
La administración Trump no ha pagado miles de millones, mientras que Beijing ha sido acusado de jugar con el presupuesto del organismo internacional, afirma el medio WSJ.
Las Naciones Unidas enfrentan una grave crisis financiera que amenaza con dejar a la organización sin fondos a mediados de agosto, informó The Wall Street Journal. Según el medio, el problema se debe principalmente a los retrasos y la falta de pagos de sus dos mayores contribuyentes, Estados Unidos y China, cuyos aportes representan alrededor del 42 % de la financiación básica de la institución.
Washington acumula una deuda superior a los 4.000 millones de dólares con la ONU y, además, se ha retirado de numerosos programas y organismos, incluida la Organización Mundial de la Salud.
“Washington no ha pagado miles de millones de dólares adeudados al organismo internacional y ha salido de docenas de sus programas y agencias, incluida la Organización Mundial de Salud, para combatir lo que el presidente Trump describe como un gasto derrochador y una mala formulación de políticas”, describe el WSJ. Por su parte, Pekín aún adeuda 455 millones de dólares, pese a haber transferido cerca de 850 millones esta semana.
En este contexto, la ONU llevó a cabo “una reducción de gastos a gran escala”, enfatizó la publicación. Así, la organización cerró parte de sus oficinas, suprimió 3.000 puestos en la Secretaría y redujo el horario de trabajo de los traductores. Además, se desconectaron las escaleras mecánicas y se ignoraron los “problemas con la fachada” de la sede de la organización en Nueva York.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ya había advertido en octubre de 2025 que la organización enfrenta una “carrera hacia la bancarrota” a menos que los Estados miembros paguen sus cuotas íntegramente y a tiempo, al presentar un presupuesto ordinario para 2026 considerablemente reducido a 3.238 millones de dólares. y alertó sobre la posibilidad de un colapso financiero.
Punto de no retorno
Desde una dimensión geopolítica, el auge del unilateralismo, especialmente desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, ha llevado a las grandes potencias a priorizar acuerdos bilaterales o foros regionales sobre el sistema multilateral. La invasión rusa de Ucrania en 2022 y el genocidio israelí en Gaza desde 2023 han demostrado que el derecho internacional se ha convertido en papel mojado: las normas que debían prevenir conflictos ya no se respetan, y la ONU carece de mecanismos para hacerlas cumplir.












