
Poner el meme frente al dato genera una curiosa idea, algo así como que se juntan para resaltar la “seriedad de uno” y “la comicidad del otro”. ¿Qué es un meme? Un meme es un término acuñado por Richard Dawkins para referirse a una unidad mínima de información cultural que se replica. (Qué definición más cómica. Tanto como decir el 10% de algo hace que aquello sea cierto).
Quizás el problema sea cuando se empareja a estos dos, ¿son memes o son datos? El efecto de sentido de este matrimonio funciona como un meme sin gracia. ¿Todo meme debe ser cómico? ¿Asumir que debe ser chistoso es una costumbre? ¿Cuánto dato hay en un meme?
Algo curioso de las unidades mínimas es que se puede jugar mucho con ellas. Por ejemplo, para mí pueden ser como un microcuento. ¿Por qué no? Mi justificación light es: son chiquitos, movilizan cosas y tienen la virtud de quedarse en la cabeza dando tumbos, quizás la diferencia es que el Dinosaurio de Augusto Monterroso no muere cuando pierde su viralidad.
Cuando se dice: “que lo llamativo derrota al dato real” en referencia a la dupla de este texto, me saltan varias preguntas:
¿El meme no está hecho con datos? Todos vimos las declaraciones de Andrónico Rodríguez sobre Eduardo del Castillo, todos gozamos con los memes que salieron, ¿una declaración no funciona como dato? ¿Dato debe ser un hecho de fuente o sólo valen números y estadísticas? No soy especialista, pero al menos esta relación se establece ante algo que se puede comprobar que se dijo (puede que esté en la red).
¿Se puede hablar de verdad en un meme? En el ejemplo anterior se reacciona ante lo que quedó registrado que se dijo, la verdad en el ejemplo se puede ver en la correspondencia con las declaraciones en el debate. Se dice que la publicidad es efectiva porque no se niega ni se afirma simplemente, se emite, esto implica datos, estadísticas y quizás resultados (algún parecido con el meme es mera coincidencia 😉) ¿Vale juzgar al meme más por su atomicidad? ¿o vale más el dato por su veracidad? o es que ambos valen y se utilizan en conjunto ¿hay meme sin dato?
En este divagar de ideas creo que el tema no es una cuestión de oposición (meme/dato), es un tema de producción de sentido y emotividad, lo que me devuelve a la cuestión de este texto: Meme vs. Dato, Meme y Dato o las dos juntas. La oposición es demasiado simple por eso funciona, la conjunción es más compleja, pero creo que son ambas pues el funcionamiento de algo siempre lleva un eco de complejidad y con ello un aire de azar.
Lo cierto es que dudo que uno derrote al otro (esa dualidad suena a clásico paceño “goooool de dato”). Pienso que es su funcionamiento en conjunto el que eclipsa a este par, ya no son figuras atómicas, sino que producen un sentido en conjunto. Este sentido puede ser una reacción emocional como la risa, el enojo, etc. (algo que se aprecia en marketing) o incluso una reacción racional, como el pensamiento. Quién sabe…
Es cierto que ahora se vive la “democracia del impacto” (no la llamaría así porque no estoy seguro, no me convence). El impacto necesita reacción, ¿el meme no se hace solo de reacción? ¿Acaso el meme no se piensa para generar una reacción? Todo esto: ¿no suena a marketing?
Si suena a marketing vale la pena preguntarse: ¿El marketing es democracia de impacto? ¿El Marketing es democrático? Lo que me queda claro es una cuestión, si se asume que todo es marketing: ¿Se combate el meme o se juega a combatirlo?












