El Caribe se prepara para la temporada de huracanes mientras batalla con el coronavirus
Por: Kirk Semple / The New York Times
Julio 2020
Fotografia: Meridith Kohut / The New York Times

Los cient铆ficos predicen que esta temporada de huracanes ser谩 severa. Pero los pa铆ses en la regi贸n, con econom铆as agobiadas por la pandemia y la devastaci贸n de huracanes pasados, no han podido prepararse por completo.
Casas sin tejado. Vecindarios sin electricidad. Residentes que huyeron y siguen en exilio.

Diez meses despu茅s de que el hurac谩n Dorian destruy贸 la zona norte de las Bahamas, esas islas contin煤an luchando para recuperarse, incluso mientras comienza la nueva temporada anual de huracanes. Sin embargo, la reconstrucci贸n, que siempre es un proceso lento, se ha desacelerado a煤n m谩s este a帽o debido a un desastre de otra 铆ndole: la pandemia del coronavirus.

"Eso fren贸 por completo las labores de reconstrucci贸n", dijo Stafford Symonette, pastor evang茅lico cuya casa en la isla de Gran 脕baco qued贸 gravemente da帽ada tras el paso del hurac谩n, y sigue as铆.

"Todav铆a hay mucha gente que vive en tiendas de campa帽a y refugios temporales", agreg贸.

Las Bahamas -al igual que otros pa铆ses propensos a los huracanes en el Caribe y el Atl谩ntico Norte- se encuentran en un dram谩tico punto de convergencia entre una pandemia devastadora y una temporada de huracanes en el Atl谩ntico que, seg煤n los pron贸sticos, ser谩 m谩s activa de lo normal.

La pandemia ha afectado todos los aspectos de la preparaci贸n y la respuesta ante huracanes, lo cual ha dejado a las naciones a煤n m谩s vulnerables al impacto de las tormentas.

Ha complicado los proyectos de reconstrucci贸n emprendidos a causa de temporadas de huracanes anteriores. Ha paralizado las econom铆as nacionales en la regi贸n, muchas de las cuales dependen en gran medida del turismo. Ha forzado la redistribuci贸n de los escasos recursos gubernamentales -dinero y personal de trabajo que, de no ser por la pandemia, se destinar铆an a labores relacionadas con los huracanes- para hacer frente a la crisis de salud p煤blica.

Esto significa que, si se desatara una tormenta amenazante, los centros de evacuaci贸n y los refugios ahora podr铆an convertirse en vectores peligrosos de contagio de coronavirus, lo cual obligar铆a a los gobiernos y a las agencias de ayuda humanitaria a establecer nuevos protocolos para mantener a las personas evacuadas a salvo.

Estos desaf铆os cada vez mayores han abrumado a muchos de los gobiernos y agencias de ayuda humanitaria de la regi贸n, que est谩n apresur谩ndose a preparar todo para la pr贸xima gran tormenta.

"驴Estamos preparados para esta temporada de huracanes?", pregunt贸 Ronald Sanders, embajador de Antigua y Barbuda en Estados Unidos y en la Organizaci贸n de los Estados Americanos. "La respuesta es no. Y no me importa si alguien dice lo contrario. No hemos podido destinar ni un centavo a la preparaci贸n para huracanes este a帽o".

"Estos pa铆ses est谩n en apuros y as铆 han estado desde hace tiempo", continu贸. "La realidad es que estamos en una situaci贸n desesperada".

Los climat贸logos del gobierno estadounidense predijeron que durante esta temporada de tormentas en el Atl谩ntico, que comenz贸 el 1 de junio y se extender谩 hasta el 30 de noviembre, habr谩 un m谩ximo de 19 tormentas con nombre, de las cuales seis podr铆an crecer hasta convertirse en huracanes de categor铆a elevada. Una temporada de huracanes promedio tiene 12 tormentas con nombre y tres huracanes de gran magnitud.

La temporada ha comenzado sin pre谩mbulo, pues hasta ahora ha habido cuatro tormentas con nombre.

La regi贸n inici贸 la temporada en condiciones econ贸micas precarias. La pandemia arras贸 con la industria del turismo, uno de los principales motores de la econom铆a en gran parte del Caribe. Los hoteles cerraron, los cruceros atracaron y los aviones se quedaron en tierra. El Banco de Desarrollo del Caribe estim贸 que la actividad econ贸mica regional podr铆a contraerse hasta un 20 por ciento este a帽o.

Sanders dijo que le preocupaban las repercusiones de que la regi贸n sufriera algo parecido a lo que pas贸 en 2017, cuando varios huracanes impetuosos devastaron el Caribe.

"Si eso sucediera de nuevo este a帽o, creo que estas econom铆as colapsar铆an por completo", sentenci贸.

La pandemia tambi茅n ha planteado varios desaf铆os de salud p煤blica para los gobiernos y los grupos de ayuda humanitaria que se preparan para enfrentar los huracanes, tales como la necesidad de garantizar el cumplimiento del distanciamiento social durante las evacuaciones y en los refugios, y el suministro adecuado de equipos de protecci贸n para los trabajadores de emergencia y las personas evacuadas.

Los funcionarios de salud tambi茅n est谩n tratando de acopiar medicamentos y otras provisiones a fin de estar preparados para posibles brotes de coronavirus entre los evacuados.

"Sin lugar a dudas, tendremos una mayor tasa de contagios cuando enfrentemos una amenaza natural como un hurac谩n, sobre todo con respecto a la COVID-19, entre otras enfermedades que podr铆an surgir", advirti贸 Laura-Lee Boodram, funcionaria de la Agencia de Salud P煤blica del Caribe, durante una mesa de debate que hace poco llev贸 a cabo la Organizaci贸n de Turismo del Caribe.

El territorio de las Bahamas est谩 particularmente rezagado en cuanto a los esfuerzos por ponerse a salvo ante la amenaza de huracanes de este a帽o.

La pandemia del coronavirus irrumpi贸 en la regi贸n tan solo unos meses despu茅s de que Dorian, uno de los huracanes m谩s poderosos que se han registrado en el Atl谩ntico, toc贸 tierra, el 1 de septiembre de 2019, para luego cobrar decenas de vidas en las islas 脕baco y Gran Bahama, destruir miles de estructuras y causar da帽os por miles de millones de d贸lares.

Los esfuerzos de recuperaci贸n estaban en plena marcha cuando el pa铆s registr贸 su primer caso de coronavirus el 16 de marzo. Sin embargo, menos de dos semanas despu茅s, ya que la cifra de contagios no dejaba de ascender, el gobierno cerr贸 las fronteras de la naci贸n y empez贸 a imponer una serie de restricciones al desplazamiento, que incluyeron toques de queda, confinamientos las 24 horas del d铆a y una prohibici贸n a los viajes entre las islas del archipi茅lago.

Si bien las medidas ayudaron a frenar la propagaci贸n del virus -las Bahamas solo ha confirmado 104 casos hasta el momento-, demoraron la recuperaci贸n, retrasaron los preparativos para la nueva temporada de huracanes y, combinadas con la paralizaci贸n global de la industria del turismo, hundieron m谩s al pa铆s en una crisis econ贸mica.

El gobierno bahame帽o declar贸 que prev茅 incurrir en un d茅ficit de 1300 millones de d贸lares este a帽o fiscal, lo cual equivale a alrededor del 11,6 por ciento de su producto interno bruto y ser铆a el d茅ficit m谩s grande en la historia de las Bahamas.

"Cualquier afectaci贸n significativa a causa de las tormentas este a帽o nos pondr铆a en una situaci贸n muy grave en t茅rminos de previsiones presupuestarias", afirm贸 esta semana en una entrevista Peter Turnquest, vice primer ministro y ministro de Finanzas de las Bahamas.

Una de las principales preocupaciones de los encargados de proyectos de emergencias en esta temporada de huracanes es que no hay suficientes refugios contra tormentas en ciertas partes de las Bahamas. Muchos quedaron afectados tras el paso de Dorian y no se han reparado.

La Organizaci贸n Internacional para las Migraciones anunci贸 en un informe en mayo que solo 13 de los 25 refugios oficiales en las islas 脕baco y Gran Bahama pod铆an utilizarse y que solo ten铆an suficiente capacidad para albergar al dos por ciento de la poblaci贸n.

"Rogamos que no haya tormentas este a帽o", dijo Turnquest.

Adem谩s de la incertidumbre, el gobierno ahora est谩 listo para reabrir las fronteras del pa铆s a los visitantes extranjeros. La decisi贸n ha sembrado ansiedad entre muchos bahame帽os que temen que eso pueda causar una segunda ola de infecciones a trav茅s de las islas, desencadenando m谩s bloqueos y cierres de fronteras, y complicando a煤n m谩s la preparaci贸n y respuesta ante los huracanes.

"La gente est谩 nerviosa", dijo Steve Pedican, cuya casa en la isla Gran 脕baco fue severamente da帽ada por el hurac谩n. "La gente ahora no sabe qu茅 esperar".

Cuando se le pregunt贸 qu茅 pasar铆a si un hurac谩n llegase a Gran 脕baco en los pr贸ximos meses, Symonette, el pastor evang茅lico, guard贸 silencio por un momento, reflexionando sobre las implicaciones.

"No s茅 c贸mo podr铆amos lidiar con eso si nos llega otro este a帽o", dijo finalmente. "Gloria a Dios, que sea misericordioso con nosotros".

Rachel Knowles colabor贸 con este reportaje desde Nassau, Bahamas.

Kirk Semple es un corresponsal de The New York Times que cubre M茅xico, Centroam茅rica y el Caribe. Est谩 basado en Ciudad de M茅xico. @KirkSemple

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