Alerta por el presente y el futuro de las pensiones en Latinoamérica

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Solo cuatro de cada diez
latinoamericanos y caribeños contribuyen a un sistema de pensiones. Así las
cosas, la mayoría de los jubilados de la región percibe menos de diez dólares
por día. Pero dentro de 37 años, en 2050, el número de pensionados se triplicará
hasta alcanzar los 140 millones y si los gobiernos no emprenden reformas, entre
el 47% y el 60% de ellos no habrá ahorrado lo necesario para cubrir una pensión
adecuada, alerta el nuevo libro Mejores pensiones. Mejores trabajos: hacia la
cobertura universal en América Latina y el Caribe, que presentaron este
miércoles en Washington sus autores, tres expertos del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), Carmen Pagés-Serra, Mariano Bosch y Ángel Melguizo.

Uno de los aspectos interesantes del trabajo es que mientras
Europa discute cómo recortar las pensiones o retrasar la edad de jubilación,
los tres autores del BID están pensando en otra solución al problema futuro en
América Latina. Un problema, por cierto, que ya es presente, porque solo seis
de cada diez latinoamericanos en edad de jubilarse cobran pensión. Un problema
que puede agravarse aún más con el futuro envejecimiento de la población.
Pagés-Serra, Bosch y Melguizo sugieren que los gobiernos emprendan un reforma
que otorgue un beneficio universal y que fomente el trabajo formal. Calculan
que eso costaría el 1% del PIB regional, lo que podría ser financiado a través
de impuestos al consumo, como el IVA, o sobre las materias primas.

Pagés-Serra, jefa de la Unidad de Mercados Laborales y
Seguridad Social del BID, apuntó que “las reformas deben establecer, por una
parte, una pensión digna para todos, y por otra, apostar por un crecimiento del
empleo formal, por ejemplo, a través de subsidios a los aportes que realicen
los trabajadores; de forma complementaria se requieren avances en
fiscalización, información y educación financiera”. La región todavía cuenta
con una población joven, lo que facilita la aprobación política de las reformas
y disminuye su coste, según los autores.

Unos 130 millones de trabajadores latinoamericanos no
aportan a la Seguridad Social. La mayoría de ellos son personas que trabajan
por cuenta propia, patrones, asalariados de pequeñas empresas o empleados de
bajos ingresos, según el libro. “La informalidad también alcanza a las
emergentes clases medias”, advierten los autores. Para ellos, la clave de las
futuras pensiones reside en la reducción de la cantidad de trabajadores
informales de la actualidad.

Veamos cómo es la situación presente de cada país latinoamericano
en cuanto a porcentajes de trabajadores que cotizan en la Seguridad Social y de
mayores de 65 años con pensión:

País

% de trabajadores que cotizan

Costa Rica

70,9

Uruguay

70,8

Chile

69,7

Brasil

60,9

Panamá

52,9

Argentina

51,1

Venezuela

41,2

México

34,7

República Dominicana

34,6

Colombia

31,5

El Salvador

29,5

Ecuador

26,5

Nicaragua

18,8

Honduras

18,6

Guatemala

18,4

Paraguay

17,8

Perú

17,2

Bolivia

15,5

 

 

 

País

% de mayores de 65 años con pensión

Bolivia

96,7

Argentina

90,4

Uruguay

86,1

Brasil

84,7

Chile

82,8

Costa Rica

61

Ecuador

57,4

México

52,6

Panamá

45,2

Perú

27,5

Colombia

22,5

Paraguay

15,9

República Dominicana

15,3

El Salvador

14

Guatemala

10,4

Honduras

7,4

Los datos de las tablas muestran a las claras que toda la
región tiene mucha tarea por hacer en cuanto a la formalización del empleo, más
allá de que Costa Rica, Uruguay y Chile se muestren aventajados. Entre las
grandes economías de la región, es preocupante la situación de Perú, Colombia,
México y Venezuela. En lo que hace a la actual situación de los jubilados, es
de destacar la amplia cobertura que han logrado los últimos gobiernos de
Bolivia, Argentina, Uruguay y Brasil, al tiempo que llama la atención los bajos
niveles colombianos y peruanos. No se disponen datos de Venezuela y Nicaragua.