Pruebas Pisa 2025: El peor resultado educativo en el club de las economías más desarrolladas del mundo

Con The Conversation y BBC Mundo
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  • Entre 2015 y 2025, la puntuación media de los países de la OCDE ha disminuido 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura, un deterioro que forma parte de una tendencia previa a la pandemia de Covid-19
  • En comprensión lectora, algunos factores que contribuyen a esta tendencia son: una menor exposición a textos largos, unas prácticas de lectura digital más breves y fragmentadas y, en general, un entorno atencional menos favorable a la lectura profunda y sostenida.

El programa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), más conocido como el club de las economías más desarrolladas del mundo,  realiza cada tres años un examen mundial de las habilidades de los estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias.

En las pruebas realizadas en 2025 participaron más de 760.000 estudiantes en 91 países y economías, lo que representa a unos 33 millones de jóvenes de 15 años en todo el mundo.

Las pruebas están enfocadas en que los jóvenes apliquen sus conocimientos y habilidades en esas áreas, con especial énfasis en la resolución de problemas y no en la memorización de conocimientos.

¿Los bajos resultados pueden atribuirse a la IA?

Los datos de PISA 2025 son preocupantes. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de los países de la OCDE ha disminuido 22 puntos en matemáticas y 28 puntos en lectura, una caída considerable, del orden de un año de escolarización. Aún más preocupante es que el 20 % de los jóvenes de 15 años se sitúan actualmente por debajo del nivel básico en estas competencias, frente al 16 % en 2022.

Pero antes de señalar a la inteligencia artificial (IA) como culpable, hay que observar la cronología de la caída de los resultados.

La OCDE señala que este deterioro forma parte de una tendencia que ya era observable antes de la pandemia de covid-19 y, por tanto, mucho antes de la generalización de la IA generativa.

En comprensión lectora, la disminución de la lectura por placer ha coincidido con un empeoramiento de los resultados, y el último informe alerta de un aumento de los alumnos que responden a los textos de forma rápida pero incorrecta. De hecho, las dificultades son especialmente importantes ante textos largos y tareas que exigen una atención sostenida. Entre los factores que pueden contribuir a explicar esta tendencia, la OCDE señala una menor exposición a textos largos, unas prácticas de lectura digital más breves y fragmentadas y, en general, un entorno atencional menos favorable a la lectura profunda y sostenida.

La IA no explica las diferencias entre países

Las diferencias entre países son importantes. En 2025, la media de la OCDE se sitúa en 482 puntos en ciencias, 461 en lectura y 463 en matemáticas. España obtiene, respectivamente, 477, 451 y 457 puntos y, entre 2022 y 2025, pierde 7 puntos en ciencias, 23 en lectura y 16 en matemáticas. En cambio, sistemas como Singapur, Japón, Corea o Estonia se sitúan claramente por encima de la media de la OCDE en las tres áreas.

Entre los sistemas con mejores resultados encontramos estrategias de integración de la IA muy diferentes. Japón es el país donde una mayor proporción de alumnos declara no haber utilizado nunca o casi nunca chatbots de IA para las actividades escolares, y Estonia también presenta una frecuencia de uso relativamente baja. En cambio, el caso de Singapur muestra que un uso elevado de la IA es compatible con resultados educativos muy altos cuando se inscribe en un ecosistema educativo estructurado, con usos pedagógicos bien definidos.

Así, a pesar de seguir estrategias muy diferentes en cuanto a la integración de la IA, Japón, Estonia y Singapur obtienen resultados elevados.

La cuestión de la IA para el aprendizaje radica, sobre todo, en sus usos. Un indicador especialmente revelador es la distracción digital: mientras que el 28 % de los alumnos de la OCDE afirma que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante las clases de ciencias, esta proporción es inferior al 10 % en Japón, Corea y diversas jurisdicciones chinas. Proteger los espacios de atención y de esfuerzo cognitivo es, por tanto, un reto fundamental para favorecer un uso educativo adecuado de la tecnología.

Entre el uso moderado y la dependencia de la IA

PISA 2025 muestra hasta qué punto la IA se ha incorporado rápidamente a las actividades de aprendizaje. Solo un 14 % de los alumnos de los países de la OCDE declara no haber utilizado nunca o casi nunca un chatbot de IA para ninguna de las cuatro actividades analizadas. El uso más frecuente es para “ayudarme a aprender”, seguido de la búsqueda preliminar de información, la redacción de textos y el resumen de lecturas.

Los alumnos que declaran no utilizar IA tienden a obtener mejores resultados que quienes la utilizan, pero la OCDE advierte que esta asociación no permite establecer una relación causal. Por ejemplo, algunos alumnos pueden recurrir más a la IA precisamente porque tienen mayores dificultades. Además, para resumir textos o realizar búsquedas preliminares, los usuarios moderados, que utilizan la IA entre una vez al mes y dos veces por semana, obtienen mejores resultados que tanto los usuarios muy ocasionales como quienes la utilizan casi a diario.

Diversidad en la calidad de los usos de la IA en educación

Si bien la IA permite delegar esfuerzos cognitivos necesarios para el aprendizaje, como resumir, escribir, argumentar o resolver problemas, también puede actuar como andamiaje cuando ofrece una pista, una explicación o una retroalimentación que permite seguir pensando. Por tanto, es necesario diferenciar los usos que sustituyen el esfuerzo cognitivo de aquellos que contribuyen a sostenerlo y favorecen un aprendizaje más personalizado. El modelo #ppAI6 permite distinguir estos diferentes niveles de uso, desde la delegación excesiva a la IA hasta usos creativos y transformadores.

Los datos PISA no permiten atribuir a la IA la caída de los resultados, ya que esta tendencia había comenzado antes de su generalización, pero sí refuerzan una idea importante: la manera en que se utiliza la IA importa.

En un mundo en el que obtener una respuesta es cada vez más fácil gracias a la inteligencia artificial, aprender sigue exigiendo pensar, mantener el esfuerzo cognitivo y regularlo ante tareas complejas. Entre los múltiples retos actuales del sistema educativo, es necesario ayudar a los alumnos a regular el uso que hacen de la IA, tanto dentro como fuera del aula, para que esta tecnología acompañe el esfuerzo de aprender en lugar de sustituirlo. Esto requiere también construir una cultura compartida del esfuerzo entre la escuela, las familias y los propios alumnos.

 


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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