠speras de la Navidad, pero que tiene entusiasmados a los exportadores locales. Braz desentra√Īa la madeja: "Tenemos, por un lado, un aumento de la demanda de carne bovina y porcina por las fiestas [de Navidad] y, por otro lado, una demanda muy grande de China por restricciones en otros mercados. Todo eso ha coincidido con que el real se ha devaluado un 16% en noviembre, haciendo las exportaciones m√°s atractivas". La demanda es tal que los productores c√°rnicos brasile√Īos no pueden satisfacer simult√°neamente el apetito carn√≠voro de sus compatriotas y de los chinos. Entre enero y octubre el gigante asi√°tico import√≥ 320.000 toneladas de carne bovina brasile√Īa, lo que ha impulsado el aumento de las exportaciones en un 11% durante ese periodo.

Uruguay vivió una situación similar este agosto, cuando el fuerte aumento de las ventas de carne de res a China obligó a importar género de menos calidad de Brasil, Paraguay y Argentina.

Los chinos han echado mano de la chequera y han ofrecido sobreprecios a los ganadores brasile√Īos para cubrir la mayor demanda causada por una feroz peste porcina que ha afectado a todas sus provincias y por los suministradores que han perdido por la guerra comercial emprendida por el presidente de EE UU, Donald Trump. Eso, del lado externo.

Los motivos del aumento de la demanda interna son otros. Los brasile√Īos acaban de recibir el primer plazo de su paga de Navidad, lo que se suma a que el Gobierno de Jair Bolsonaro autoriz√≥ a los trabajadores a sacar a partir de septiembre hasta 500 reales (107 euros) del fondo de las empresas ahorran para ellos en un intento de revitalizar la econom√≠a. La medida est√° surtiendo el efecto esperado sobre el consumo: el PIB creci√≥ un 0,6%, lo que coloca en un 1% el crecimiento de enero a septiembre. Y, en un pa√≠s eminentemente carn√≠voro, una parte de ese dinero va a parar a una cesta de la compra en la que la res ocupa un lugar especial.

Braz pronostica que, pasadas las fiestas, "la demanda se estabilizar√°". El due√Īo de Buey feliz espera una evoluci√≥n similar pero lo explica de otra manera: "Todav√≠a se vende porque es final de a√Īo, aunque el consumo se ha frenado. Pero cuando lleguen enero y febrero, la situaci√≥n va a ser mala". Se entiende que para su clientela y, en consecuencia, para √©l.

Darinka Zepeda, de 46 a√Īos, est√° entre los damnificados. Cada d√≠a viene al mercado central de S√£o Paulo a comprar 10 kilos de carne picada -los viernes son 20 kilos- para abastecer la hamburgueser√≠a que mont√≥ en 2017 con su marido. Hartos de tener jefes, quer√≠an hacer camino por su cuenta. "Compro una mezcla de angus, de muy buena calidad, que me hacen aqu√≠. Al principio, el kilo estaba a 15,80 reales; luego subi√≥ a 17,80 y en las √ļltimas tres semanas se ha puesto a 25,8", explica.

La carne porcina y el pollo también son más caras ante el aumento de demanda de quienes no pueden permitirse la de bovino. Dice el carnicero Oliveira que el cerdo está un 40% más caro que el mes pasado, algo inédito. Asegura que no ha trasladado las subidas a sus clientes. "Si imputo eso a la calle, pierdo toda la clientela", remacha el propietario de Buey feliz. Lo mismo argumenta Zepeda.

Ella es de las que conf√≠a en que el precio se reduzca. Pero, si eso no ocurre, la pareja ya tiene un plan B: "Si a principios de a√Īo no baja, vamos a comprar directamente al frigor√≠fico, vamos a comprar una m√°quina y picarla nosotros mismo", revela esta chilena a la que sus padres trajeron exiliada a Brasil tras el golpe de Augusto Pinochet. "Yo en Chile era muy pobre, no com√≠a carne", recuerda de su ni√Īez.

 

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