Platero y yo llegará a Bolivia en quechua

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La iniciativa se da en ocasión del centenario de la primera edición del libro.

Leer Platero y yo, célebre narración de Juan Ramón Jiménez, es posible en muchos idiomas, no en vano es la obra literaria más traducida después de El Quijote y, a partir de ahora, también se podrá hacer en quechua, una lengua precolombina hablada en la actualidad por 10 millones de personas, en Perú, Ecuador y Bolivia.

Se trata de “un hito histórico”, explicó a Efe, Alfonso Bilbao, el impulsor de la iniciativa, cuya primera edición verá la luz el próximo mes y que estará destinada –en su mayoría– a escuelas bilingües del país.

Una deuda. Todo comenzó hace cuatro años a raíz de “una ideas locas que se le ocurren a uno”, recuerda Bilbao quien quería hacer algo relacionado con el mundo de la cultura y entendía que la literatura tiene “una deuda histórica con los idiomas originarios de América”.

Fue entonces cuando le propuso a su amigo, el director de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez, Antonio Ramírez Almansa, la posibilidad de traducir esta obra a uno de los idiomas precolombinos más extendidos, el quechua.

Para la traducción, el gestor contó con la ayuda del profesor de quechua Tito Torres Fernández, una persona “muy competente” con la que lleva trabajando desde marzo “intensamente”. El resultado es la primera edición de la elegía andaluza de Juan Ramón Jiménez no sólo al quechua, sino bilingüe, que se hace “en el mundo”, un libro de unas 320 páginas basado en la edición centenario editada por la Fundación Zenobia-Juan Ramón este año.

3.000 ejemplares se editarán de la obra. Más de la mitad llegarán a escuelas bilingües de Bolivia.

Carácter educativo. De la obra, que será presentada el próximo octubre en el marco del Otoño Cultural Iberoamericano OCIb 2014, se editarán inicialmente 3.000 ejemplares, de los que más de la mitad se destinarán a escuelas bilingües de Bolivia, según Efe. El proyecto nació con un marcado carácter pedagógico y educativo, ya que se busca que sea “un libro vehicular” para que los niños bolivianos aprendan ese idioma.

 

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