¿Finanzas para el desarrollo o desarrollo de las finanzas?

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El programa Cinco Continentes en Radio 5 y Radio Exterior y TV de España analizó en profundidad las conclusiones de la Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo que se ha celebrado del 13 al 16 de julio en Addis Abeba. En el programa, que se realizó el pasado 21 de julio, participaron invitados Marta Pedrajas, asesora de la Secretaría General de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SGCID), Pablo José Martínez Oses de Plataforma 2015 y más y Roberto Bissio, coordinador de Social Watch, junto a los periodistas Miguel Ángel Domínguez e información de Eduardo Sanz Mulas.

En términos de valoración general de la Cumbre para FpD, Marta Pedrajas señaló que la cumbre ha fijado los medios, financieros y no financieros, la movilización de recursos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que serán aprobados en septiembre y luego en diciembre se realizará la Cumbre de Clima que tendrá lugar en Paris y que terminará de delinear la agenda de desarrollo global para los próximos quince años. Marta Pedrajas sostuvo que el acuerdo de Addis Abeba ha sido un buen acuerdo en un contexto de crisis financiera, con el contexto de crisis en Grecia a pleno, con medidas muy buenas y otras no tanto en estas últimas quizás se logre avanzar en los próximos años.

Pablo José Martínez Oses de Plataforma 2015 y más por su parte no ha sido tan optimista en tanto considera que el acuerdo es relevante recoge de manera amplia la necesidad de articular los desafíos que tiene el planeta ahora mismo que se miden también en la necesidad de transitar a modelos que sean sostenibles y de desarrollo donde prime la equidad y la libertad y la dignidad de las personas y que la Cumbre se ha quedado corta al abordar las cuestiones sistémicas.

Roberto Bissio en tanto manifestó la decepción de las ONGs ante lo que ha sucedido en Addis Abeba y también la de los países en desarrollo. Comentó que en twitter y en otras redes sociales ha circulado la síntesis de “esto no fue finanzas para el desarrollo sino desarrollo para las finanzas”. El sector privado y en particular el sector privado financiero es el único que sale realmente ganancioso de esta conferencia donde no se produce ningún recurso novedoso, ninguna innovación sino que por el contrario, temas que estaban sobre el tapete como darle una solución negociada a las crisis de la deuda, regular las finanzas internacionales por la vía de una tasa como la llamada tasa Tobin, la creación de cooperación internacional para que los países puedan cobrar los impuestos y generar sus propias finanzas, nada de esto se ha aprobado aunque había grandes posibilidades de hacerlo, hasta que a último momento una presión combinada de Japón, EE.UU. y la Unión Europea terminaron por bloquear estas iniciativas.

Sobre la evasión fiscal, Marta Pedrajas señaló también la larga lucha desde la cooperación española en contra de la evasión fiscal en los países en desarrollo. La movilización de recursos domésticos ha sido una línea de trabajo fuerte de la cooperación española, junto con el Ministerio de Hacienda y la Agencia Española Tributaria, por dos vías, fortaleciendo las capacidades fiscales en los países en desarrollo y a través del trabajo.

En el programa también se abordó el cumplimiento del 0,7% que debería haberse cumplido y que sólo cinco países (Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Suecia y el Reino Unido) han logrado cumplir. Sobre esto Pablo Martínez señaló que este tema preocupa y que es una vergüenza que España esté en los niveles más bajos de toda su historia después de los recortes realizados en esta legislatura y que debía recuperarlos inmediatamente. También señaló que hace un año se ha realizado una reforma fiscal en España a la que la relatora de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha tildado de regresiva y de virtualmente violadora de derechos humanos.

Ante la consulta sobre que marco les deja estos acuerdos a los países en desarrollo para aplicar políticas públicas que les permitan salir de la pobreza. Roberto Bissio señaló que lo que está ocurriendo, lo dijo Helen Clark, directora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es que los países en desarrollo están comenzando a votar con los pies. Votar con los pies quiere decir alejarse de los mecanismos tradicionales de financiamiento como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, en menor escala, las agencias de desarrollo de las Naciones Unidas para generar sus propios mecanismos financieros. Se ha comentado mucho la creación del Banco de los BRICs pero ya antes China había creado un Banco Asiático de Infraestructura, Brasil tiene su Banco de Desarrollo, que hoy día dispone de un capital mayor que el del propio Banco Mundial aunque la mayor parte de él se utiliza dentro de Brasil, está teniendo presencia y abriendo sedes en América Latina y también en África. No hay que olvidar que en este momento los acreedores del mundo a nivel global son las potencias emergentes, China, Brasil e incluso Uruguay en este momento es acreedor neto del FMI después de haber estado en situación de bancarrota como la griega en el año 2002. Eso quiere decir que los mecanismos multilaterales están rápidamente perdiendo relevancia y la Conferencia de Addis Abeba era la oportunidad de generar estructuras donde el poder fuera compartido de manera de que esos recursos pudieran volcarse en común. Estamos asistiendo a una erosión del multilateralismo y los países que más necesitan esos recursos, los países menos desarrollados ahora se les plantea la opción de recurrir a China, Brasil o a los bancos multilaterales y en definitiva la posibilidad de tener políticas globales, políticas mundiales coherentes, se reduce y eso se debe a la negativa de los países desarrollados de ceder el poder, de darle voz y voto a las potencias emergentes en los mecanismos multilaterales.

Por otra parte Pablo Martínez señaló que los ODS van a ser más ambiciosos que los Objetivos del Milenio, sobre si será posible que se cumplan para 2030, señaló que dependerá de la medida en que los países sean capaces de equilibrar las relaciones de poder que actualmente son favorables a los operadores financieros, a las grandes empresas transnacionales del sector privado en sectores como energía, infraestructura, etc., que siguen imponiendo los intereses de sus cuentas de resultados a cualquier transformación del modelo de desarrollo más razonable, sostenible y equitativo para todo el mundo.

Sobre las expectativas para la cumbre de septiembre Marta señaló que si en tanto Bissio señaló que los ODS implican un cambio de paradigma, eso quiere decir que todos los países van a tener que hacer su parte en el esfuerzo y la clave está en el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, que no se logró en Addis Abeba, estamos todos en el mismo planeta pero nuestras capacidades son muy desiguales y esto se debe tener en cuenta.

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