Keiko Fujimori es la presidenta electa de Perú, concluye el escrutinio del balotaje

France 24 con edición datos
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Foto: AP

Con el escrutinio completado al 100 % en Perú, Keiko Fujimori obtuvo el 50,135 % de los votos válidos frente al 49,865 % de Roberto Sánchez, la diferencia es de 49.641 votos.

El escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú concluyó este lunes 29 de junio, veintidós días después de la votación celebrada el 7 de junio, y confirmó el triunfo de la candidata derechista Keiko Fujimori sobre el izquierdista Roberto Sánchez, por una estrecha diferencia de 49.641 votos.

Con el escrutinio completado al 100 % por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú, Keiko Fujimori obtuvo el 50,135 % de los votos válidos al recibir 9.223.396 sufragios, frente al 49,865 % de Roberto Sánchez, que sumó un total de 9.173.755 papeletas.

Es la tercera elección presidencial consecutiva en Perú que se decide por menos de 50.000 votos.

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene previsto proclamar oficialmente los resultados el próximo viernes 3 de julio, en un acto donde Fujimori será declarada presidenta electa del país, mientras que el 15 de julio recibirá las credenciales y el 28 de julio será investida presidenta en un acto en el Parlamento con motivo del día nacional de Perú.

Apoyada por el sector empresarial y los políticos defensores del modelo económico actual, su futuro mandato, que iniciará el próximo 28 de julio, está –sin embargo– rodeado de relativa incertidumbre, pues los últimos dos gobernantes electos por voto directo en Perú no completaron el periodo previsto de cinco años y sus salidas dieron pie a otros seis gobiernos similarmente fugaces.

¿El fin de la inestabilidad política de Perú?

En una década, antes de Keiko Fujimori, el país tuvo nueve presidentes. Y solo en el último período presidencial (2021-2026), hubo cuatro mandatarios; tres de ellos, removidos por el Congreso. El primero, electo por voto popular, fue Pedro Castillo. No obstante, poco más de un año después, Castillo fue destituido tras su intento de autogolpe. Fue entonces que su vicepresidenta, Dina Boluarte, asumió el gobierno, pero fue destituida casi tres años después entre escándalos y acusaciones de incompetencia frente a la inseguridad ciudadana.

El siguiente mandatario fue José Jerí, quien era presidente del Congreso y tomó el poder por orden constitucional al no haber más vicepresidentes. Jerí fue removido luego de apenas cuatro meses por denuncias de corrupción y contrataciones irregulares. Quien lo sucedió y continúa en Palacio de Gobierno es el parlamentario José Balcázar, cuya gestión mantiene cuestionamientos.

El politólogo Gonzalo Banda señaló a France 24 en Español que la llegada de Keiko Fujimori al Ejecutivo –tras una campaña con visibles apoyos de sectores poderosos– no necesariamente asegura mayor estabilidad política. De otro lado, sostiene que la oposición en el Congreso –conformada por grupos de izquierda y centro-izquierda– puede generar contenciones interesantes frente a las fuerzas de derecha.

“Si bien es casi imposible que Fujimori llegue a ser destituida bajo iniciativa del Congreso como lo hemos visto en otros presidentes, yo creo que no debemos ignorar otros tipos de inestabilidad. En el caso de Fujimori, el sur peruano sigue siendo una fuerza de movilización antigubernamental. Es muy difícil gobernar con la calle en contra o con una parte del país que te desprecia”, afirma el experto.

Otro aspecto a considerar, según el académico, “es la nueva composición del Congreso, con nuevos partidos que parecen tener actores más racionales y menos autodestructivos. La precariedad en la política peruana va a continuar, pero no me parece materialmente posible, al menos en el corto o mediano plazo, una repetición de situaciones tan extremas”, expresó Banda.

Paolo Sosa, por su parte, sostiene que la polarización de estos comicios tan ajustados ya predispone a los partidos a arrancar el período parlamentario con poca madurez política. Recuerda, además, que Renovación Popular, el partido de Rafael López Aliaga –quien alegó fraude tras quedar tercero en la primera vuelta– tomó una postura hostil frente a la candidatura de Fujimori y no fue hasta pocos días antes del balotaje que expresó su endose solo para contener el avance de Sánchez.

“En Perú parece que no hay pluralismo, sino una vocación de eliminación del otro. Con la polarización, se han construido estas imágenes antagonistas tanto de fujimoristas como de quienes estuvieron del lado de Roberto Sánchez. Una vez en el gobierno, Fujimori puede encontrar que no será automático el apoyo de sus antiguos aliados, como Renovación Popular. Ahí, se pueden producir conflictos entre aliados naturales de derecha; algo similar a lo ocurrido en 2016”, comentó Sosa.

Si bien la estabilidad política depende de la aritmética parlamentaria de los votos y Fujimori tiene una bancada mejor cohesionada, la politóloga Kathy Zegarra coincide en que el gobierno de Fujimori tendrá que lidiar con el descontento social tras su elección.

Sin embargo, resalta que la gestión puede tener menos frentes abiertos con otras instituciones, pues la bancada de Fuerza Popular impulsó la designación de autoridades en entes clave, como la Defensoría del Pueblo y el Tribunal Constitucional.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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