Políticas de empleo generan efecto contrario

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Foto: Hernán Andia / Los Tiempos

Las políticas de empleo implementadas para mejorar las condiciones laborales en el país surten un efecto “contradictorio”, según la investigación “Empleos e Ingresos en las Ciudades”, presentada ayer por el economista Roberto Laserna, en el octavo Foro Regional realizado por Ciudadanía, Ceres y Los Tiempos, en el auditorio de Cowork.

Laserna explicó que en los últimos años se observó que mientras más se interviene con las políticas de empleo se genera un “efecto negativo a largo plazo” y puso como ejemplo que el aumento consecutivo del salario mínimo generó la disminución del salario medio real.

“Al aumentar el salario mínimo, las empresas se han visto en la dificultad de diferenciar los salarios dentro de la empresa y han empezado a despedir a los trabajadores más experimentados, más caros (…)”, afirmó.

Así, las políticas públicas implementadas por el Gobierno no logran solucionar el problema de la mala calidad de empleo. Según el resultado de la investigación expuesta por Laserna, sólo una de cada cinco personas accede a un empleo de calidad en las zonas metropolitanas del eje troncal.

La investigación consideró cuatro factores para determinar la calidad del empleo: aporte a las AFP, seguro médico, tener contrato y vacación remunerada. En ese sentido, solamente el 17,3 por ciento accede a los cuatro beneficios, mientras que el 53,3 por ciento no accede a ninguno.

El documento también señala que el sector comercio es el de menor calidad de empleo y el de servicios públicos cuenta con mejor calidad de empleo.

Según Laserna, debería existir mayor implementación de políticas indirectas destinadas a generar nuevas iniciativas, a abrir el mercado  de trabajo, y crear mejores competencias en los trabajadores.

Coincidiendo con esa postura, José Luis Barroso, investigador del Centro de Estudios de Realidad Económica y Social (Ceres), dijo que faltan políticas de apoyo para fomentar las iniciativas de jóvenes, así como las hay para el fomento de la vivienda solidaria.

Aunque con 6,2 por ciento la tasa de desempleo juvenil es muy baja, también hay baja calidad de empleo en este segmento. Según la investigación “Juventud y Empleo”, presentada ayer, al menos siete de cada 10 jóvenes cuenta con empleos precarios.

Explicó que en la mayoría de los casos, los jóvenes carecen de un contrato laboral y de vacaciones con goce de haberes.

EL TRABAJO NO REMUNERADO, TAREA DELEGADA A MUJERES

En el marco del octavo Foro Regional – Estudios Metropolitanos, la investigadora y socióloga Jacqueline Garrido sostuvo que en la investigación “Economía del Cuidado” se evidenció que las mujeres del eje troncal le dedican un poco más de cuatro horas diarias al trabajo no remunerado; mientras que el promedio de horas que le dedican los hombres varía entre dos y tres horas.

Explicó que el perfil de quienes realizan trabajo no remunerado contempla a mujeres de menores ingresos, que  hablan quechua como lengua materna y que tienen menor nivel de instrucción. Mujeres con este perfil son las que en promedio le dedican más tiempo promedio al trabajo de cuidado.

Según Garrido, el trabajo de cuidado consiste en el conjunto de actividades cotidianas para la reproducción de la calidad de la vida, pero que no son remuneradas.

 

“Todos creemos que por lo general debiera haber una distribución, entre hombres y mujeres, de trabajo de cuidado equitativo y aquí vemos la gran contradicción que existen con los datos de lo que se llama la economía del cuidado”, señaló.