Estados Unidos reanuda los ataques antidrogas con misiles. Pero ¿están funcionando?

InSight Crime 
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Estados Unidos llevó a cabo un operativo conjunto con Ecuador el 28 de agosto.
  • La evidencia disponible indica que los ataques han alterado algunas rutas y obligado a los traficantes a buscar trayectos y métodos alternativos, pero no han reducido de forma significativa el tráfico de drogas.
  • Las autoridades estadounidenses no han presentado pruebas aún que sustenten su afirmación de que las embarcaciones y las personas atacadas —en operaciones que han dejado 227 muertos desde septiembre de 2025— estuvieran involucradas en el tráfico de drogas.
  • Los ataques con misiles más recientes en el mar se produjeron pocas semanas después de la última reunión de la iniciativa militar liderada por Estados Unidos, la Coalición de las Américas contra los Carteles (Americas Counter Cartel Coalition, A3C), también conocida como la alianza Escudo de las Américas, impulsada por la administración Trump como parte de sus llamados a adoptar una estrategia antidrogas más militarizada en toda la región.

Estados Unidos reanudó a finales de agosto los ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas, tras una pausa de dos meses. Los nuevos ataques con misiles sugieren que la administración Trump sigue apostando por una estrategia que, según la evidencia disponible, hasta ahora no ha logrado reducir de manera significativa el narcotráfico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que el tráfico marítimo de drogas hacia Estados Unidos cayó drásticamente desde que comenzaron los ataques en septiembre de 2025, e incluso aseguró que para enero había disminuido un 98%. Sin embargo, las incautaciones de drogas de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (US Border Patrol, USBP) y la Oficina de Operaciones de Campo (Office of Field Operations, OFO) muestran un panorama diferente.

Las incautaciones de drogas pueden servir como un indicador aproximado —aunque muy imperfecto— de la cantidad de drogas que atraviesa una zona. Las de cocaína —la droga con mayor probabilidad de encontrarse a bordo de las embarcaciones atacadas— en los puertos de entrada a Estados Unidos o entre ellos cayeron menos de un 3% durante los 11 meses posteriores al inicio de los ataques, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Una escasez de oferta también suele provocar un aumento en el precio de una droga, pero los precios de la cocaína en Estados Unidos se han mantenido en gran medida estables, lo que pone aún más en duda la idea de que la oferta se haya reducido.

La evidencia disponible indica que los ataques han alterado algunas rutas y obligado a los traficantes a buscar trayectos y métodos alternativos, pero no han reducido de forma significativa el tráfico de drogas.

Algunos traficantes abandonaron inicialmente los puntos costeros de salida de drogas en Venezuela tras el inicio de los ataques, mientras que el tráfico hacia islas cercanas como Aruba, Curazao y Trinidad prácticamente se paralizó durante un tiempo, según investigaciones de InSight Crime.

Sin embargo, incautaciones realizadas cerca de Aruba en junio y julio muestran que los traficantes no han abandonado estas rutas. Además, se ha reportado un aumento de los vuelos con droga desde Venezuela hacia Guyana, lo que apunta a una diversificación de las rutas tras el inicio de los ataques en el Caribe.

Recientes incautaciones de drogas en Surinam y sus alrededores sugieren que las rutas que salen de Guyana y Surinam podrían estar consolidándose. Los narcotraficantes también están recurriendo a embarcaciones más grandes y navegando más cerca de la costa para reducir el riesgo de ser atacados, según afirmaron analistas de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration, DEA) a The Washington Post.

Los ataques más recientes indican que la controvertida campaña continuará, pese a las dudas sobre su impacto.

Tras los ataques letales del 23 y 25 de agosto, Estados Unidos llevó a cabo un operativo conjunto con Ecuador el 28 de agosto. Efectivos de los Marines y de la Armada estadounidense hundieron lo que el ejército de Estados Unidos describió como una estación flotante de abastecimiento de combustible utilizada por el grupo criminal ecuatoriano Los Choneros para reabastecer barcos empleados en el tráfico de drogas. A diferencia de los ataques anteriores en el mar, esta vez las fuerzas estadounidenses hicieron descender a las personas que estaban a bordo antes de destruir el barco.

Las autoridades estadounidenses no han presentado pruebas aún que sustenten su afirmación de que las embarcaciones y las personas atacadas —en operaciones que han dejado 227 muertos desde septiembre de 2025— estuvieran involucradas en el tráfico de drogas. El proceso utilizado para planificar los ataques sigue siendo poco claro, pero el senador estadounidense Tim Kaine reveló en junio que la presencia de drogas a bordo de una embarcación no forma parte de los tres criterios utilizados para decidir cuáles atacar. La inteligencia que sustenta los ataques también ha sido cuestionada. Un informe de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Washington Office on Latin America, WOLA) señaló una falta de rigor a la hora de identificar a las personas a bordo o su presunta vinculación con organizaciones de tráfico de drogas.

Los ataques forman parte de una ofensiva antidrogas más amplia de Estados Unidos en la región. La Guardia Costera estadounidense continúa realizando grandes incautaciones, mientras que el Departamento del Tesoro ha impuesto sanciones de forma agresiva contra presuntos narcotraficantes. Desde el año pasado, el Departamento de Estado ha designado a 20 grupos criminales de la región como Organizaciones Terroristas Extranjeras (Foreign Terrorist Organizations, FTO). Los ataques con misiles más recientes en el mar se produjeron pocas semanas después de la última reunión de la iniciativa militar liderada por Estados Unidos, la Coalición de las Américas contra los Carteles (Americas Counter Cartel Coalition, A3C), también conocida como la alianza Escudo de las Américas, impulsada por la administración Trump como parte de sus llamados a adoptar una estrategia antidrogas más militarizada en toda la región.

 


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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