2016 se perfila como un año inestable

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Para la mayor parte del mundo, el 2016 se perfila como un año inestable. Los Estados Unidos y Rusia se encuentran aún encerrados en un insoluble punto muerto. El nacionalismo resurge en Europa.  El precio del petróleo y de las demás  mercancías básicas, están por los suelos.  El consumo chino disminuye y los países alrededor del mundo están más resueltos que nunca a continuar su campaña militar contra el Estado Islámico. Cabe asimismo recordar que todas estas tendencias están interconectadas y que la forma cómo se diluciden el 2016, determinará cuán tumultuoso será el  próximo 2017.

Con realidades geopolíticas de viejo cuño resurgiendo en Eurasia y con los precios de las mercancías básicas en caída libre, el 2016 se perfila como un año inestable para la mayoría del mundo. Es lógico que empecemos por el país que interconecta Europa y Asia: Turquía. Nervioso pero políticamente más coherente que el año pasado, 2016 es el año en el que Turquía posiblemente ejecute movimientos militares en el norte de Siria, mientras simultáneamente procure agrandar su pisada en el norte de Irak, confrontándose no solamente con el Estado Islámico, sino también con la expansión Kurda, sin descuidar la beligerancia con sus viejos rivales: Rusia e Irán.

Lo último que Rusia desea es una confrontación con Turquía, el portero de los mares Negro y Mediterráneo, aunque parece ser que tal confrontación será inevitable. Rusia arriesga serios deslices este año. En la medida que aumenta su presencia en el campo de batalla en Siria, el Estado Islámico es sólo una parte de su enfoque en aquel país ya que tratará de arrastrar a los Estados Unidos a comprometerse en la desaceleración del empuje occidental hacia sus anteriores espacios soviéticos.

Los Estados Unidos por su parte, estarán de acuerdo en negociar asuntos tácticos, pero le negarán a Moscú su pretensión de unir la cooperación antiterrorista con una discusión estratégica más amplia. La administración norteamericana procurará en su lugar, juntar en el frente de batalla a Rusia con sus aliados europeos.

Al margen de los movimientos secundarios de los participantes, la intensificada campaña militar contra el Estado Islámico, seguramente dañará el núcleo militante del grupo; sin embargo, el inédito califato no será erradicado este año; en efecto, un cúmulo de confiables fuerzas terrestres le hará frente en la campaña anti islámica, pero a medida que esas fuerzas convencionales se debiliten,  para mantener su relevancia el grupo y sus afiliados se tornarán más activos en la comisión de acciones terroristas en el Medio Oriente, efecto que a su vez,  generará una especie de competencia dentro las propias fracciones yihadistas como las  de Al Qaeda en la Península Arábica y en el Magreb, en el occidente de África  y en el sur de Asia.

La amenaza yihadista estimulará la “islamofobia” en el Occidente, catalizando la fragmentación europea. Los controles fronterizos para preservar la identidad nacional, diluirán la tendencia europea de facilitar el libre movimiento de su gente; el cierre de las fronteras provocará cuellos de botella con los inmigrantes en los Balcanes occidentales, región ya convulsionada con tensiones étnicas y religiosas; sin embargo, la historia de fondo en Europa para 2016, se centralizará en Francia y Alemania, los dos pilares de la Unión Europea. Ambos preparan elecciones para el 2017 y ambos se manejan en un entorno más nacionalista y más “euroescéptico”. Con el tiempo, Alemania se volverá más elocuente y mucho menos inclinada a comprometerse en asuntos de integración de la Comunidad Europea.

A medida que los mercados internacionales de “commodities” continúen sufriendo, la prosecución de un aliviamiento de tensiones junto a otro año de precios bajos para el petróleo, tendrá un efecto paliativo respecto a las profundas fricciones europeas.

El reingreso de Irán a los mercados del petróleo en el primer semestre del año, compensará la caída de la producción norteamericana y cualquier cambio en el volumen de Arabia Saudita, generará consecuencias luego de que Riyadh evalúe el impacto del reingreso iraní y del efecto de las ventas estadounidenses de esquisto. Al margen del impacto iraní, Arabia Saudita aún estará preparada para absorber mayor cantidad de deuda y de disminuir sus reservas para copar la baja de precios.

China tampoco generará ningún alivio en el precio de las mercancías básicas; a medida de que Beijín lucha por implantar reformas emergentes de la cada vez más notoria disidencia en el partido élite, el crecimiento de su consumo se estancará y aunque enfrenta la amenaza del fraccionamiento político, aún tiene suficiente influencia económica como para ofrecer incentivos a los estados del sudeste de Asia en su objetivo de contrabalancear la fuerte presencia norteamericana en la región.

Los bajos precios de los “commodities” y la elevación de las tasas de interés en EEUU, dispararán asimismo otra dificultad en Latinoamérica. La amenaza de desafuero que cuelga sobre la presidenta brasilera Dilma Rouseff, amargó el clima de inversión a corto plazo en ese país. Pese a su lucha contra la alta inflación y a la carencia de divisas, es posible que lo mismo suceda en la mente reformista del nuevo presidente en la Argentina; ello significa que cualquier movida tendiente a solucionar sus problemas de endeudamiento e incremento de disposiciones proteccionistas, se verá limitada.

 

El final del “chavismo” ha llegado a Venezuela; el riesgo de entrar en mora con sus obligaciones con el extranjero, es evidente  y el combativo Partido Socialista Unido de Venezuela, podría dividirse bajo la creciente presión política y económica.

A medida que enfocamos el desarrollo de filosos conflictos, la serie de eventos definitorios en el 2016, incrementan la aprensión en el mundo entero respecto a lo que nos sucederá en el tumultuoso 2017. El punto esencial a tomar en cuenta, es que todos estos temas están interconectados.

 

Los EE.UU. y Rusia, observan el paralizante nacionalismo en Europa. La reemergencia turca y otros acontecimientos geopolíticos, se amarrarán y retroalimentarán entre sí. Mantendremos los ojos bien abiertos a los acontecimientos del 2016 ya que otro año mucho más complejo, se está desarrollando para el 2017.

EL ESTADO ISLÁMICO SE DEBILITA

Las operaciones militares contra el Estado Islámico, cuyo sangriento signo se destacó el 2015 por tantos ataques a varios países, se intensificará el 2016.

Los Estados Unidos, Francia y Rusia, ya han llevado a cabo ataques aéreos contra el grupo y es posible que Turquía se una pronto a ellos.

Sin embargo, en la medida que estas operaciones debilitan la capacidad militar convencional del Estado Islámico y disminuyen su control territorial, no serán suficientes  para terminar la amenaza que el grupo representa en el occidente y seguramente se  incrementará el número de ataques contra blancos “suaves” más allá del Medio Oriente.

 

EL NACIONALISMO EN LA COMUNIDAD EUROPEA

La fragmentación europea constituirá un tema recurrente en el 2016. Pese a que en el fondo yacen problemas más serios, los bajos precios del petróleo y las oportunas medidas económicas que se están adoptando, “comprarán” otro año de relativa estabilidad económica. La crisis de las migraciones han galvanizado los sentimientos nacionalistas en todo el continente, pero particularmente en Francia y en Alemania, los dos pilares de la Unión Europea que ya han subordinado sus propios intereses en favor del conjunto y que con ciertas reticencias, posiblemente lo sigan haciendo el 2016.

“COMMODITIES” BARATOS

El consumo chino más flojo, el dólar estadounidense más fuerte y la sobreoferta en los mercados mundiales, evitarán que los precios de las mercancías básicas se recuperen el 2016; en efecto, el petróleo crudo iraní, está anunciado para reingresar al mercado a mediados de año, lo que sin embargo, será compensado por la declinación de la producción norteamericana de esquisto. Arabia Saudita no cortará su producción o por lo menos, no lo hará en los próximos seis meses; ello significa que procurará enfrentar la baja de precios por la vía de endeudamiento adicional.

LA EXPANSIÓN TURCA

En el año 2016, Turquía procurará convertirse en el líder que siempre aspiró ser. Ahora que los miasmas de la política doméstica del 2015, se han aclarado, el Gobierno probablemente autorizará operaciones militares en el norte de Siria, expandiendo su presencia en Irak sin dejar de combatir al Estado Islámico y sin desentenderse tampoco de la expansión kurda. La temeridad turca de reciente cuño, genera problemas para Rusia que encerrada como está, enfrentará a los Estados Unidos en su temor de que Turquía se acerque más al Occidente.

 

 

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