¿Qué eres amiguita?: IA u oráculo

Mikio Obuchi
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pront ia manos

¿Qué es una IA? Así comenzamos esta columna sin anestesia. Quiero barajar un par de ideas para ver qué sale. La primera idea es que es un asistente, que puede hablar. ¿Cómo piensa? ¿Piensa? Básicamente entiende texto, según entiendo, este modelo de lenguaje (por simplificar diré: es una red neuronal que predice desde un motor estadístico).

¿Esto es pensar? No lo sé quizás sea una porción de nuestra forma de pensar, quizás y sólo quizás lo que hace es emplear un rudimento primitivo de inteligencia, una fracción de lo que es el pensamiento en sí y hacerlo pasar por simulación de pensamiento. ¿Será así? ¿Quién sabe lo que pasa por nuestras cabezas cuando vemos que ese algo nos responde? ¿Da miedo?

Otra forma de ver esta red neuronal es como herramienta, ¿pero hasta dónde se puede discutir con un martillo la existencia y si se pudiera hacer no es un ejercicio de imaginación?

Al ser la IA un martillo de lenguaje que responde, el hecho de emplearla puede ser un fuerte ejercicio de imaginación. Quizás lo más importante de esto es que simplifica procesos de forma efectiva. Es en esta simplificación que hay el peligro de dejarnos a la herramienta, al igual que él adolescente deja su nota a la calculadora en un examen de matemática. ¿Qué peligros conlleva? ¿No es esto simplificar nuestra capacidad por obtener un producto?

Para muchos en estos tiempos de soledad, se vuelve un interlocutor. Algo que sabes que te va a responder a tus inquietudes. ¿Es confiable? Asumo que es tan confiable como un modelo de lenguaje, como una baraja del tarot e incluso como hablar con la creatividad de un surrealista. Uno usa estadística; el otro usa estadística, el otro usa una suerte de estadística subjetiva e inconsciente (Se puede revisar para esto último el libro LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS. Teorías y prácticas de la escritura artificial JORGE CARRIÓN, TALLER ESTAMPA y chat GPT-2 Y 3), en todo caso pienso que a esas respuestas nosotros les damos sentido. ¿O quizás no?

De estos dos párrafos anteriores podemos extraer que mucho de lo que hace a la IA es que es un producto que produce productos, depende mucho del prompt pero también depende mucho de la interpretación del “prompteador” y esto no es poco pues la IA se transforma en una prótesis que potencia: ¿Esteroide del pensamiento?

Asumo que depende mucho del juicio del consultante, como en una tirada de tarot: si resuena aún falta corroborar que tanto y eventualmente si es cierto. ¿Será que dependemos más de nuestra capacidad de preguntar que de nuestra fe?  ¿En tiempos de fe es sano preguntar?

En algunos casos, y a pesar de las advertencias se tiene a ese “amigo” que te puede psicoanalizar con advertencia: “no estoy diseñado para fines terapéuticos”.

El tarot tampoco, pero fue una herramienta para Jung, en tiempos de sicología barata y zapatos de goma se cree que ya nada se puede perder, todo se vuelve una forma de ganancia. ¿Será cierto?  ¿no es triste que lo que no vale nada cueste tanto en estos días?

Lo cierto es que hay mucha gente que ve en la IA la predicción de un “Skynet laboral”, pues la incertidumbre de la redefinición de su actividad da miedo, ¿Quizás sea producto de un mundo que ha desvalorizado el error? ¿Tal vez sea que pensar sin IA no sea seguro para las ganancias? Poniéndome apocalíptico, no será que ahora es difícil asumir la libertad del riesgo.

En todo caso y finalmente ahí está:

  1. Vino para que la consultemos.
  2. Fue programada para ser útil.
  3. Es una nueva relación con algo que nos hace sentir menos solos y más inseguros.

Nos dice que nos sonríe porque eso queremos escuchar. ¿Nos responde porque queremos hablar? (Y de paso nos ofrece servicios que no queremos) y no menos importante consume recursos. Alimenta narrativas; ordena y desordena personas… ¿Quizás no o quizás sí? No estoy seguro.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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