Bolivia sin una verdadera puerta de conexión al mundo

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Pensar en la llegada de inversionistas y turismo sin aeropuertos, resulta imposible. Se estima un desplazamiento mundial de 4.000 millones de pasajeros año, cifra se incrementa exponencialmente.  Pero estas cifras no podrían darse sino existiera un complejo engranaje del sector aeronáutico. Áreas de embarque y desembarque, seguridad, áreas estériles, pistas, calles de rodados, counter, hangares, áreas de mantenimiento, duty free, áreas comerciales, catering, plataformas, torre de control, servicios de navegación y cientos de otras.

Toda esta gran maquinaria es la que permite que los millones de pasajeros puedan conectarse mundialmente. Y si bien hay miles de aeropuertos, las líneas aéreas y los usuarios eligen aquellas geográficamente mejor situadas, que tengan las condiciones de infraestructura necesaria y sobre todo que ofrezcan un buen servicio. La puerta grande de un país al mundo para el turismo, negocios e inversiones, hoy son los aeropuertos.  En el caso de Bolivia, el presidente Evo Morales vio la necesidad de mejorar esa gran puerta de Bolivia al mundo: el aeropuerto de Viru Viru.

Implementó nuevas vías de conexión entre esta central aérea y Santa Cruz, como la G77 y la doble vía Warnes – Santa Cruz, el aeropuerto auxiliar para casos de emergencia de Chimoré y la termoeléctrica de Warnes. Sin embargo, en este plan de fortalecer a Santa Cruz, está tardando en colocarse la cereza sobre la torta. Se analizó las fortalezas geográficas que tiene Santa Cruz, al situarse en el corazón de América para convertirse en un centro de distribución de conexiones áreas en el continente. El ministro de Obras Públicas, Milton Claros, en octubre de 2015, anunciaba que las aerolíneas árabes Qatar Airways y Emiratos solicitaron operar en Bolivia.

Este Proyecto debe ser considerado como nacional, pues es el ingreso más importante a nuestro país, si bien es cierto que los mayores beneficios los tendrá Santa Cruz y será un nuevo disparador al crecimiento que ya tiene.  Este aeropuerto servirá para conectar al turismo e inversiones internacionales con el resto del país. Esta concepción de proyecto se la arrastra desde 1965 cuando el ex presidente Rene Barrientos planificaba la construcción de un aeropuerto en Santa Cruz, que conectara a Bolivia con el mundo.  Es la década de los 70´ y con la cooperación japonesa se arrancó la primera fase de lo que hoy conocemos como el Aeropuerto Viru Viru. En el plan maestro se concebían diferentes etapas de expansión que no se cumplieron.

En 1996 se dispuso que los Servicios Públicos Aeroportuarios puedan ser otorgados en concesión a personas individuales o colectivas nacionales o extranjeras mediante licitación pública, habiéndose firmado, el 28 de febrero de 1997, el contrato de concesión para la administración, operación, mantenimiento, explotación económica y expansión de los aeropuertos. Es así que en un contrato poco favorable para el Estado boliviano el grupo español Abertis y Aena, pasaron a administrar los aeropuertos del país hasta febrero de 2013. Durante esa administración no se vieron mejoras sustanciales en los aeropuertos nacionales.

Luego de la nacionalización de 2013 se constituye SABSA – Nacionalizada, que hasta la fecha administra la red aeroportuaria nacional; luchando con una serie de limitaciones, adaptando los espacios para intentar dar un mejor servicio, pero cada día que pasa las deficiencias se hacen notorias.  Pasillos, áreas de embarque y desembarque siguen sirviendo para vuelos nacionales e internacionales violando controles elementales de seguridad y así se pueden citar muchos ejemplos de como se van achicando los espacios ante un mayor número de pasajeros. La organización de los servicios no aeroportuarios, como cafés, restaurantes, telefonía, tiendas y otros, se han convertido en pequeños locales de venta. Los parqueos constituyen otro problema evidente, pues en horarios pico estos se encuentran saturados. Todas estas observaciones sobre la red de aeropuertos en general y el de Viru Viru en especial, responden la falta de planificación que sigue siendo similar a la década de los 70´, cuando Bolivia tenía cuatro millones y medio de habitantes. Santa Cruz entonces tenía 300.000 habitantes.

Después de la nacionalización, SABSA impulsó un plan para fortalecer el sistema aeroportuario, creando y ampliando varios aeropuertos. Es así que proyectó fortalecer Viru Viru y en 2015 se establece un plan para la ampliación del aeropuerto de Viru Viru y más adelante se le da la categoría de HUB, con una propuesta agresiva de competir con los aeropuertos de Sao Paulo, Lima y Bogotá. Poco después se convocó una licitación para la construcción de HUB en Viru Viru, con financiamiento del Exinbank China solo para empresas chinas; al declararse desierta la licitación en una primera instancia, en la posterior convocatoria se adjudicó Beijing Urban (27 de abril de 2016)  por un monto de US$300 millones. Lo curioso es que en la primera licitación la misma compañía ofertó US$ 417 millones.

En octubre 2016, de acuerdo a declaraciones del ministro de Obras Públicas, Milton Claros, Beijing Urban, pretendía reducir el alcance del proyecto. “Hemos esperado que la empresa china Beijing Urban realice el estudio de factibilidad del proyecto del HUB Viru Viru y cuando este se concluyó ellos pretendían reducir el alcance del proyecto”, indicó la autoridad.

En los Términos de Referencia (TDR-MOPSV/VMT/CE N° 001/2016) se calificaba el 40% al precio más bajo y 60% a la experiencia y el ganador debía hacer una propuesta técnica que se enmarque dentro del precio propuesto. Así mismo, se pedía una pista paralela con clave de referencia 4F, nuevas calles de rodaje, ampliación de plataformas y los edificios de pasajeros, del de tratamiento de carga; el edificio de asuntos técnicos: área de combustibles, accesos peatonales y vehiculares, conexión y la plataforma de operación con otros modos de transporte. Otro de los problemas se presentó en la falta de información cabal sobre el flujo de pasajeros. Las respuestas eran ambiguas e insuficientes para realizar una oferta sólida.

Lo evidente es hasta la fecha los anuncios para convertir el aeropuerto de Viru Viru en un HUP siguen siendo un canto de sirenas, olvidando la necesidad de contar con un aeropuerto en Bolivia que este a la altura del Siglo XXI y sobre todo por la urgente necesidad de atraer un mayor número de turistas e inversores, dando respuesta a la infraestructura hotelera y la oferta de servicios que se han construido en varias urbes de Bolivia y sobre todo en Santa Cruz de la Sierra, como un polo de desarrollo.