Se atascan las negociaciones entre Irán y Estados Unidos… y Trump envía más tropas a Oriente Medio

Un E/A-18G Growler en el USS Gerald R. Ford durante la ofensiva de EE.UU. contra Irán | U.S. Navy
Según The Wall Street Journal, Washington habría organizado el despliegue de hasta 2.000 tropas adicionales de la 82ª División Aerotransportada. Este habría de sumarse a los más de 50.000 soldados que Estados Unidos ya tiene en la región, además de las sendas capacidades aéreas y navales.
Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos no están produciendo avances significativos, fundamentalmente por la distancia entre las exigencias de capitulación por parte de Washington y las garantías de no agresión solicitadas por Teherán.
Pese a las conversaciones que tuvieron lugar el fin de semana del sábado 11 de abril, Pakistán –que se ha erigido como el principal mediador– se ha visto forzado a presionar para una segunda ronda antes del viernes 17 de abril, ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo.
Con la presión del cronómetro –la tregua firmada el 8 de abril termina a inicios de la próxima semana–, Washington busca asfixiar la economía iraní mediante su particular bloqueo de Ormuz para empujar a Teherán a aceptar un acuerdo desfavorable, pero semejante escenario no parece estar cerca de tener lugar, al menos por ahora. En otras palabras: una eventual reanudación de la guerra está encima de la mesa.
Trump bloquea Ormuz
Estados Unidos comenzó a hacer efectivo su bloqueo naval contra Irán el lunes 13 de abril, tras haberlo anunciado poco antes a través de las redes sociales del presidente Donald Trump.
Para ello, el CENTCOM ha informado de la participación de 10.000 efectivos, más de 100 aeronaves militares y 12 buques de guerra. Según su propio reporte, ninguna embarcación ha atravesado el estrecho con origen o destino en puertos iraníes.
Teherán ha calificado las acciones norteamericanas como “piratería”, consciente de que, si se mantienen en el tiempo y tienen éxito, podrían hacer más daño que las propias sanciones internacionales.
Buena parte del petróleo que Irán exporta pasa por el estrecho de Ormuz, por lo que para Teherán es fundamental poder usar sin limitaciones esta ruta. Su estrategia de controlarlo, aplicada a lo largo de la guerra, no había afectado a sus propias exportaciones, que habrían alcanzado unos ingresos cercanos a los 5.000 millones de dólares. Estas cifras evidenciarían un aumento de en torno al 40% en los beneficios habituales obtenido por Irán en el estrecho.
Pero la medida estadounidense amenaza con reducir o cortar los ingresos iraníes. Trump está utilizando esta suerte de “bloqueo al bloqueo” como una herramienta de presión contra Teherán en el marco de unas negociaciones que, según parece, no terminan de avanzar.
La incertidumbre que este bloqueo norteamericano irradia al estrecho de Ormuz limita la capacidad de Irán de cobrar tasas a los buques que usan la vía –Washington también advirtió que impedirá el tránsito a las embarcaciones que paguen el peaje a Teherán–, mientras que la interceptación de cargueros iraníes dificulta el mantenimiento de los actuales niveles de ingresos petroleros.
El bloqueo de Trump sobre Ormuz también afecta a los productos petroquímicos y a los plásticos –otros bienes, como los alimentos, podrían quedar exentos según algunos reportes, aunque no hay certeza–, además de limitar la importación de maquinaria y tecnología.
De esta forma, Washington no solo pretende dañar a Irán por la vía de la reducción de sus ingresos petroleros, sino también causando escasez dentro del país. Aunque la República Islámica puede utilizar rutas alternativas, como las redes ferroviarias con China, es imposible que puedan sustituir por completo la dependencia que tiene sobre su comercio marítimo, mucho menos en lo que hidrocarburos refiere.
Irán exige compensaciones
No obstante, Teherán parece estar lejos de rebajar sus condiciones en la negociación. De hecho, recientemente ha exigido compensaciones de guerra a Baréin, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
A través de Amir-Saeid Iravani, embajador de la República Islámica en las Naciones Unidas, el país ha emitido una carta dirigida a António Guterres, secretario general de la ONU, pidiendo que esos países compensen a Teherán por los daños de los ataques israelíes y estadounidenses, que cifra en alrededor de 270.000 millones de dólares, incluyendo perjuicios directos e indirectos.
Simultáneamente, Irán exige que Baréin, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Jordania “cesen sus actos internacionalmente ilícitos, incluido permitir el uso de sus territorios por agresores y, en algunos casos, participar en la comisión de ataques armados ilegales contra la República Islámica de Irán, en violación de la Resolución 3314 de la Asamblea General, de fecha 14 de diciembre de 1974”.
La posición de fuerza que Irán pretende mostrar frente a Washington tampoco parece rebajar las demandas estadounidenses. Esta suerte de “tira… y tira otra vez”, sin que ninguno de los dos actores “afloje”, puede encaminar la tregua al fracaso, elevando considerablemente las opciones de que la guerra se reanude en abril.
De hecho, Estados Unidos se estaría preparando para este escenario. Los cientos de marines enviados a Oriente Medio a lo largo del mes de marzo estarían siendo hoy clave en las actividades de bloqueo del estrecho de Ormuz… y Trump estaría planeando nuevos despliegues.
Según The Wall Street Journal, Washington habría organizado el despliegue de hasta 2.000 tropas adicionales de la 82ª División Aerotransportada. Este habría de sumarse a los más de 50.000 soldados que Estados Unidos ya tiene en la región, además de las sendas capacidades aéreas y navales.
Ahora mismo se encuentran allí dos portaaviones –uno de ellos en Croacia en labores de mantenimiento– y un tercero en camino, junto a destructores, submarinos nucleares, aviones de combate y otros recursos con los que Trump podría tratar de sostener un esfuerzo de guerra prolongado si finalmente las negociaciones entre Irán y Estados Unidos no prosperan.












