El Real Madrid vuelve a levantar la Copa de la Champions League

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Dos tremendos errores defensivos del golero de Liverpool Darius Karius le costaron el partido al equipo inglés ante un Real Madrid desorientado hasta la salida por lesión del ídolo Mohamed Salah a los 30 minutos de la gran final.

Los primeros veinticinco minutos el nerviosismo hizo presa de la defensa del equipo español con llegadas veloces de la tridente de Liverpool que estuvieron a punto de inaugurar el marcador. A los 31 minutos de juego una desafortunada maniobra entre Ramos y el empoderado futbolista griego Mohamed Salah acabó sellando una parte de la historia de la final de la Champions League. Salah tuvo que abandonar el campo de juego lesionado, dolorido y entre sollozos. A partir de ese momento y con su reemplazo por el inexperimentado atacante Lallana, Liverpool se metió en la zaga y cambió radicalmente su esquema de juego. Menos punzante que en los primeros 30 el equipo de Klopp cedió peligrosos espacios en todos los sectores del campo hasta la conclusión de los primeros 45 minutos.

En la segunda parte el juego nuevamente se equilibró, aunque con una clara ventaja para los ingleses que pasaron nuevamente a un despliegue impresionante con jugadas rápidas que inquietaron el arco defendido por Keilor Navas. En ese tren de velocidad una desastrosa entrega del arquero alemán de Liverpool Loris Karius a los pies del atacante francés que milita en el Real Madrid, Karim Benzema determinó la apertura del marcador. Pocos minutos más tarde la reacción del Liverpool permitió el empate tras un centro servido desde la derecha bien aprovechado por el senegalés Sadio Mané, empatando el marcador.

Zidanine Zidan, DT del Real Madrid realizó pocos minutos después un determinante cambio sustituyendo a Isco por Gareth Bale; apenas cinco minutos después de ingresado al terreno de juego, el galés rompió la valla de Karius con un golazo de media vuelta en el aire que dejó sin chances al arquero que defiende la roja del Liverpool. El gol, sin embargo, no doblegó a los 11 conducidos por el técnico alemán Jurgen Klopp que salieron a buscar el empate, aunque ya menos precisos y algo desordenados por el impacto del segundo tanto convertido por los españoles.

Faltando 15 para culminar el partido un potente derechazo de Bale desde fuera del área defenestró las esperanzas del Liverpool y la del arquero Loris Karius que una vez más se vio involucrado en el tercero del Real. Simplemente la bola se le filtro entre las manos, sellando la suerte de los ingleses que acabaron perdiendo la disputada del emblemático tornero europeo.

La Champions League una vez más acaba en poder de los españoles. Un equipo que se soltó e impuso su juego solvente aun en los peores pasajes del juego. Fue un partido vibrante desde el comienzo mismo antes de la ceremonia con una impresionante coreografía surrealista en el lujoso estadio de Kiev, Ucrania.

 

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