La FIFA, considerada víctima de su propia corrupción, recibirá un pago de 200 millones de dólares

Por Rebecca R. Ruiz y Tariq Panja | The New York Times
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Gianni Infantino FIFA

Aunque los principales funcionarios del fútbol seguían siendo arrestados como parte de una extensa investigación de corrupción en 2015, los abogados del organismo mundial del deporte y los fiscales estadounidenses comenzaron a implementar una premisa intrigante:

La FIFA y sus afiliados no solo eran los protagonistas de las prácticas corruptas, como se pensaba, sino que también eran sus víctimas.

Para los fiscales, esa noción distingue entre los secuestradores y los secuestrados: responsabiliza a las personas por sus delitos, pero salva a las organizaciones y al deporte que corrompieron. Para la FIFA y sus nuevos líderes y abogados, ese enfoque trajo un beneficio mayor: los protege contra el enjuiciamiento y ofrece a la organización la oportunidad de reclamar las decenas de millones de dólares desviados por los funcionarios corruptos.

El martes se anunció la buena nueva: seis años después de que un extenso proceso penal sacara a la luz décadas de corrupción a una escala asombrosa, y cinco años después de que quienes estaban en el poder pidieran una parte del dinero que los funcionarios estadounidenses estaban reuniendo en el caso, el gobierno estadounidense aprobó que la FIFA, y sus dos confederaciones implicadas en el escándalo, recibieran un pago de más de 200 millones de dólares.

La compensación comenzará con un pago inicial de 32,3 millones de dólares en fondos confiscados, dijo el martes el Departamento de Justicia, pero los fiscales han aprobado un plan que podría hacer que las organizaciones de fútbol reciban hasta 201 millones de dólares.

En un comunicado, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, agradeció a las autoridades estadounidenses por su “enfoque rápido y eficaz para llevar estos asuntos a una conclusión, y también por su confianza en general”, y agregó que el organismo rector del fútbol mundial que ha superado “con creces” el escándalo de corrupción.

“Nos aseguraremos de que estos fondos se usen como debe ser, y que aporten beneficios tangibles a las personas que realmente los necesitan”, dijo Infantino.

Los reembolsos se dirigirán a la FIFA, el organismo rector del deporte; a la Concacaf, la organización que supervisa el fútbol en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe; y a la Conmebol, que gobierna el deporte en Sudamérica. Los anteriores dirigentes de estas organizaciones, así como los de las federaciones nacionales de fútbol de toda América, se han visto implicados en el escándalo con todo lujo de detalles. Más de 50 personas y empresas han sido acusadas en el caso desde 2015, y decenas se han declarado culpables. Hasta ahora, al menos dos acusados han fallecido.

La decisión del Departamento de Justicia sugirió una medida de restauración de la fe en la gestión de la FIFA, pero el dinero —que la organización solicitó por primera vez hace años— viene con condiciones: los fondos deben estar amurallados en una fundación y dirigidos al desarrollo del fútbol en todo el mundo, según el anuncio del martes. Según la FIFA, una parte significativa del dinero se destinará a proyectos en las Américas porque “sufrieron significativamente como resultado de las actividades delictivas”.

Cualquier gasto de ese dinero, que será manejado por el Fondo Mundial de Remisión del Fútbol, estará sujeto a supervisión y medidas de auditoría independientes, dijeron las autoridades estadounidenses.

Según los términos del acuerdo, los fondos se guardarán en el sistema bancario de Estados Unidos en vez de Suiza, donde la FIFA tiene su sede, explicaron dos personas familiarizadas con esa medida que solicitaron mantener su anonimato porque no estaban autorizadas para discutir el asunto.

Esos parámetros de gasto han figurado en otros casos importantes de corrupción, como el caso de petróleo por alimentos de las Naciones Unidas, en el que el Departamento de Justicia designó específicamente el dinero de la restitución para un fondo de desarrollo en Irak.

“No es algo sin precedentes que el Departamento de Justicia evalúe el uso apropiado del dinero”, dijo Antonia M. Apps, abogada de Milbank, Tweed, Hadley & McCloy y exfiscal federal del Distrito Sur de Nueva York. “La escala de este caso es mucho mayor que los esquemas típicos de corrupción, por lo que las cifras en dólares son mayores de lo que normalmente se ve”.

Cuando las autoridades estadounidenses anunciaron su caso penal en 2015 y decenas de poderosos funcionarios y ejecutivos de mercadeo se declararon culpables de cargos que incluían chantaje, fraude electrónico y conspiración de lavado de dinero, los fiscales dejaron claro que veían a las organizaciones de fútbol como víctimas que habían sido cooptadas por operadores deshonestos.

Los abogados de la FIFA, la Conmebol y la Concacaf siguieron peleando para manejar las percepciones de los fiscales y del público, tratando de distanciar a las organizaciones de los delincuentes acusados; cooperar con las autoridades; y consolidar el lugar de las organizaciones deportivas como víctimas impotentes ante el fraude de sus principales líderes.

En una presentación ante la corte en 2016, los abogados de la FIFA argumentaron que la organización había perdido al menos 28 millones de dólares pagados a 20 funcionarios de fútbol durante 12 años, además de haber sufrido otros costos incalculables.

La Conmebol ya ha recuperado millones de dólares por otras vías. En julio, dijo que las autoridades suizas le habían concedido más de 1,7 millones de dólares, dinero que había estado en una cuenta personal de un ex secretario general de la Conmebol. Ese dinero se sumaba a los 55 millones de dólares que la organización dijo haber recuperado ya de las cuentas de otros exfuncionarios.

En los años transcurridos desde que irrumpió en la opinión pública con los allanamientos en un hotel de lujo en 2015, el caso FIFA, uno de los mayores procesos penales en Estados Unidos cuando se anunció, ha avanzado aunque la atención pública a sus procedimientos y a la corrupción en el fútbol mundial ha disminuido.

Esta misma semana, Reynaldo Vásquez, el exfuncionario principal del fútbol de El Salvador que fue acusado en 2015, se declaró culpable en un tribunal federal de Brooklyn. A principios de este año, los fiscales anunciaron que el banco suizo Julius Baer había acordado pagar más de 79 millones de dólares en multas por su papel en el lavado de dinero en el escándalo.

Aun así, años después, las figuras clave todavía no han sido condenadas o sentenciadas, y algunos exfuncionarios siguen en libertad. Uno de ellos, Marco Polo del Nero, expresidente de la federación de fútbol de Brasil, fue grabado recientemente mientras aparentemente dirigía los asuntos de la federación a pesar de que la FIFA ha prohibido que vuelva a trabajar, de por vida, en el fútbol organizado.

Al anunciar una nueva condena esta semana, las autoridades policiales estadounidenses notificaron que siguen vigilando el deporte, y el anuncio del martes lo subrayó.

“Desde el principio”, dijo en un comunicado la fiscal en funciones de Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York, Jacquelyn M. Kasulis, “esta investigación y esta acusación se han centrado en llevar a los malhechores ante la justicia y en devolver las ganancias mal habidas a quienes trabajan en beneficio de este hermoso deporte”.

 

Rebecca Ruiz es una reportera de investigación con sede en Nueva York. Anteriormente trabajó para el buró en Washington, la sección deportes y la sección negocios. @rebeccaruiz

Tariq Panja cubre algunos de los rincones más oscuros de la industria deportiva mundial. También es coautor de Football’s Secret Trade, una denuncia sobre la multimillonaria industria del comercio de jugadores de fútbol. @tariqpanja