Grammy: El silencio de los artistas mexicanos sobre #Ayotzinapa

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HICAGO- Ni Eugenio Derbez, menos Jackie Bracamontes. Tampoco Molotov, Marco Antonio Solís. Algo mencionaron Pepe Aguilar y Lila Downs cuando recibieron sus premios. Pero de ahí en más, no. Ningún otro artista mexicano aprovechó, utilizó, usó o como quieran llamarle, su espacio y su momento en la 15a edición de los Grammy Latino para hablar del caso de Ayotzinapa, de México, de los 43 estudiantes desaparecidos.

Más bien, el panameño Rubén Blades y los puertorriqueños de Calle 13 usaron playeras con leyendas que hacían eco a los desaparecidos.

Y René Pérez Joglar dejó claro, que le pidieron los organizadores del evento (Univision, es decir, en parte, Televisa, que tiene participación minoritaria en la cadena y suministra gran parte de su programación y talentos) que no hablaran del asunto.

“Me habían dicho que no hablara sobre eso, porque parece que se lo sospechaban. Me parece que es una irresponsabilidad que me hayan dicho eso y todo (…) sobre lo de Ayotzinapa, y sobre la desapariciones de los estudiantes que es un desastre y que no puede quedar impune, obviamente y hay que decirlo, no hay por qué ser político, es algo de derechos humanos, y pues nos cae a nosotros porque nadie más lo dice, pero yo pienso que todos los artistas lo deberían de decir, a todos los artistas le afecta lo que ocurre y como artista, aunque sea puertorriqueño,te afecta lo que ocurre en México, en Argentina, en Venezuela… uno lo dice, porque afecta. Hicimos parte del trabajo del artista, para mí (opinión) “, compartió.

La misma cadena en la pasada entrega de sus Premios Lo Nuestro -en febrero- , permitió tanto a presentadores y otros artistas a manifestarse en el escenario y llevar banderas sobre la situación de Venezuela -igual de desastrosa, igual de injusta, igual un asunto social, de derechos humanos-. ¿Por qué Univision sí lo permitió con los venezolanos y no a los mexicanos? Debe ser igualitario y justo el trato, el escenario, el espacio ¿no?

¿Por qué ahí sí se le permitió a la crema y nata de la farándula expresarse? ¿Por qué, en ese entonces los artistas y faranduleros mexicanos que hoy callan expresaron y dieron su simpatía al pueblo venezolano y el suyo, su patria (su madre) su público que los mantiene y los tiene donde están, no les merece simpatía, empatía, solidaridad? ¿Por qué ser candiles de la calle y oscuridad de sus casas?

¿Por qué no se le deja espacio a los mexicanos, los que hacen la mayoría de la población latina en EEUU? ¿Y por qué los artistas mexicanos no se dieron ellos solitos el espacio, como René Pérez de Calle 13 que aunque se lo prohibieron, le valió?

Sí, somos más de 33 millones, según el último censo y datos del Pew Center.

No se trataba de hacer de la premiación un espacio para el “caos y desorden social”, si eso pensaron. Se trataba de mostrar empatía con aquellos que sí, mantienen el rating en México y aquí. Se hubiesen ganado el respeto y empatía al rendir un pequeño homenaje, un guiño, algo, en su premiación a los 43 jóvenes estudiantes. Hubiesen cumplido con otra de las misiones de los medios de comunicación, que el entretenimiento no está peleado con los cambios sociales y con la política. ¿Acaso no le dieron espacio al presidente Barack Obama para hablar de la reforma migratoria durante la entrega de premios? Hablar de Ayotzinapa, también era clave. Justo estaban con los premios, en México, en la capital mexicana, se vivía una manifestación-demostración en solidaridad con los estudiantes desaparecidos. El tiempo era perfecto. Su “guiño” que no hicieron, hubiese sido relevante. Y era muy necesario.

Según reportes que envió la misma cadena a la prensa la tarde del 21 de noviembre, la ceremonia de los Grammy Latino tuvo una audiencia de casi 10 millones. Todo un éxito de rating.

Es más fácil callar. Querer controlar a esa mayoría, la que mantiene en gran parte el negocio de lo “latino” en EEUU, adormecida. Es más fácil controlarla con telenovelas, partidos de fútbol, y notas faranduleras y premiaciones que hablarle de sus verdades.

Pero la culpa no es sólo de la cadena, de los medios. La culpa es de nosotros como mexicanos. Tanto de los que estuvieron en los premios y no se expresaron, como los que los vieron para evadir su realidad.

Y no me malinterpreten. Qué bueno que se premie a los artistas. Qué bueno que existan premios. Pero no se vale querer seguir evadiendo realidades.

Podrán decir, que como editora de entretenimiento no tengo por qué escribir estas cosas. No confundan una línea con la otra. No, no soy amiga de los artistas, no, no creo en su mundo rosa ni de oropel, no, no me interesa su vida privada.

Me interesan más aquellos que como artistas proponen, que pueden ser individuos activos en una sociedad, en un mundo que los afecta, aquellos que muestran empatía sincera con lo que los rodea y que no sólo se suben a los barcos de los temas del momento para ganar “likes” seguidores y más.

A Calle 13 se le respeta y se ha dado su lugar por haber sabido “entrar al sistema, y explotar