Berlusconi se salva del traje a rayas

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Un tribunal decidió aceptar que Berlusconi haga un servicio social por su condena por fraude fiscal, pero recién dentro de cinco o más días se precisará mediante un comunicado dónde deberá cumplirla y con cuáles características.

Decenas de periodistas se dieron cita ayer por la tarde en la puerta del Tribunal de Vigilancia de Milán para escuchar la decisión de los jueces sobre el destino de Silvio Berlusconi, es decir para saber dónde y cuándo el ex primer ministro italiano cumplirá la condena a un año que tiene pendiente. Hace meses que se esperaba la decisión de este tribunal, que no se había producido, dicen, por la cantidad de trabajo acumulado que tienen los jueces. En efecto Berlusconi fue condenado a cuatro años de cárcel el pasado primero de agosto, por fraude fiscal en el caso Mediaset, una empresa de su propiedad que vendía y compraba derechos televisivos sin pagar los correspondientes impuestos al Estado. Esos cuatro años fueron reducidos a uno por una serie de indultos precedentes. Y ese año de condena, además, dada la edad del líder de Forza Italia (78 años) podía ser cumplido en arresto domiciliario o haciendo un servicio social. El tribunal decidió aceptar, por ahora en prueba, que Berlusconi haga un servicio social, pero recién dentro de cinco o más días, se informó, se precisará mediante un comunicado dónde deberá cumplirla y con cuáles características.

Hasta ahora, dado que nada se sabía sobre la aplicación de la condena, el ex premier ha hecho vida normal y se ha permitido participar de encuentros a nivel político, incluso con el presidente de la República Giorgio Napolitano (que fue muy criticado por recibirlo cuando hace un mes se estaban haciendo las consultas políticas para formar el nuevo gobierno) y con el que sería luego el actual primer ministro Matteo Renzi con quien estableció una suerte de pacto político. También está participando de la campaña electoral de su partido en preparación de las elecciones europeas que se realizarán a fines de mayo, pese a que no puede ser candidato. Porque Berlusconi también recibió una condena adicional que le impide ocupar un cargo público por dos años.

Pero sus abogados, y él mismo, han hecho todo lo posible para hacerlo zafar de esta última condena y para ello en septiembre presentaron un recurso a la Corte Suprema Europea de Derechos Humanos. La Corte se manifestó hace dos días prohibiéndole ser candidato en las elecciones europeas. Su equipo de abogados, por supuesto, presentará una apelación a esa decisión, según anunciaron, aunque parece difícil que la situación pueda cambiar porque el martes 15 de abril es el último día para presentar oficialmente las listas de candidatos para las elecciones europeas.

Esto no ha impedido que en las campañas políticas que está haciendo por distintas ciudades -a fin de repuntar un poco en las encuestas que lo dan en bajada furiosa- insista en que “la izquierda lo quiere eliminar usando su brazo judicial”, acusación que ha repetido mil veces. En la carta que escribió a los jueces pidiendo ser asignado a un servicio social, sin embargo, debió justificarse e indicó, paradójicamente, que esa frase sólo tenía una motivación política con fines electorales y que en ningún momento quería atacar a los magistrados. Difícil es saber si alguno le ha creído.

Tampoco perdió la oportunidad, ni él ni sus partidarios, de amenazar al primer ministro Ma-tteo Renzi, si lo sacaban de circulación, con no apoyar las reformas que el gobierno propugna y que en principio habían acordado. Todo esto está por verse todavía, aunque Renzi descartó ayer que algo pudiera cambiar por la decisión de los jueces.

El ex premier dijo a los jueces, en la carta que les envió con sus abogados porque ayer no se presentó en la audiencia, que prefería no hacer arresto domiciliario sino cumplir la condena haciendo un servicio social. Querría dedicarse a los “discapacitados psíquicos y físicos” y tal vez en un centro cerca de su casa en las afueras de Milán y del que, dicen algunas versiones, él mismo podría ser el mecenas. Al parecer Berlusconi habría rechazado la propuesta de la asistente social que lo entrevistó y que habría aconsejado para él un centro de ancianos. El líder de Forza Italia dijo preferir los discapacitados porque se puede “despertar en ellos nuevos estímulos”.

Cualquiera sea el lugar donde vaya, la condena no será de un año como se esperaba, sino de nueve meses, porque la ley prevé 45 días de descuento por cada seis meses si se cumple todo correctamente. Y la prensa italiana lo comparó sarcásticamente con los nueve meses de un embarazo, al final del cual debería nacer, dijo, “un nuevo hombre” completamente rehabilitado.