Crisis en frontera se convierte en problema político para Colombia
Por: El País
Agosto 2015

La crisis abierta por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, al decretar el estado de excepción y cerrar parte de la frontera con Colombia se ha vuelto un problema político para su homólogo Juan Manuel Santos. Su decisión de apostar por la vía diplomática y el diálogo le ha comenzado a generar críticas internas, entre los que le reclaman más firmeza ante las provocaciones del líder venezolano y una mayor presencia institucional del Estado en la frontera, donde ayer ya habían llegado cerca de 1.000 personas entre deportadas y repatriadas.

El Gobierno colombiano no parece haber calibrado la imprevisibilidad de Maduro. El presidente venezolano decidió el pasado miércoles cerrar parte de la frontera durante 72 horas, después de que tres militares venezolanos resultaran heridos en un incidente en San Antonio del Táchira, atribuido por el Gobierno de Caracas a paramilitares colombianos y contrabandistas. Bogotá criticó la medida, pero sin levantar demasiado la voz; lo asumió como algo pasajero, como otro intento más de Maduro por buscar un enemigo externo para desviar la atención ante la crisis económica e institucional que vive el país.

Lejos de apaciguarse, la situación ha empeorado desde que el viernes el mandatario venezolano decretase el estado de excepción, suspendiese las garantías constitucionales en cinco municipios fronterizos -el lunes lo amplío a un sexto- y haya vaticinado un "proceso duro y largo" para reabrir la frontera. Con cerca de 1.000 personas deportadas y repatriadas, caso de los menores de edad, al Gobierno colombiano no le ha quedado más remedio que empezar a hablar de "crisis humanitaria".

Frente al discurso grandilocuente y provocador de Maduro, que pr√°cticamente ha intervenido todos los d√≠as desde que decidiese cerrar la frontera, Santos ha optado por buscar una salida diplom√°tica al conflicto y ha insistido desde el primer momento por la v√≠a del di√°logo. Incluso se mostr√≥ abierto a tratar el asunto de forma directa con el presidente venezolano, algo que hasta el momento no ha ocurrido. Venezuela, √°vido comprador de alimentos y bienes de consumo, es un importante socio comercial de Colombia y ha sido un actor relevante en el proceso de paz que se desarrolla en La Habana con las FARC. Muchos de los l√≠deres de la esta guerrilla y del Ej√©rcito de Liberaci√≥n Nacional (ELN), permanecen en territorio venezolano, donde han tenido una fuerte presencia en los √ļltimos a√Īos.

La cauta postura de Santos, sin embargo, le ha terminado por generar cr√≠ticas dentro de Colombia. Diversos sectores, encabezados por la oposici√≥n del expresidente y senador √Ālvaro Uribe, le reclaman mayor firmeza ante las declaraciones de Maduro y una mayor presencia institucional en la frontera. No fue hasta el domingo cuando se desplaz√≥ a C√ļcuta, la localidad m√°s afectada, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo. El lunes hizo lo propio la canciller, Mar√≠a √Āngela Holgu√≠n, que se reunir√° este mi√©rcoles en Cartagena de Indias con su hom√≥loga, Delcy Rodr√≠guez, para tratar de buscar una salida a la crisis.

Ambos ministros fueron recibidos con frialdad por los habitantes de la zona, tradicionalmente partidaria de Uribe. Precisamente el expresidente, fue vitoreado a su llegada a C√ļcuta el lunes por la noche. Pr√°cticamente al mismo tiempo en que Maduro lo acusaba en una rueda de prensa con medios internacionales de ser el cerebro de la conspiraci√≥n en la frontera, Uribe, meg√°fono en mano, lanz√≥ un discurso que, lejos de tener fronteras, parec√≠a no tener l√≠mites, al llegar a comparar la deportaci√≥n de colombianos con el Holocausto jud√≠o en la Alemania nazi de Hitler. Las guerras verbales de anta√Īo entre el propio Uribe y Hugo Ch√°vez, silenciadas con la llegada de Santos al poder en Colombia, volv√≠an a cobrar vida por momentos.

La crisis fronteriza surge en medio de un contexto electoral para ambos pa√≠ses. Venezuela celebrar√° unas cruciales elecciones parlamentarias el 6 de diciembre y Colombia, comicios regionales el 25 de octubre. La decisi√≥n de Maduro de decretar el estado de excepci√≥n durante 60 d√≠as y no descartar prorrogarlo en el tiempo y el espacio implica que nadie podr√° realizar campa√Īa electoral en los municipios afectados. En el caso de Colombia, la oposici√≥n uribista, a la que las encuestas no auguran buenos resultados, trata de sacar r√©dito y aprovechar la baja popularidad del presidente.

Mientras tanto, la crisis humanitaria est√° lejos de mejorarse. Migraci√≥n Colombia aseguraba este martes por la ma√Īana que se hab√≠an registrado ya deportaciones en La Guajira, otra zona de la frontera de casi 2.300 kil√≥metros, olvidada hist√≥ricamente por las autoridades.

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