
Para Donald Trump no hay mayor estrella que Donald Trump.
Este 4 de julio próximo los EE.UU. celebrarán sus 250 años de independencia. El acontecimiento tiene los focos puestos con luces, maquillajes, pero sin sobras al presidente norteamericano en el centro de la audiencia para tal magnífico evento. Es así como lo considera Trump, una oportunidad para hacer brillar su estrella. Así que, cuando músico tras músico se dio de baja, por politizado, del festival que inaugura este miércoles en Washington, el presidente estadounidense decidió sustituir el concierto previsto originalmente por el mejor plan posible, en su opinión: un mítin encabezado por él en el Mall -el corazón monumental de la capital estadounidense, decorado estos días con banderolas en rojo, azul y blanco-, con el que ha dado el pistoletazo de salida a 16 días de celebración que culminarán el 4 de julio, la fiesta nacional.
El de esta noche fue un mitin al más puro estilo Trump. Un acto con el que quiso pasar página ante sus seguidores tras los reveses de los últimos tiempos -un acuerdo tambaleante y muy criticado incluso entre los republicanos para poner fin a la guerra en Irán, una inflación en sus niveles más altos en tres años, unas encuestas que dejan su popularidad en torno al 34%- y vindicar su gestión. No es el único acto de protagonismo del republicano en estas conmemoraciones: su rostro está plasmado, con el argumento del aniversario de la independencia, en todo tipo de objetos, desde monedas y pasaportes conmemorativos a pases anuales de los parques nacionales.
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El mandatario compareció a las 20.52 horas locales (04.52 hora peninsular española) en un escenario decorado con los colores de la bandera estadounidense y el lema “Libertad 250″ (el de la entidad organizadora), en un podio tras un cristal antibalas y escoltado por la banda del cuerpo de Marines, precedido por una serie de sobrevuelos de algunos de los aviones más modernos de la flota estadounidense: cuatro F-35 y un bombardero sigiloso B-2, la joya de la Fuerza Aérea estadounidense.
Ese es el presidente de la potencia norteamericana. El que revive el mito desde cuando encendía luces en el programa El Aprendiz que no solo lo llevó a la fama del cine, una buena recaudación de taquilla, sino al sitial más alto de la política mundial












