Mi regalo más grande

Mikio Obuchi
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compromiso, relación, confianza, pensamiento

Para algunos el compromiso está en el significado final, en el regalo de compartir un camino hacia el futuro sea un final trágico, sea una alegría o simplemente sea otra cosa.

Este texto es producto de uno anterior que habla sobre la confianza. Y es que, para estar comprometidos con algo o alguien, se requiere confiar. Ahora toca hablar de compromiso como una “obligación contraída”, “palabra dada”, “acuerdo pactado entre distintas partes”. ¿Por qué tanta formalidad institucional? ¿Comprometerse es solo algo formal? ¿No hay más? Buscando un poco el significado etimológico, es sencillo darse cuenta de que el compromiso es cosa de dos (del latín compromissum):

El prefijo “Con” significa entero, junto, completo, entonces compromiso. ¿Se puede entender como ser completo? Quizás vemos eso en muchos obituarios, cuando nos hacemos conscientes de que hay parejas que se acompañaron hasta que uno de ellos se fue y decimos “estaban muy comprometidos”.

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También está la idea de que estar comprometido implica de alguna forma futuro (“pro” como prefijo implica hacia adelante o a la vista), con el ejemplo anterior podemos notar este alcance, comprometerse no solo implica relacionarse, es también una forma de proyectarse. Me gusta la idea de “hacia adelante” porque le da a la palabra cierto dinamismo, ir, proyectarse.

Y es que comprometerse implica en muchas formas enviarnos adelante (“missus” es enviado, mandado) en el caso del ejemplo, ese compromiso implica responsabilidad, cariño, amor o cualquier lazo afectivo.

Se puede concluir que el compromiso es caminar juntos hacia el frente. ¿Ahora caminamos juntos hacia adelante? La pregunta en estos tiempos es interesante porque vivimos en una época donde se ven frases como “el hombre alfa debe”, “la mujer de valor es”, frases que se sienten imperativas, ¿El compromiso es un sinónimo de deber o de ser?

¿Si asumimos compromiso como deber se genera una relación de poder?  “Comprometer es cumplir”, eso es bastante lógico y hasta demasiado obvio (que se encuentra o pone delante de los ojos) si lo vemos desde el punto de vista de un contrato laboral, el compromiso laboral implica ceder para obtener, trabajo es trabajo. ¿Pero se puede entender igual en relaciones amistosas o de pareja? Quizás el problema sea que se entiende el compromiso afectivo como un contrato y ¿es así?

No hablemos de la institución del matrimonio (es compromiso en sentido laboral directo), se lo considera institución (sospechoso), recordemos que instituciones hay y muchas dejaron de ser sagradas justo por la forma formal de su compromiso (la noblesse oblige). Hablemos de la relación que implica “el tú y el yo”, donde compromiso significa libertad, entrega, quizás sea un espacio de obligación, pero entre compromisos dónde hay lazos afectivos la obligación pasa a un segundo plano, se sacrifica por la libertad que implica ir hacia adelante acompañado de un amigo o una pareja. Y es que quizás el compromiso en esta relación no sea entre personas, quizás porque el compromiso es con un “hacia adelante” común, lo que implica muchas cosas que se están perdiendo o resignificando.

Es importante entender que esta cara del compromiso a veces usa a la forma institucional, por algo se habla de trabajar por un futuro, pero este tipo de cosas es bastante normal y se relaciona con el fin y los medios (más Maquiavelo que Marx). No es que las cosas sean un todo puro, es que las formas de compromiso siempre bailan y juegan entre sí y como tal son una forma de proceso. Sin embargo, ocurre algo interesante y es que darte cuenta que a veces el compromiso que se acuerda implica dolor.

¿Qué pasa cuando el compromiso implica el adiós de la muerte? “Fuiste el gran regalo de mi vida” Curiosa respuesta, aquí el compromiso no implica: un camino difícil lleno de baches, implica también: un camino/cañón o un camino/abismo. Y ahí ¿dónde está el compromiso?

Para algunos el compromiso está en el significado final, en el regalo de compartir un camino hacia el futuro sea un final trágico, sea una alegría o simplemente sea otra cosa. Y es que si bien comprometerse tiene su lado formal al que podemos llamar contrato, tiene un lado más profundo que implica confiarnos a lo incierto (“hacia adelante”). Porque comprometerse es más que un contrato, implica relación y todo lo que encierra esa palabra, algunos dirán amor, pero esa palabra se queda corta ante lo que se vive, es más muchas veces pienso que sirve de excusa para explicar cosas que no tienen lógica en un mundo productivo y encerrado en una simplicidad muy funcional.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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