Wall Street afronta las ‘midterms’: más riesgo regulatorio para la IA y alivio pasajero para la deuda

El País
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centros de datos de IA en EEUU
  • Wall Street va a seguir muy atento a los resultados, que pueden influir en los rendimientos de los bonos pero, sobre todo, arrojar pistas sobre una cuestión cada vez más sensible para los inversores, la regulación de la IA y de los centros de datos.
  • Los centros de datos han ocupado un lugar destacado en campaña y están rodeados de una intensa polémica por los elevados recursos hídricos y energéticos que requieren y la amenaza de aumento del coste de la electricidad.
  • Más allá de las Cámaras, también se celebran elecciones a gobernador en 36 estados de EE UU y sus decisiones sobre infraestructuras tecnológicas pueden resultar cruciales para el desarrollo de esta industria.

Donald Trump va a seguir presidiendo Estados Unidos tras la cita electoral de este martes, con todo lo que ello significa de riesgo geopolítico y arancelario. Sea cual sea el resultado de las elecciones legislativas que se celebran este 3 de noviembre, conservará su poder de veto y de gobernar por decreto. Pero los comicios sí prometen cambiar el equilibrio de poderes en Washington, con una Cámara de Representantes que se renueva en su totalidad y que se espera ampliamente pase bajo control demócrata y un Senado, que se renueva en un tercio y donde los sondeos apuntan a un resultado más ajustado que también podría dar la victoria a los demócratas.

Wall Street va a seguir muy atento a los resultados, que pueden influir en los rendimientos de los bonos pero, sobre todo, arrojar pistas sobre una cuestión cada vez más sensible para los inversores, la regulación de la IA y de los centros de datos. Más allá de las Cámaras, también se celebran elecciones a gobernador en 36 estados de EE UU y sus decisiones sobre infraestructuras tecnológicas pueden resultar cruciales para el desarrollo de esta industria.

Los centros de datos han ocupado un lugar destacado en campaña y están rodeados de una intensa polémica por los elevados recursos hídricos y energéticos que requieren y la amenaza de aumento del coste de la electricidad. Para Libby Cantrill, responsable de Políticas Públicas de PIMCO, los riesgos regulatorios para la IA no vendrán de Washington sino a nivel de los estados. “Numerosos candidatos a gobernador están haciendo campaña con posiciones contrarias a los centros de datos y defienden incluso una moratoria total sobre su desarrollo. Está por ver si estas propuestas llegarán a materializarse, pero sí esperamos que el contexto político genere mayores obstáculos para la expansión de la infraestructura de IA y eleve los costes de operar en este sector”, explica la experta.

El aviso es de calado. Pimco es la mayor gestora de renta fija del mundo y Cantrill reconoce que están siendo “mucho más selectivos a la hora de evaluar las operaciones” de financiación y que ahora prestan especial atención a los factores políticos. “La política suele marcar el rumbo de la regulación y, de cara al futuro, esperamos que el entorno regulatorio evolucione de forma bastante desfavorable para los centros de datos”, añade.

Unas Cámaras bajo control demócrata apuntan a ser fuente de iniciativas legislativas encaminadas a regular la IA y la infraestructura que la alimenta, aunque de difícil aplicación mientras gobierne Trump y pueda ejercer por tanto su poder de veto. Pero el resultado electoral bien puede ser un aviso de cara a las presidenciales de 2028 y, por supuesto, tener efectos mucho más inmediatos a nivel local. DWS también advierte del golpe que puede implicar para los centros de datos la elección de gobernadores. “Los cargos estatales y locales pueden influir en el suministro de electricidad, las líneas de transmisión, las decisiones urbanísticas y los permisos para los centros de datos. Por tanto, un resultado que apenas mueva un índice bursátil general podría tener, aun así, una importancia considerable para determinadas empresas que esperan la aprobación de sus proyectos”, explican los analistas de DWS.

Wall Street juzgará sin duda el resultado electoral, y su respuesta apunta a dirigirse no tanto hacia el mercado financiero en su conjunto sino hacia sectores concretos. Así, la tecnología es más sensible a un movimiento de ventas ante una clara victoria demócrata —sin olvidar la influencia de los gobernadores— mientras que el sector de salud y de renovables sí podrían salir beneficiados. Por el lado fiscal, de los demócratas se espera un mayor impulso al gasto en sanidad, infraestructuras y transición energética mientras es sabida la preferencia de los republicanos por el gasto en defensa y la desregulación. La previsión de los analistas es de hecho que no cambie la tendencia de aumento del gasto, y del déficit, sea cual sea el partido ganador de las legislativas, lo que dejaría en un territorio muy similar al actual al gran elefante en la habitación de la economía estadounidense: el elevado nivel de deuda y déficit público.

El desafío de financiación que exige la IA y la monetización de las multimillonarias inversión es la inquietud más inminente en el mercado, aunque también ocupa un lugar destacado el creciente coste de la deuda de EE UU a medida que suben los tipos por el alza de la inflación, como así lo reflejan las rentabilidades de los bonos. La carga neta de intereses representa ya el 3,3 % del PIB estadounidense, cifra superior al presupuesto de defensa.

En teoría, un Congreso dividido —con la Cámara de representantes en manos demócratas y el Senado en manos republicanas— podría ser una buena noticia para los inversores, ya que el bloqueo político impide grandes reformas legislativas, incluyendo nuevos paquetes fiscales. Así, la primera reacción podría ser el descenso de rentabilidad en los bonos. Sin embargo, ese alivio sería pasajero ante la certeza compartida entre los analistas de que el gasto público va a seguir creciendo, sin que ni demócratas ni republicanos se hayan comprometido con una senda de consolidación fiscal y a la vista de que el 75% del gasto público del país ya funciona en piloto automático. Llegará el momento en que, inevitablemente, republicanos y demócratas deban negociar un nuevo techo de deuda, ahora en los 41,1 billones de dólar, cota que podría alcanzarse entre finales del invierno y mediados del verano de 2027.

“Un Congreso dividido limitaría grandes reformas fiscales y regulatorias, aportaría previsibilidad a los inversores y podría favorecer la deuda estadounidense. La contrapartida sería un mayor riesgo de confrontación por el techo de deuda en 2027″, apuntan en Julius Baer. En la misma línea, George Brown, economista sénior de Schroders, añade que “los rendimientos del treasury podrían caer inicialmente tras las elecciones, ya que los inversores descontarían una menor expansión fiscal a corto plazo. Pero, podrían repuntar a medida que se acerquen las negociaciones sobre el techo de deuda”.

En definitiva, las midterms tienen un alcance político y económico menor que las elecciones presidenciales, es en la Casa Blanca donde han surgido las decisiones políticas que más han sacudido el mercado en los últimos tiempos, como la guerra comercial o la ofensiva contra Irán que ha disparado la energía. Pero la influencia de las legislativas no es desdeñable y Wall Street comenzará en unas horas a leer con rapidez sus resultados.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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