Mercados y recetas

Mikio Obuchi
0
117
desinformación rrss

¿Cómo comienzo?

Qué tal el inicio clásico:

  1. “El problema es…”
  2. “Vivimos tiempos difíciles…”
  3. “Cada vez somos más…”
  4. Etc…comienzo clásico.

¿Es buena idea? Intentemos:

Actualmente las RRSS son los sitios que consultamos día a día para informarnos. En ellas se puede encontrar información de todo tipo, reflexiones para todo gusto, es como una fuente mágica que nos ayuda a tener una opinión bien informada. ¿O una opinión muy bien complacida? Ante esto surge un detalle casi bíblico, cuando nos llega la información o la opinión, es como cuando llega Moisés pues “el mar se parte en dos”. Bonito. Sencillo. Y ¿controlable?

Entrar a las redes sociales es como entrar al mercado, las voces buscan apoyo a su causa, están seguros de poseer el mejor producto, tienen la respuesta mágica para nuestras molestias, la urgencia en las voces desata el caos, la atmósfera se siente como de una vertiginosa oferta y demanda, las personas entran en un frenesí por exceso de estimulación, en nuestras mentes se arremolinan cosas como: hay que hacer algo, hay que actuar, ¿qué hacemos? Ante este arrebato de urgencias aparecen voces que ofertan una mejor posición ante los problemas, lo curioso es que son ofertas que se pintan con la seguridad de un buen marketing. ¿El valor de la seguridad no es la tumba de las ideas?

Quizás las redes sociales, la información y la opinión se han transformado en un escenario donde los problemas se visibilizan, pero irónicamente la pluralidad de voces se monopoliza a través de urgencias y sesgos (el miedo guía la opinión). El refranero dice: “en una crisis se ve mejor cortar el problema de raíz que preguntarse si esa es la verdadera raíz del problema o si es una sola raíz o si la raíz está en otro sitio…”, ¿Pero reflexionar para mejorar?

La gran pregunta surge cuando se ve el problema y se lo relaciona con la urgencia ¿Es mejor la salida rápida? ¿Es mejor la salida lenta? ¿Hay salida? Lo incómodo es que por lo general la salida rápida gana, pero nadie se pregunta si es buena salida. Retomando el ejemplo del mercado, ¿por qué debo elegir entre dos soluciones? ¿Quién fabrica las respuestas? ¿Una resolución fabricada es mejor que una solución consensuada? Y las soluciones originales ¿por qué no? ¿Alguien quiere escuchar a los niños?

Lo cierto es que vivimos en tiempos interesantes y no por difíciles, aparentemente no hay muchos problemas, todo parece reducible, un ejemplo claro de respuestas creativas lo vemos en el siguiente hecho: “Bloquear Ormuz para que Ormuz sea desbloqueado”. Cosas así se han vuelto un ideal de solución, en especial si la idea viene de una sucursal autorizada, hay que ponerse la mano al pecho: esta forma de buscar salidas a partir de un tercero nos hace menos responsables y más dependientes, ¿eso es democrático? ¿Pensé que votar me daba voz en esto?… mejor me voy por un sándwich… Ups no hay carne… Veré que hay para comer en Facebook.

 


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
Si quieres apoyar nuestro periodismo aporta aquí
Qr dat0s