Rusia declara en busca y captura a Pável Dúrov, fundador de Telegram

Por El País con edición dat0s
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Foto: RRSS

El servicio de inteligencia ruso acusa al empresario por “colaborar con actividades terroristas”.

Pável Dúrov, el hombre que construyó con Telegram uno de los mayores imperios del planeta sobre la mensajería cifrada, se ha convertido este miércoles en fugitivo de la justicia rusa. El FSB, uno de los servicios de espionaje rusos herederos del KGB, ha imputado al empresario por presunta “colaboración con actividad terrorista” y ha iniciado el procedimiento para incluirlo en la lista de busca y captura internacional. El FSB acusa a Telegram de permitir operar a los servicios especiales de Ucrania, con un canal para reclutar a jóvenes en Rusia para cometer actos de “sabotaje y terrorismo”.

Dúrov, que también se enfrenta a un proceso judicial en Francia por cargos relacionados con la falta de moderación de su aplicación y por permitir la difusión de contenido ilegal, ha respondido a la acusación del Kremlin con un corte de mangas: ha difundido una fotografía suya en uno de sus canales de Telegram desplegando el dedo corazón.

El empresario, nacido en San Petersburgo hace 41 años y que posee también pasaporte francés, emiratí y de la isla caribeña San Cristóbal y Nieves, dirige Telegram desde Dubái. Lleva un tiempo bajo el foco del Kremlin. Su pulso se remonta a 2011 y 2014, cuando se negó a entregar datos de opositores mientras dirigía VKontakte —una red conocida también como el Facebook ruso—. Pagó ese desafío con la pérdida de su empresa y el exilio. Y repitió el gesto con Telegram al rechazar en 2017 entregar las claves de cifrado que exigía el FSB, lo que le costó dos años de bloqueo en Rusia. Un bloqueo que, en realidad, no funcionó.

La figura de Dúrov, sin embargo, está llena de sombras. Una investigación de hace un año del medio ruso independiente IStories (que opera en el exilio) revela que la infraestructura que sostiene los servidores de Telegram —gestionada por una empresa vinculada a un ciudadano ruso que además ejerce como director financiero de la compañía— utiliza direcciones IP procedentes de firmas de San Petersburgo con lazos documentados con el FSB. Y cita fuentes que hablan de un “compromiso” entre Telegram y los servicios de seguridad rusos para vigilar a ciudadanos. Algo que el gigante de la mensajería niega categóricamente.

Telegram, que supera los 1.000 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo, se ha convertido, según múltiples investigaciones periodísticas y de inteligencia, en un refugio de actividad ilícita —desde tráfico de drogas y estafas hasta contenido de explotación infantil. Además, es una herramienta activa de reclutamiento para sabotajes y espionaje que emplean por igual los servicios de inteligencia de Ucrania y de la propia Rusia, cuyos canales progubernamentales han captado a civiles europeos para vigilar bases de la OTAN o a rusos jóvenes para incendiar infraestructuras críticas.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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