
Una trama de corrupción que vincula a políticos de partidos de derecha e izquierda y apunta a convertirse en uno de los ejes de las elecciones generales de octubre.
Casi un año después de que una investigación destapara el mayor escándalo de fraude bancario en la historia de Brasil, las autoridades apenas comienzan a comprender la magnitud del lavado de dinero, la corrupción política y los vínculos con bandas criminales detrás de la presunta operación de Banco Master.
El caso estalló en noviembre de 2025, cuando el Banco Central de Brasil (Banco Central do Brasil, BCB) liquidó al Banco Master, citando evidencia de graves violaciones de la regulación financiera. El BCB se saltó el proceso judicial tradicional e inició de inmediato una liquidación extrajudicial para pagar a los acreedores y evitar una corrida bancaria.
Días después, las autoridades arrestaron al dueño del Banco Master, Daniel Vorcaro, en el aeropuerto de Guarulhos en São Paulo. La policía cree que intentaba huir del país.
La investigación continúa hoy, y el 26 de junio el BCB desmanteló a Sefer Investments, una institución financiera acusada de ocultar los fondos desviados por el Banco Master. Sefer Investments es ahora la tercera empresa liquidada como parte del escándalo, además del propio Banco Master.
¿Cómo funcionaba el fraude?
Vorcaro se presentaba como un empresario brasileño común y exitoso, pero las autoridades dicen que detrás de esa fachada se escondía un sofisticado operador criminal.
En el corazón de la presunta operación de Vorcaro había un esquema tipo Ponzi. El Banco Master recaudaba dinero mediante la venta de Certificados de Depósito Bancario (CDB), es decir, productos de renta fija emitidos por el banco. En términos más sencillos, los inversionistas le prestan dinero a un banco a cambio de una tasa de interés pactada. Banco Master prometía rendimientos superiores a los de la competencia para atraer inversionistas. El problema, según las autoridades, era que el Banco Master tampoco podía pagarlos.
Una vez que el Banco Master cobraba por los CDB fraudulentos, invertía el dinero en un fondo de crédito en el que era el único inversionista. Vorcaro presuntamente desviaba este dinero hacia empresas vinculadas a su familia y socios. Parte de los recursos también eran enviados a empresas fantasma y fondos controlados por testaferros, según los investigadores. Esto hacía que el banco necesitara nuevos inversionistas para pagar a los originales, y luego a otros más nuevos, y así sucesivamente. Era insostenible y Banco Master no tenía los activos líquidos para devolver los préstamos.
Banco Master también presuntamente vendía carteras de créditos falsas o de baja calidad con descuento de nómina, un tipo de crédito que se paga automáticamente del salario o de la pensión de las personas. El banco ofrecía estas carteras de préstamos a inversionistas institucionales, fondos de pensiones, fondos de jubilación y otros bancos. Se suponía que esto generaría ganancias para los compradores, ya que adquirían las carteras a un precio fijo y recibirían el valor equivalente más intereses. Sin embargo, al ser falsas o valer menos de lo prometido, los compradores nunca obtuvieron los rendimientos esperados de las carteras.
Los investigadores creen que Vorcaro lavaba el dinero de estas estafas a través de Banco Master, moviendo fondos entre cuentas para ocultar su origen y sobrevaluando activos para atraer inversionistas.
Un retrato de la maquinaria de corrupción en Brasil
Los investigadores estiman que Vorcaro pudo operar con impunidad durante años gracias a la corrupción profundamente enquistada en el sector financiero y en el gobierno de Brasil.
Según Bruna Perez, consultora en prevención de lavado de dinero, el de Banco Master se distingue de otros escándalos financieros porque su dueño usaba su propia institución para lavar dinero.
“Si el regulador le exige al banco tener un departamento de prevención de lavado de dinero para evitar el lavado, pero el banco mismo está lavando fondos dentro de su propio sistema, ¿cómo se supone que lo detectes?”, dijo Perez a InSight Crime. “Estaban usando el aparato de prevención para lavar dinero”.
Si bien se espera que los bancos combatan el fraude internamente, es el gobierno quien establece y hace cumplir las reglas. Así que Vorcaro cultivó relaciones con legisladores de alto nivel y estableció vínculos con políticos de partidos tanto de izquierda como de derecha. Varios senadores han sido investigados por aceptar sobornos para aprobar legislación favorable a Banco Master, entre ellos el exjefe de gabinete del expresidente Jair Bolsonaro, Ciro Nogueira, y Jaques Wagner, exlíder del gobierno en el Senado.
Vorcaro también está acusado de reclutar a funcionarios de instituciones financieras y fuerzas de seguridad. En marzo de 2026, fue imputado por corrupción de funcionarios públicos del Banco Central, mientras que varios policías activos y retirados también fueron arrestados por presuntamente usar información confidencial para alertar a Vorcaro sobre investigaciones en curso e intimidar a personas que pudieran exponer sus operaciones.
El iceberg criminal de Vorcaro
La compleja red de actores e instituciones involucrados en el caso Banco Master también incluye a milicias privadas y organizaciones criminales.
Además de los delitos financieros que llevaron a su arresto, Vorcaro fue acusado de coordinar un brazo armado apodado “la Turma” (A Turma) para proteger su esquema criminal.
En la práctica, la Policía Federal (Polícia Federal, PF) describió a la Turma como una estructura paramilitar liderada por Vorcaro que involucraba a policías activos y retirados, miembros de las milicias de Río de Janeiro y operadores vinculados a la lotería ilegal conocida como “Jogo do Bicho”. Como una de las economías criminales más antiguas de Río, el Jogo do Bicho se ha vuelto enormemente popular, y hoy los grupos criminales que manejan estos juegos mantienen relaciones estrechas con bandas, milicias y políticos.
La Turma, con armamento de alto poder y vehículos blindados, presuntamente amenazaba a quienes pudieran perjudicar los negocios de Vorcaro, vigilaba objetivos y recopilaba información privada ilegalmente para amenazar a posibles denunciantes.
Vorcaro le pagaba a la banda al menos R$400.000 (alrededor de US$78.000) al mes, según la policía. Los investigadores alegan que un exladrón de autos llamado Luiz Phillipi Machado de Moraes Mourão, alias “Sicário”, lideraba el grupo, mientras que un policía retirado llamado Marilson Roseno da Silva utilizaba su experiencia y contactos para vigilar objetivos y obtener información sensible de investigaciones policiales y procesos judiciales.
La investigación policial también descubrió vínculos entre la Turma y la banda más grande de Brasil, el Primer Comando de la Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC). Reag Investments, una de las empresas liquidadas por el Banco Central por su presunta participación en los esquemas fraudulentos, administraba un fondo sospechoso de recibir dinero de una empresa fintech que operaba para el PCC. Otra empresa sospechosa de estar dirigida por un miembro del PCC fue contratada para ejecutar un proyecto del Gobierno de la ciudad de São Paulo por el productor de la película biográfica del expresidente Bolsonaro, “Dark Horse”, que fue parcialmente financiada por Vorcaro. El productor está bajo investigación por desviar fondos del proyecto a la película.
Las operaciones de vigilancia e intimidación de Vorcaro también se extendieron al ámbito digital. Tras la liquidación de Banco Master, Vorcaro firmó contratos por hasta R$2 millones (alrededor de US$390.000) con influencers digitales para atacar al Banco Central y promocionar al Banco Master en redes sociales, según la Policía Federal. La operación de propaganda, llamada Proyecto DV, las iniciales de Daniel Vorcaro, también estaba presuntamente a cargo de monitorear a periodistas y empresarios considerados como una amenaza para los negocios de Vorcaro.
Esta es la primera de una serie de tres partes que detalla el masivo caso de fraude de Banco Master en Brasil. Las siguientes entregas se publicarán en las próximas semanas.












